JOSÉ F. ELÍAS MINAYA
Universidad Nacional de Trujillo
De la tradición muchick y del estudio de las costumbres de los pueblos herederos de esa cultura, el Dr. Rodríguez Suy Suy reconstruye su continuidad.
Las personas, son productos de su historia individual y del pueblo en el cual viven. El esfuerzo personal, las condiciones económico-sociales de su entorno habrá de perfilar la obra y trascendencia de sus miembros. En la historia social norperuana, encontramos la presencia del Dr. Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, quién en el contexto de nuestra vieja historia es la expresión sobresaliente de la continuidad del pueblo muchik. Antropólogo Social de profesión, es estudioso de los pueblos muchik y andinos en general en su primigenio espacio andino.
Los pueblos andinos y sus personajes, están emergiendo ante el escepticismo de grandes sectores de la población, así como de estudiosos y académicos. Así pues, las tesis de los españolistas “occidentalistas” y nativistas, tras 500 años de conquista española y opresión, se mantienen vigentes. Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, nació el 10 de Mayo de 1921 en el pueblo de Moche, distrito del mismo nombre, en la jurisdicción de la provincia de Trujillo del departamento de La Libertad. El pueblo de Moche es un auténtico pueblo muchik, cuyos actuales pobladores son directos descendientes de sus ancestros prehispánicos. Sus padres fueron Luis M. Rodríguez Vergara y Josefa Suy Suy y Azabache, quienes procrearon cinco hijos: Guillermo Miguel, Víctor Antonio, María Elena y Julia Marina. Los apellidos Suy Suy y Azabache, son muchik de gran trascendencia en la administración ancestral. Particularmente el apellido Suy Suy tiene presencia desde Piura por el norte hasta Ñepeña por el sur, considerados como “principales” en la etapa prehispánica y primeros años de la colonia; tales son los casos de: Alfonso Suy Suy (1524-1565) principal en Chicama y Licapa; Margarita Suy Suy (s. XVI) principal de Magdalena de Cao; Juan Suy Suy (s. XVI) principal de Huambacho en el valle Ñepeña, etc. Rodríguez Suy Suy, recuerda referencias de su madre que testifica que su abuelo don Marcos Suy Suy, era requerido para resolver problemas contenciosos entre personas o asuntos propios de sus pueblo, los que resolvía, pero siempre de acuerdo “a la verdad”. La noción de “principales” era en mérito al conocimiento que una persona tenía sobre alguna actividad en beneficio de la comunidad y al reconocimiento de su status ético y moral. En este concepto ancestral que los término “cacique” o “curaca” son imposiciones españolas para identificar cargos y jerarquías colonialista de poder y opresión, señala el Dr. Rodríguez Suy Suy.
La reducción de nativos o “indios” en Moche, así como en los otros valles muchik de la costa norte del Perú, fue anterior a las reducciones de Toledo, en razón a la recomendación para la aplicación de la reducción de “indios” dada en la Audiencia de Lima el 21 de octubre de 1549, afirmado después por la acción administrativa del Visitador de La Cuenca. Moche y los otros pueblos de la costa norte, se han mantenido como comunidades predominantemente endógamas hasta 1950, soportando y resistiendo heroicamente las diversas formas de agresión. Esta resistencia, fue dada ante el comportamiento de los pueblos españoles como la ciudad de Trujillo que viven imbuidos de prejuicios racistas con añoranzas de abolengo y señorío hispanos. Tal comportamiento es reproducción de la continuidad histórica que diferencia las castas de “señoritos” y “vecinos” que los españoles tuvieron antes de llegar a América y que conservan aún, conforme constató J.M. Arguedas en 1958.
FORMACIÓN ACADÉMICA
Desde niño, Víctor Antonio trabajó en las tareas de campo familiar y desde entonces, afrontó la indiferencia y limitaciones que las ciudades de estirpe y abolengo hispano daban a los pobladores nativos, considerados despectivamente “indios”. Sus estudios de instrucción primaria los empezó en el Centro Educativo 253 de su pueblo natal; el cuarto año lo hizo en el Centro Educativo 241 (Centro Viejo) de la ciudad de Trujillo, retornando después a la Escuela de su pueblo para terminar el quinto año en 1936, año en el que su hermano mayor Guillermo iniciaba sus estudios secundarios en el Centenario Colegio Nacional San Juan de Trujillo, Por esta razón, entre 1937 y 1940, trabajó como obrero en distintas actividades para complementar la economía familiar, trabajó en el campo agrícola, construcción civil, peón en una hacienda del valle del Santa, construcción de la carretera Panamericana sector valle de Moche, etc. Era consciente que, buscaba estos trabajos, para conocer a fondo el trato que los “patrones” daban a los campesino y obreros a su servicio. Con esta experiencia, en 1941 inició sus estudios secundarios también en el Centenario Colegio Nacional de San Juan, justo cuando su hermano mayor terminaba su secundaria, concluyendo en 1945. Entre 1946 y 1947 trabajo en la Oficina Central de La Grace Trujillo como facturador, pero a los cuatro meses de labor fue promovido a Jefe de la Sección Género. Aquí le fue posible conocer, más allá del ámbito del departamento de La Libertad, los grados de relación comercial y social dados en el marco de mecanismo de manipulación, exacción y acumulación que los comerciantes minoristas y consumidores. Este largo y diversificado conocimiento sobre las relaciones de trabajo y servicio, le permitieron afirmar su interés por una profesión encaminada a conocer el por qué del bajo nivel económico – social de los pueblos desposeídos y promocionar desde dentro su recuperación integral para su bienestar.
El gobierno de Bustamante y Rivero avalado con el respaldo electoral del APRA, efectúo una apertura democrática en la coyuntura de la Post Guerra Mundial que fue “abriendo los ojos del mundo” tanto de los bloques “desarrollados” y “subdesarrollados”. En los primeros, para ampliar sus mercados y en los segundos para “modernizarlos”. Desde los Estados Unidos de Norteamérica, empresarios y académicos, vuelcan su interés hacia los pueblos nativos siempre llamados “indios” o “tradicionales”, predominantemente campesinos, ya no “primitivos” como los vieron los primeros académicos y aficionados a la etnografía y etnología. En la realidad peruana y latinoamericana, el sistema económico de hacienda y la comunidad de “indígenas” eran las dos instituciones rurales que, desde la percepción de los políticos del liberalismo económico y del capitalismo, entrampaban el desarrollo. No se tampoco la potenciación de las comunidades. En consecuencia, fue propicio incentivar el estudio y la investigación de tales realidades.
Es así que, John Gillin en 1944 había terminado el estudio de Moche como “comunidad” y Allan Holmberg, estaba concluyendo sus observaciones etnográficas en el pueblo de Virú, como etapa final de Proyecto Virú dirigidos por W. Duncan Strong y Julian Steward. Fruto de toda esta actividad “académico-científica” es la institucionalización del Instituto de Arqueología y Etnología en las Universidades San Antonio Abad del Cusco, Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Universidad San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho. Y en el caso de Trujillo, en 1948 por gestión del Dr. Julio Chiriboga, Rector de la Universidad de Trujillo se apertura el funcionamiento del Instituto de Antropología, bajo la dirección del antropólogo Dr. Richard P. Schaedel en local propio debidamente acondicionado y equipado para el desarrollo académico y trabajos de campo. Para Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, fue la gran oportunidad para afirmar su vocación al conocimiento de los problemas de indiferencia y opresión de los pueblos citadinos contra los pueblos nativos que bordeaban las ciudades y haciendas de raíz hispana. Entonces ya, como alumno del Instituto del Instituto de Antropología, con toda su vivencia de los pueblos oprimidos del que era parte, pudo orientar mejor sus observaciones, hecho que fue valorado por el Dr. Schaedel quién lo consideró como su asistente de campo al honoren. Desde entonces participó con el investigador norteamericano en investigaciones arqueológicas a nivel norperuano, como en Huaca El Dragón, reconocimiento, mapeo y levantamiento de planos de sitios arqueológicos, incluyendo los caminos, sistemas hidráulicos y campos de cultivo prehispánicos en situación de abandono. Ese mismo año, los trabajos fueron enriquecidos al más alto nivel con la llegada del Dr. Paúl Kosok de la Universidad de Long Island experto en sistemas hidráulicos que el Dr. Schaedel acogió. Víctor Antonio, como buen conocedor del manejo de suelos y aguas de los pueblos Moche, fue invitado a participar en los referidos estudios hidráulicos. Así transcurrió el año de 1948 en el aula y en el campo con cuanto investigador llegaba al Instituto de Antropología. Lamentablemente, al terminar el año Académico, por impacto del golpe de Estado realizado por el General del Ejercito Peruano Manuel A. Odría, fue cerrado el Instituto de Antropología. Ante ello Víctor Antonio hizo las consultas del caso ante el señor Rector quién le dio esperanza de su reapertura en 1950. Es así como vuelve a trabajar en 1949, pero esta vez lo hace en investigaciones antropológicas, con apoyo económico del Dr. Schaedel desde Lima y del Dr. Kosok desde los Estados Unidos para complementar trabajos en el campo sobre arqueología en general y sistemas hidráulicos respectivamente.
A fines de 1949, sin la esperanza de reapertura del Instituto, decidió matricularse en una especialidad afín y así lo hizo en Pedagogía, Especialidad de Historia y Geografía (1950). Desde entonces, alternó sus estudios universitarios con frecuentes trabajos de investigación antropológica, siempre a nivel norperuano y a requerimientos del Dr. Schaedel y otros investigadores extranjeros. En este ritmo de estudios y trabajos de campo, en 1952 obtuvo el título Pedagógico en la Especialidad de Historia y Geografía. Ese mismo año, por gestión de su hermano Guillermo, entonces ingeniero y profesor en la Universidad y en el Instituto Nacional Agropecuario Nº 4 de Trujillo, es incorporado al referido Instituto Agropecuario como Profesor – Secretario, sin dejar de cumplir los trabajos de investigación antropológica.
En noviembre de 1957, el Dr. Schaedel lo invitó a participar en el Proyecto Internacional “Plan del Sur” que dirigía con sede en el Cusco. Aquí trabajó junto a los renombrados antropólogos los doctores Gabriel Escobar y Oscar Núñez del Prado naturales de la ciudad imperial y el arqueólogo Dr. Manuel Chávez Ballón, natural de Puno y Profesor de la Universidad de Cusco. En los trabajos de campo, captó las particularidades de las actividades agrícolas, vida familiar-comunitaria, ritualidad, sistemas feriales, en tanto relaciones de reciprocidad Inter-regional, costa, sierra y selva.
En junio de 1959, por gestión del Dr. Schaedel viaja a la ciudad de México becado por la OEA para realizar estudios de Posta Grado en la Especialidad de Antropología Aplicada. Entre sus profesores destacan los doctores Fernando Cámara Barbachano y Oscar Lewis. En esta ocasión, conforme al Plan de Estudios de la Escuela de Antropología, participó en prácticas de campo, conjuntamente con otros dos becarios de diferente especialidad. Fueron destacados a los Ejidos y Comunidades campesinas de San Blas, al nor-oeste de México, dedicados al cultivo del algodón y pan llevar respectivamente. El grupo programó sus estudios en base a tres ejes principales: la actividad agrícola, el control de la salud y la vida religiosa. Para el estudio de Comunidades Campesinas, el grupo eligió a la Comunidad nativa de Los Mayos. Posteriormente, en la ciudad de México, se le encomendó estudiar las relaciones económico-sociales que se daban en el Mercado central mayorista de “La Merced” y en el de “Jamaica”, ambos en la capital mexicana. Después, le encargaron estudiar el mercado ferial dominical de Oaxaca.
Terminados sus estudios de Post Grado, en junio de 1961, recibió su Diploma de Especialista en Ciencias Sociales Aplicadas, siendo inmediatamente contratado, junto con otros dos egresados, para estudiar el modo de vida de los trabajadores de la ciudad industrial Sahagún.
En los últimos meses de 1961, aún estando en México, recibió invitación de su maestro el Dr. Schaedel, a requerimiento de los campesinos de la República de Haití, para visitar a las comunidades Haitianas en su proceso de mejoramiento que allí realizaba el proyecto Human. Resource Survey bajo la dirección de dicho antropólogo. Su participación fue muy reconocida por los miembros del Proyectos y campesinos haitianos por su sensibilidad de penetración en la problemática local frente a la marginación oficial. Igualmente, en esos últimos meses del año 1961 en México, recibió invitación de su compañero de trabajo en Cusco el Antropólogo Dr. Gabriel Escobar, entonces Catedrático de la Universidad Nacional “San Cristóbal de Huamanga” (Ayacucho), para ocupar la Cátedra de Antropología en la Facultad de Ciencias Sociales, en circunstancias en que el de “Integración de la Población Aborigen” sustentada en la antropología aplicada de influjo norteamericano a raíz de la experiencia en Vicos (Ancash).
Ya en el Perú, a fines de 1961, fue propuesto como Director del Proyecto “La Morada” en la selva central, que no prosperó. En vista de ello comunicó a su colega. Dr. Escobar que iría a Ayacucho, empezando así su trabajo académico en universidades peruanas. Siendo docente en la Universidad Nacional de Trujillo, en 1967 regulariza su grado de Bachiller y en 1972 obtiene el Grado de Doctor en Educación en mención en Antropología.
TRABAJO ACADÉMICO Y DE PROMOCIÓN DEL DESARROLLO
Rodríguez Suy Suy inicia su carrera de docencia universitaria, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho) en febrero de 1962. En junio de ese mismo año, el Dr. Efraín Morote Best al asumir el rectorado de la universidad, lo invitó para que, aparte de su carga horaria de Lunes a Viernes, asumiera la Dirección Ejecutiva del Programa de Antropología Aplicada que la universidad desarrollaba en las comunidades campesinas de Pampa Cangallo, dedicándose a este los días sábados, domingos y feriados. En el campo tuvo como asistente residente al antropólogo Francisco Baluarte y un grupo de profesionales integrado por un médico, una enfermera, un educador, un ingeniero agrónomo, un técnico agrícola y un chofer. En asambleas sucesivas con miembros de las comunidades inculcaba a éstos, ser responsables de los trabajos a realizarse a fin de contribuir a su auto-mejoramiento; así mismo los motivaba a vender sus productos agropecuarios directamente al mercado, principalmente, la papa. Desarrolló la práctica de conservación en depósitos tradicionales conforme a sus conocimientos ancestrales del medio ambiente para asegurar mayor durabilidad del producto y propiciar la venta directa en los momentos del mejor precio en Lima, y de ese modo lograr su auto recuperación económica. Como consecuencia de ello, fue necesario negociar con el Banco de Fomento Agropecuario de Ayacucho para transferir fechas de amortización de los prestamos individuales. También, acometieron la conveniencia de mejorar los canales de riego revistiéndolos con cemento a fin de evitar la pérdida de agua por excesiva filtración en su recorrido y lograr un mejor aprovechamiento del líquido elemento. En materia de educación y salud, rompió esquemas de focalización y centralismo de las actividades con énfasis a su herencia cultural. Así mismo, incentivó la descentralización de las actividades, programándolos en forma rotativa entre las diferentes comunidades participantes del proyecto. Propició mística, tanto en los funcionarios como en la población, para realizar acciones de alcance intercomunal como totalidad. Propició la revaloración de la persona, la imagen y el cargo de la autoridad nativa: desde el comunero común hasta los “varayoc”. Estos para sorpresa de propios y extraños pusieron en práctica su presencia en todos los actos protocolares conjuntamente con los directivos del Proyecto, autoridades oficiales y funcionales.
Cuando en enero de 1963 regresaba de vacaciones a su pueblo natal Moche, contactó con su amigo el Ing. Manuel Carranza Márquez, Rector de la Universidad Nacional del Centro (Huancayo), quién lo esperó a su paso con una delegación de estudiantes de Antropología, pidiéndole que se quede como docente en dicha universidad. Aceptada la propuesta, a su regreso de Moche, se hizo cargo de las cátedras de Antropología e Investigación. Durante ese año, desarrolló la docencia en la Universidad Nacional del Centro, fortaleciéndola con la investigación del sistema ferial en el valle del Mantaro, programando trabajos de campo de equipos de estudiantes para hacer un reconocimiento económico-social de todos los pueblos de dicho valle, desde La Oroya hasta La Mejorada.
En noviembre de 1963, el Dr. Julio Silva Santisteban, promotor de la reapertura de la Escuela de Antropología en la Universidad Nacional de Trujillo, lo invita a formar parte de la planta de profesores de la proyectada Escuela. Con su aceptación y como único antropólogo de carrera, regresando de Huancayo, se incorpora a las labores docentes en el mes de mayo, esto es, un mes después de iniciada las clases del año académico. Lo primero que hizo fue proponer reajustar en la estructura curricular de la especialidad incluyendo prácticas de campo intensivas, eligiendo a Huanchaquito como laboratorio de campo.
En 1964 y 1969 participa como coordinador en el norte del Proyecto “Estudio de Cambios en Pueblos Peruanos”, en convenio con el Instituto de Estudios Peruanos (Lima), en representación de Universidades peruanas.
El Dr. Rodríguez Suy Suy, era incansable recomendando a sus alumnos la necesidad de realizar sus trabajos de campo, residiendo en el lugar de estudio, para lo cual hay que concertar con las autoridades locales y con las propias familias campesinas para conseguir hospedaje en sus hogares. Aconsejaba también observar y registrar información de un tema central, pero a la vez registrar la diversidad de los aspectos de la vida económica y social de la familia en su relación comunitaria, porque la sociedad y la cultura constituyen una totalidad integrada, donde los distintos aspectos culturales se relacionan mutuamente dentro de un sistema social total. Por eso decía que, el estudiante de Antropología Social debe tener una formación integral, es decir; debe tener conocimientos básicos de todas las disciplinas, pero visualizadas desde la perspectiva de la cultura.
Es nombrado Director de los Programas Académicos de Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Trujillo por los períodos entre los años 1974 y 1979, conduciéndola con la afirmada posición de forjar una antropología nor – peruana.
En 1971, la Cooperativa Agraria de Producción Cartavio Ltda.. Nº 39, lo llama para dirigir el proyecto socio – cultural del sistema cooperativo con sede en Chiquitoy.
Como parte de dicho proyecto, sugiere la reapertura de los campos de cultivo Muchik abandonados desde la invasión hispana en los llamados “Médanos de Chiquitoy”. Así sugirió el uso de la técnica de mínima labranza Muchik presente hasta hoy esto es, con el uso mínimo de maquinaria moderna, obteniendo así un costo de 15% del costo con maquinaria pesada.
En base a la Ley Universitaria 23733 del año 1983, se organiza la Facultad de Ciencias Sociales. Esta vez, el Dr. Rodríguez Suy Suy, a propuesta de sus discípulos-profesores asume la Decanatura de la flamante Facultad para el período 1985-1988.
En el primer Congreso Nacional de Investigaciones en Antropología, Lima de 1985, los Doctores Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy (norte), Oscar Núñez del Prado (Cusco), Efraín Morote Best (Ayacucho) y José Matos Mar (Lima), son reconocidos y distinguidos como “Padres de la Antropología Peruana”.
En el VI Congreso Nacional del Hombre y la Cultura Andina que en agosto de 1989 organizaba la Universidad Nacional de Trujillo, tuvo a su cargo el Simposio sobre “El Campesinado Andino”, desarrollado en Moche. En dicho Simposio se propició la participación de campesino, pescadores y trabajadores de arte de Moche, Huanchaco y Virú, para que expongan sus saberes. Es así que, en las sesiones de trabajo, los mismos herederos Muchik fueron los expositores de sus saberes ancestrales que aún lo practica. Como culminación de este importante evento, invitó a los asistentes para la ceremonia de apertura del “Centro de Investigación y Promoción de los Pueblos Muchik” en casa de su finada Sra. Madre. Aquí manifestó que el Centro será el local de reunión con los investigadores nacionales, internacionales y representantes de los pueblos muchik, para buscar los mejores caminos de su vigorización.
Desde 1989 a partir del Centro de Investigación y Promoción de los Pueblos Muchik “Josefa Suy Suy Azabache” se dedicó a tiempo completo a la investigación y promoción de los campesinos nor-peruanos y andinos en general, haciéndolo principalmente junto con su maestro y compañero de campo el Dr. Richard Schaedel.
En 1990 fue llamado por el Dr. James M. Vreeland Jr. Presidente de la Sociedad de Investigación de la Ciencia, Cultura y Arte Norteño (SICAN), para que lo acompañe como Investigador Residente en el Proyecto Túcume, que fue financiado por la Fundación Strome, Noruega. Después de un año asumió la dirección del Proyecto hasta marzo de 1992 en su condición de miembro del Consejo Científico de Sican. En esta oportunidad, dio principal atención a la reapertura de los saberes Muchik persistentes entre los campesinos de los caseríos del distrito de Túcume: agricultura, semillas, manejo de aguas, salud, educación, vida familiar, vivienda, alimentación, mercado ferial, trabajo de arte, etc.
En 1992 y a iniciativa del Ing. Eduardo Grillo Fernández y Grimaldo Rengifo Vásquez, Coordinador del Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas (PRATEC), para formar parte del cuerpo de profesores andinos que dicho proyecto ofrece anualmente capacitación en Segunda Especialidad a profesionales que laboran en los pueblos andinos: ingenieros agrícolas, antropólogos, sociólogos, economistas, pedagogos, enfermeras, etc. Dicha actividad docente, lo sigue desarrollando hasta la actualidad.
VISIÓN DEL HOMBRE Y CULTURA ANDINA
El problema de la sociedad y cultura del Perú actual, tiene vigente el “trauma” de la conquista hispana. Los españoles en su propósito de dominio y transculturización, se propusieron imponer sistemas, formas de vida, esquemas y artefactos, más no sus esencias fundamentales, pro la población nativa tuvo la sagacidad de asimilar tales formas, pero manteniendo sincréticamente su propio acervo cultural. Desde entonces, nativos e hispanos han experimentado desencuentros con sus propias matrices culturales.
Victor Antonio Rodríguez Suy Suy, tiene una apreciación concreta sobre este fenómeno histórico. Considera una secuencia de resistencia, emergencia y creciente proceso de reversión de una situación de dominio español occidental a una situación de mayor presencia de los pueblos andinas, quienes a través de su continuidad y desarrollo histórico han puesto a prueba su consistencia y vitalidad como fuerza cultural. Este planeamiento es coincidente con apreciaciones de otros estudios de la realidad histórica de la sociedad “peruana”. Así tenemos a José Matos Mar, quien es sus estudios de las barriadas de Lima destaca la emergencia y desarrollo del hombre andino en el ámbito costeño.
Desde la década del 50 a los años 90, resurgen un nuevo rostro de la ciudad y el desborde popular se muestra envolvente. Para Rodríguez Suy Suy, ese nuevo rostro de la ciudad y desborde popular es la presencia de los pueblos andinos en su proceso de vigorización y recuperación plena, sin retroceso tras 500 años de opresión. Esta población siempre presente, se muestra ahora activa en las ciudades costeñas y serranas, desplazando paulatinamente a las clases de abolengo y señorío gamonal, terrateniente y oligárquico. En este proceso está revitalizando su cultura incorporando selectivamente todos los aportes del desarrollo científico y tecnológico del mundo actual.
En consecuencia, el proceso histórico de la sociedad prehispánica es de continuidad y transformaciones a partir de sus fuerzas endógenas y los influjos exógenos. Así la sociedad muchik ha transcurrido por dos etapas: una pre étnica de aproximadamente 15 mil años antes de Cristo y otra de presente permanente. La noción del presente permanente reactualiza cotidianamente el pasado fortaleciendo opciones para su devenir. Las sucesivas “disturbaciones” como califica el historiador Lorenzo Huertas a las “revoluciones” culturales pan andinas, así como a las conquistas e invasiones incluyendo la española, según Rodríguez Suy Suy no han destruido a nuestros pueblos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ARQUEDAS, José María
1968 Las Comunidades de España y del Perú. Edic. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. (pág. 168).
MATOS MAR, José
1984 Desborde Popular y Crisis del Estado. Edic. IEP.
RODRÍGUEZ SUY SUY, Víctor A.
1997 Los pueblos Muchik en el Mundo Andino de Ayer y Siempre. Edic. PRATEC, Lima (pág. 19, 93 / V)