“IDENTIDAD CULTURAL Y GESTIÓN ORGANIZACIONAL: EL CASO DEL GOBIERNO LOCAL DE CHICAMA (Provincia de Ascope)”

 “IDENTIDAD CULTURAL Y GESTIÓN ORGANIZACIONAL: EL CASO DEL GOBIERNO LOCAL DE CHICAMA (Provincia de Ascope)”

 JOSÉ FERNANDO ELÍAS MINAYA

Dpto Acad. Arqueología y Antropología

CONTENIDO

RESUMEN

INTRODUCCIÓN

MATERIAL Y MÉTODOS

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los Municipios

El Municipio del Distrito de Chicama

Ubicación Geográfica y Jurisdicción del Distrito

El Recurso Tierra y la Producción Agropecuaria

Población

La Organización Municipal

Personal Rentado

Infraestructura e Implementación

Instrumentos de Gestión Municipal

Apoyo a los Programas Sociales

Resultados de la Gestión Municipal

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

ANEXOS

RESUMEN

El informe destaca las formas de participación de la población y de los trabajadores de la municipalidad en torno a la problemática local desde la organización y gestión municipal. A partir de las iniciativas  de trabajo y expectativas de los trabajadores y pobladores se realiza la introspección para identificar las pautas culturales que tienden a la construcción de identidades que puedan contribuir a fortalecer la organización, la gestión y diversas formas participativas. Los hallazgos preliminares nos indican distancia de iniciativas, acciones y logros, haciendo divergentes y contradictorias las apreciaciones mutuas. Este hecho conlleva la necesidad de orientar el servicio público desde la comprensión de los intereses ciudadanos antes que de los proyectos personales.

SUMMARY

Report highlights the participation forms of the population and of the workpeople of the municipality about the local problems from the organization and municipal steps. The introspection to identify the cultural guidelines that that they may contribute to(subj) strengthening organization, the steps and diverse communicative forms stretch to the identities construction comes true Starting from the work and expectancies initiatives of the workpeople and inhabitants. The preliminary findings indicate initiatives, stock distance and achievements to us, doing divergent and contradictory the mutual appreciations. This fact bears to guide the service public from the understanding of interests civic need before than of the personal projects.

INTRODUCCIÓN

La organización municipal como entidad básica de convivencia colectiva tiene raíces en las primeras formas de organización comunitaria en la cual la racionalidad humana establece la necesidad de cooperación, participación y distribución de funciones entre sus miembros; así como el reconocimiento de jerarquías sociales y políticas. El estado-nación desde el tiempo de Grecia y Roma y los estados modernos conservan estos elementos primigenios.

En las civilizaciones antiguas, como es el caso de las sociedades pre hispánicas en el mundo andino, el ayllu fue la organización comunitaria elemental que potenció al “átomo” social: la familia; y al mismo tiempo fue el soporte de las organizaciones de integración político administrativa de los reinos regionales y del estado imperial. Familia, ayllu y estado, en el Perú antiguo, habrían sido, en consecuencia, las organizaciones reconocidas y fortalecidas como la infraestructura orgánica para el desarrollo sostenible de la sociedad.

La organización de la municipalidad en el Perú a partir de la llegada de los españoles reviste el encuentro de los modelos de organización básica andina y europea: el ayllu y el cabildo en las “reducciones de indios” o pueblos de indios, después denominadas comunidades de indígenas y finalmente comunidades campesinas; y de otro lado, los cabildos o municipios de los pueblos de españoles al estilo propiamente español. Sobre esta dualidad de organización de la población se erigen el resto de organizaciones intermedias y del estado colonial y de la república.

En el vasto territorio peruano las municipalidades distritales y provinciales lidiarán permanentemente con las comunidades campesinas. Aun cuando las comunidades campesinas no tienen significativamente el control de las organizaciones municipales adoptan la estructura de la comunidad española (Arguedas, J.M. 1968:11-333). En ellas el cabildo y la asamblea de comuneros se ensamblan: la estructura de cargos de alguaciles y alcaldes son similares a los cargos de la organización municipal. De allí cuando ejercen el control de municipalidades distritales, estas actúan como comunidades madre y regentan la organización comunitaria de los anexos como comunidades relativamente independientes y autogestionarias.

La organización estatal desde la capital de la república y las capitales de los departamentos son los ejes de poder y control centralizados, constituyendo la esfera macrosocial de diferenciación y exclusión. Desde estos espacios, la modernidad del capitalismo internacional tiende a expandirse por influjo de fuerzas políticas externas. Desde el régimen colonial eminentemente agrominero y el mercantilismo e industrialismo del capitalismo desde fines del siglo XIX han fortalecido la polarización del llamado “Perú profundo”, tradicionalista, y la modernidad por imposición extranjerizante.

Sin embargo, el núcleo de la estructura económica que sustentó el régimen latifundista y el sistema de hacienda de relaciones predominantemente serviles, se extendió por más de 400 años, estableciendo patrones de comportamiento cultural de sometimiento, dependencia, patronazgo y de clientelaje como mecanismos de convivencia colectiva. Pese a estos mecanismos culturales de dominación, evidentemente, subyacen los patrones culturales primigenios de cooperación y participación comunitaria como elementos de racionalidad elemental en las sociedades humanas sobre las que se sustentan las identidades básicas.

Mientras el sistema de hacienda fue predominante, sus correlatos culturales mantuvieron fuerza de coerción y cooptación, extendiéndose incluso en contextos fuera de las relaciones estrictamente de hacienda, cuando el sistema de propiedad latifundista desapareció con la reforma agraria desde 1968. Dichos rasgos de patronazgo y clientelaje se encubren con los nuevos mecanismos de dominación del capitalismo. Las poblaciones campesinas migrantes a las ciudades desde la segunda mitad del siglo XX construyeron nuevos asentamientos e instituciones que esgrimen selectivamente sus patrones culturales de auténtica identidad y aquellos heredados del sistema patronal.

En consecuencia, nuestro proyecto, referido al análisis del caso de un municipio con antecedentes campesinos, plantea como problema de estudio: cómo los comportamientos de dominación, paternalismo y clientelaje subyace en la organización y gestión municipal. Nuestros objetivos se orientan a: i) comprender el proceso de reproducción de comportamientos socioculturales de dominación, paternalismo y clientelaje y su incidencia en la gestión de los gobiernos locales a partir de las variables intereses personales, institucionales y colectivos, y ii) identificar las pautas de identidad a través de la valoración de acciones en base a coparticipación de la población en de la visión colectiva de lo que es la comunidad local.

MATERIAL Y MÉTODOS

La realidad social a observar son las acciones y comportamientos de los pobladores del distrito de Chicama con localización particular en la ciudad de Chicama y los asentamientos humanos colindantes, a partir de los documentos existentes en la municipalidad del distrito y otras fuentes. La observación de los resultados de gestión y entrevistas en profundidad y aplicación de encuestas a tres segmentos de la población: autoridades, trabajadores municipales y ciudadanos en general, permitirá llevarnos a la comprensión del enunciado del problema y de los objetivos de la investigación.

RESULTADOS Y ANÁLISIS

LOS MUNICIPIOS

El termino municipio deriva del latín municipium – munus que significa cargo, servicio público. En Roma se refería a la ciudad libre gobernada por sus propias leyes y por sus vecinos. En consecuencia, el municipio es el conjunto de vecinos de una circunscripción territorial (Guillet T IV 1968:308). En América Latina y particularmente en el Perú, los españoles instalan los cabildos siguiendo el modelo romano en las jurisdicciones de las ciudades que fundaban, así como en las reducciones de indígenas o pueblos de indios, igualmente, recreados por ellos al estilo de las comunidades de España. De este modo el primer municipio y su cabildo se habrían instalado en la ciudad de Piura, primera ciudad fundada en los territorios del imperio del Tahuantinsuyo.

 El cabildo o ayuntamiento conformado por un alcalde y varios concejales o regidores, es el grupo de personal encargado del ejercicio de funciones municipales. En su proceso histórico han sido designados siguiendo varios procedimientos. Inicialmente, eran designados por el fundador de la ciudad, después de acuerdo a las Ordenanzas Reales de 1523, los vecinos (residentes propietarios de casas o tierras) elegían a los regidores y estos al Alcalde por periodos anuales. Pero durante el reinado de Carlos V el Rey asumió la responsabilidad de designar a los regidores de las ciudades importantes. Con Felipe II se hizo común la venta de todos los cargos municipales, que después se hicieron hereditarios y como consecuencia de ello vendibles. El número de regidores variaba según el tamaño e importancia de la ciudad: en las villas había un alcalde y cuatro regidores; en las ciudades intermedias y grandes había dos alcaldes variando el número de regidores de ocho a doce. Este último era el caso de México y Lima.

“Además integraban el cabildo, como miembros de derecho, el alférez real (portaestandarte), el alguacil mayor, el depositario general, el fiel ejecutor (que tenía a su cargo la vigilancia de las reglamentaciones de pesas y medidas), el receptor de penas (cobrador de multas). Pero en algunos cabildos, como el de Buenos Aires, esos cargos eran desempeñados con carácter rotativo por los propios regidores, Eran funcionarios designados por el cabildo, pero no integrantes de ese cuerpo, el sindico (procurador de la ciudad), el mayordomo (administrador de los bienes municipales), los alcaldes de hermandad, que tenían a su cargo la policía municipal, los escribanos y los alcaldes de de barrio, cuando los había” (Guillet TII 1968:329). En el caso de los cabildos de indios, compartían su autoridad con el cacique o curaca, sin que este formara parte del cuerpo. Los miembros de los cabildos de indios eran elegidos anualmente por las comunidades en presencia del cura y del Corregidor.

Con la independencia de 1821 los cabildos fueron fortalecidos, pues fueron los cabildos, como el de Lima que votaron a favor de la independencia para su proclamación por don José de San Martín. En el gobierno de Ramón Castilla se expande la creación de Municipalidades como consecuencia de la promulgación de la Ley Orgánica de Municipalidades el 1 de diciembre de 1856 que dispone la formación de Juntas de Gobierno Municipal entre las personas notables de la comuna para su nombramiento por el Gobierno Central del país. Esta forma de designación de autoridades municipales estuvo vigente hasta 1963 en que en el primer gobierno de Fernando Belaunde Terry se dispone mediante ley 14669 elecciones generales democráticas para la elección de alcaldes y regidores de los gobiernos municipales.

EL MUNICIPIO DEL DISTRITO DE CHICAMA

El pueblo de Chicama se asienta en el valle de Chicama, el segundo valle costero más extenso del Perú, ubicado en la costa norte, en el departamento de La Libertad. Políticamente se constituye en distrito por Ley s/n de fecha 2 de enero de 1857. Siete de los nueve distritos ubicados en dicho valle, se constituyeron en los años de la independencia y la instauración de la República, a excepción de Rázuri (Mal Abrigo) que se crea en 1925. Casa Grande es el distrito que se creó recién en 1998. Estos distritos hasta 1984 estuvieron en la jurisdicción de la provincia de Trujillo, año en que se crea la Provincia de Ascope por Ley 23845 del 25 de mayo, estableciendo su capital en la antigua ciudad de Ascope.

Es importante remarcar la situación de marginación y pobreza crónica de estos pueblos ubicados en uno de los valles más ricos del Perú, contraste debido a la dominación permanente hasta la actualidad por el sistema de la gran propiedad de la tierra y el acaparamiento de las aguas de regadío. Esta dominación continuó desde el establecimiento de las encomiendas y continuó con el sistema del gran latifundio hasta 1969, cuando la reforma agraria decretada por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, manteniendo la gran propiedad, transfiere la administración a cooperativas agrarias de producción a cargo de los trabajadores. Esta experiencia, que sólo duró 23 años, igualmente, marginó a los antiguos pueblos del valle. Desde 1993 con el retorno de la empresa privada de sociedad anónima sigue hegemónica la gran propiedad.

La consolidación de la gran propiedad desde fines del siglo XIX con la presencia de propietarios extranjeros, como los Larco, los Gildemeister y La Grace, y la modernización tecnológica del monocultivo de la caña de azúcar; así como de la plantación del ingenio azucarero, han configurado enclaves autosuficientes. Hasta la década del 20 del siglo pasado, en el valle destacó la ciudad de Ascope, como el centro comercial más importante de abastecimiento, e intermediario como puerto terrestre en el intercambio de productos agropecuarios de la zona alto andina. Cuando asumen el autoabastecimiento de productos de primera necesidad estos enclaves agroindustriales, terminan por liquidar una posibilidad de complementariedad de servicios económicos y sociales con los pueblos del valle. De allí que la emigración de la población de los pueblos del valle a la ciudad de Trujillo, convirtió a éstos en “pueblos abandonados”. Muestras evidentes son los pueblos de Chicama, Santiago de Cao, Magdalena de Cao, Paiján, Chocope, Mal Abrigo e incluso Ascope, todos ellos cabeceras o capitales de municipios distritales.

Chicama como antiguo “pueblo de indios” expone en ruinas la iglesia del antiguo convento de Santo Domingo fundado en 1573, desde donde se impartía la evangelización. Parece que así como los pueblos fueron constreñidos por el latifundio, también la iglesia sufrió dicho impacto, puesto que los clérigos aparte de su labor pastoral, de alguna manera asumieron posiciones de defensas de la población nativa ante diversos abusos y atropellos.

Estos pueblos abandonados por sus ocupantes nativos, fueron reemplazados, en el transcurrir de los años y de los procesos de reciclaje de fuerza de trabajo de los latifundios, por ex trabajadores jubilados o trabajadores expulsados de las haciendas. Sucesivamente en etapas de crisis empresarial, los jubilados o trabajadores despedidos de manera compulsiva fueron a vivir a estos pueblos. De igual manera, se constituyeron en refugio de pobladores migrantes de la sierra y otros valles costeros, que en su peregrinaje en busca de trabajo y de una vida mejor dejaban, fueron llegando a estos pueblos. Desde entonces, gente humilde y pobre de origen campesino, con ilusiones de un mejor porvenir, son los nuevos actores de los procesos económicos sociales de estos pueblos.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA Y JURISDICCIÓN DEL DISTRITO DE CHICAMA

La ciudad de Chicama se encuentra ubicada a 09º50`26” de latitud sur y a 79º08`39” de longitud oeste, y a una altitud de 125 m.s.n.m. La jurisdicción distrital tiene una extensión de 895.45 Km2 que significa el 33.7% del territorio de la provincia de Ascope (Inei:s/a:82). Territorialmente es el distrito más extenso de la provincia, cuyos límites son: por el norte, con el cauce del río Chicama; por el este, con el distrito de Sincicap de la provincia de Otusco; por el sur, con los distritos de Simbal y Huanchaco de la provincia de Trujillo; y por el oeste, con el distrito de Santiago de Cao y el distrito de Huanchaco de la provincia de Trujillo. Comprende gran parte de los terrenos de la empresa agroindustrial de Casa Grande y la ex empresa agropecuaria de Chiclin.

Chicama considerado como Villa por la el Instituto Nacional de Estadística e Informática, como capital del distrito es la sede del Concejo de la Municipalidad que administra los servicios municipales y promueve el desarrollo económico social de 34 centros poblados, destacando seis pueblos jóvenes o también llamados “asentamientos humanos”; dos pueblos (Sausal y Chiclín); y 25 anexos (Inei 1994:751). Ha instituido dos Concejos de Centros Poblados en Sausal y Chiclín que son los asentamientos con mayor población después de Chicama.

EL RECURSO TIERRA Y LA PRODUCCIÓN AGROPECUARIA

En la jurisdicción del distrito los pequeños agricultores tienen 783 Has. que significa el 1.17% del total de de tierras netas irrigadas del valle de Chicama (66,440 Has.); ello también significa el 18.26% del total de tierras de los pequeños agricultores de todo el valle (4,286Has.) (Elías M, J 1995:34). Dichas tierras han sido parte de las tierras expropiadas por la reforma agraria a la familia Gildemeister, propietaria de la ex Empresa Agroindustrial Chicama Ltda. (Casa Grande). Eran ocupadas por parceleros colonos de la hacienda, reconocidos por la ley de reforma agraria como feudatarios y por lo tanto beneficiarios adjudicatarios, obteniendo así la propiedad de las pequeñas chacras. En el distrito esas tierras se localizan en Sausal en el sector Quemazón y en los alrededores de la ciudad de Chicama en el sector denominado Llamipe.

Estos pequeños agricultores que en Quemazón son 220 y en Llamipe 140, siembran maíz híbrido en el 80% de sus tierras, producto más comercial de la pequeña agricultura, pues abastecen a las granjas avícolas. Complementan sus cultivos con productos de panllevar como frijoles, camote, yuca y frutales,

La economía familiar de la población de Chicama tiene como base la actividad agrícola, particularmente, en el caso de las antiguas familias vinculadas como ex colonos de las haciendas. La mayoría de la población, hijos de las familias más antiguas y de los migrantes establecidos en los nuevos asentamientos humanos realizan diversas actividades: en primer orden como peones agrícolas de las empresas agroindustriales azucareras donde obtienen trabajo por contratos temporales especialmente para trabajo de campo, otros optan por la actividad del comercio informal en la ciudad de Trujillo o en Casa Grande. Los pequeños comercios como tiendas, restaurantes, venta de comida y dulces en forma ambulatoria complementan los ingresos económicos familiares. La clientela básicamente se constituye por los pocos empleados de los centros educativos, de la municipalidad y del centro de salud, así como por los viajeros de los pueblos del valle a la ciudad de Trujillo.

POBLACIÓN

En 1940 la población del distrito de Chicama fue de 6,920 habitantes que constituía el 13.3% del total del ámbito provincial; en 1981 fue de 13,301 habitantes igual al 12.4% del provincial; en 1993 llega a 14,176 habitantes que significa el 13% de la provincia. Para el 2004 el INEI Oficina Regional de La Libertad estima una población de 15,278 habitantes que es igual al 13% de la población provincial (Inei: s/a:137).

Se observa una relación proporcional en el crecimiento poblacional entre la provincia y el distrito. En 1993 la población urbana fue el 85.5% y la población rural estuvo representada por el 14.5%. Probablemente, estas proporciones son mayores en los últimos años, debido a la afluencia de población a los cinco Asentamientos humanos nuevos de los seis existentes en la jurisdicción territorial.

La ciudad de Chicama y los 5 asentamientos humanos adyacentes según nuestros cálculos tendría actualmente (2005) un total de 4,855 habitantes conforme se indica en el siguiente cuadro.

Población en la Ciudad de Chicama y los AA.HH. Colindantes

  Sector No. Man- zanas No. Lotes No. Lotes ocupa- dos Pobla- ción   %
Pueblo Chicama 22 400 319 1595 32.8
A.H. 18 Mayo 3 83 74 370 7.6
A.H Libertad 12 220 212 1060 21.8
A.H. Alan García 14 176 94 470 9.7
A.H. Pascona 10 180 86 430 8.9
A.H. 11 de Febrero 13 214 186 930 19.2
TOTAL 74 1280 971 4,855 100

                  Fuente: Planos Catastro Ciudad Chicama. Registro Trabajo

       de Campo. Marzo 2005

La estructura de la población según su distribución espacial nos demuestra la afluencia de población migrante en el 67.2% quienes se localizan en los cinco asentamientos humanos nuevos cuya formación se inicia en los años 70 del siglo recientemente pasado. Esta sería una segunda ola migratoria en el siglo 20, puesto que como hicimos referencia anteriormente, el pueblo de Chicama fue despoblado por sus ocupantes originarios ante la fuerza expulsiva de los grandes latifundios en el valle, al monopolizar las tierras y las aguas de regadío y absorber las tierras hasta las propias fronteras del poblado. En tales condiciones el pueblo fue refugio de los trabajadores jubilados y expulsados por las empresas agroindustriales de Casa Grande en mayor proporción en mayor proporción desde fines de los años 50. Estos migrantes han ocupado el sector El Progreso en el extremo sur desde la calle Ulises.

LA ORGANIZACIÓN MUNICIPAL

De acuerdo a la Ley 277972 (Ley Orgánica de Municipalidades) del año 2004, el distrito cuenta con un Concejo Municipal Distrital conformado por un Alcalde y seis Regidores. Ha establecido dos Concejos de Centros Poblados en Chiclín (1981) y Sausal (1989), respectivamente. De acuerdo al mandato de la Ley se vienen organizando Juntas Vecinales en los caseríos y en los sectores o barrios de la ciudad de Chicama.

El Concejo Municipal Distrital además de la dependencia administrativa de apoyo, de la Asesoría Legal externa y de las Comisiones y Junta de Coordinación, integradas por los regidores y presidentes de la Juntas Vecinales, cuenta con tres unidades de línea propiamente ejecutivas (véase organigrama en anexo). Dichas unidades de línea son:  la Gerencia de Planificación, Promoción y desarrollo Urbano, la Gerencia de de Servicios Generales y el Departamento de Rentas.

Personal Rentado

Entre los años 2002 y 2003 el número de personal rentado se ha incrementado de 20 a 27 conforme se indica en el siguiente cuadro

Personal Contratado en la Municipalidad

Distrital de Chicama

Modalidad de Contrato 2002 2003
Nombrado 18 18
Contrato permanente 8
Contrato por Serv. No personales 2 1
TOTAL 20 27

Fuente: Planos Catastro Ciudad Chicama. Registro Trabajo

       de Campo. Marzo 2005

De acuerdo a la calificación técnico profesional se observa alguna implementación en el 2003 como se aprecia en el siguiente cuadro

Calificación del Personal en la Municipalidad

Distrital de Chicama

Modalidad de Contrato 2002 2003
Funcionarios directivos 2
Profesionales 3
Técnicos 1 2
Auxiliares 10 10
Otros (obreros) 9 10
TOTAL 20 27

Fuente: Planos Catastro Ciudad Chicama. Registro Trabajo

       de Campo. Marzo 2005

Desde el año 2003 el personal por área operativa es el siguiente: uno en Administración Tributaria, uno en Asesoría Jurídica, dos en Contabilidad, dos en Planificación, dos en Rentas, uno en Tesorería, y dos auxiliares de oficina.

La implementación de personal calificado es una necesidad del que se está tomando conciencia, a fin de asumir las responsabilidades de gestión administrativa y de desarrollo local

El artículo I del Título Preliminar de la nueva ley orgánica de municipalidades dice “Los gobiernos locales son entidades básicas de la organización territorial del Estado y canales inmediatos de participación vecinal en los asuntos públicos, que institucionalizan y gestionan con autonomía de intereses propios de las correspondientes colectividades; siendo elementos esenciales de gobierno local, el territorio, la población y la organización”. Así mismo el artículo VI destaca que “Los gobiernos locales promueven el desarrollo económico local, con incidencia en la micro y pequeña empresa, a través de planes de desarrollo económico local aprobados en armonía con las políticas y planes nacionales y regionales de desarrollo…” (Ley27972).

Disposiciones de la misma ley especifican responsabilidades específicas y compartidas para los concejos municipales provinciales y distritales.

Infraestructura e Implementación

Desde la gestión municipal anterior la municipalidad tiene un moderno local de material noble, con los compartimientos necesarios para las diferentes unidades operativas. Tiene bases estructurales para dos plantas adicionales.

Al 31 de diciembre del 2003 la municipalidad contaba con una unidad motorizada operativa (volquete) y tres no operativas (una camioneta, un camión y un grupo electrógeno). Disponía de 10 computadoras, 6 impresoras, una fotocopiadora y una línea telefónica.

Instrumentos de Gestión Municipal

De los cinco instrumentos básicos de organización administrativa, la municipalidad sólo cuenta con dos. Estos son: El Manual de Organización y Funciones (MOF) y Cuadro de Asignación de Personal (CAP). No tienen los siguientes documentos: El Reglamento Interno de Trabajo (RIT), el Reglamento de Organización y Funciones (ROF) y el Reglamento de Trámite Administrativo (TUPA Trámite Único de Procesos Administrativos). La falta de estos reglamentos no permite llevar un ordenamiento adecuado en la utilización de los recursos de personal en relación a las funciones definidas por la Ley, y de atención a las gestiones de los usuarios.

De otro lado, de 13 instrumentos de gestión operativa, la municipalidad sólo cuenta con tres. Estos son: El Presupuesto (participativo), el Plan de Inversiones y el Plan Operativo. No se cuenta con los siguientes instrumentos: Plan de Desarrollo Municipal Concertado, Plan Estratégico y de Desarrollo Económico Social, Plan de Desarrollo Social, Plan de Desarrollo Urbano, Esquema de Zonificación de Áreas Urbanas, Plan de Desarrollo Rural, Plan Vial, Plan de Gestión Ambiental, Plan de Desarrollo de Asentamientos Humanos y Plan de Desarrollo Institucional.

Apoyo a los Programas Sociales

El programa de apoyo social en el distrito se realiza a través de organizaciones de la población que en el año 2002 fueron 77 organizaciones con 4,287 beneficiarios, incrementándose ligeramente en el año 2003 con 82 organizaciones con 5,229 beneficiarios. En el siguiente cuadro se presenta las diversas formas de organización de la población

Organizaciones de la Población en los años 2002 y 2003

Clase organizaciones Año 2002 Año 2003
No. Organiz. No. Benef No. Organiz. No. Benef.
  No % No % No % No %
Club de Madres 31 40.3 1,500 35.0 32 39.0 1,315 25.1
Comité Vaso de Leche 31 40.3 2,287 53.3 32 39.0 3,114 59.6
Comedor Popular 12 15.6 300 7.0 12 14.7 300 5.7
Cté o Junta Vecinal 3 3.8 200 4.7 6 7.3 500 9.6
TOTAL 77 100 4,287 100 82 100 5,229 100

       Fuente: INEI Región La Libertad. Registro Nacional de Municipalidades 2004

De estas organizaciones, los Comités de Vaso de Leche tienen mayor repercusión en la población. Ante los requerimientos alimenticios de la niñez, el servicio resulta crítico por problemas del abastecimiento y por discrepancias en la distribución. De allí que tendremos expresiones diversas sobre su real orientación. Madres de familia que no acceden al servicio manifiestan manipulación e intereses por parte de determinados sectores de madres de familia. Otras prefieren no concurrir ante marginaciones de que son objeto. En el cuadro siguiente se presenta la población beneficiarios según condición social.

Beneficiarios del Programa de Vaso de Leche

años 2002 y 2003

Población 2002 2003
Núm % Núm. %
Niños menores 6 años 1127 49.3 1464 47.0
Niños de 7 a 13 años 839 36.7 1060 34.0
Madres gestantes 43 1.9 162 5.2
Madres lactantes 162 7.1 202 6.5
Personas con TBC 4 0.2 4 0.2
Adulto mayor 112 4.8 222 7.1
 TOTAL 2287 100 3114 100

                        Fuente: INEI Región La Libertad. Registro Nacional de

 Municipalidades 2004

Resultados de Gestión Municipal

La población siempre ha esperado el mejoramiento de la infraestructura y los servicios urbanos, por lo que los alcaldes y sus regidores en los diferentes períodos de gestión se han orientado en realizar obras físicas de impacto a la vista de los ciudadanos. Sin embargo, desde los últimos 20 años hay otros requerimientos un tanto difusos por parte de la población y de poco rédito político para las autoridades. Tales asuntos son, por ejemplo: la seguridad ciudadana, la delincuencia y últimamente el problema de las pandillas juveniles, otras diversas formas de violencia desde el hogar y las discriminaciones en las instituciones públicas y privadas. Igualmente, la capacitación popular para la formación de ciudadanos más responsables y participantes en la vida publica en los diversos asentamientos poblacionales. Sobre estos requerimientos no existen programas específicos, siendo en consecuencia nuevas opciones de gestión.

En el periodo 2003 al 2003 se cuenta con un registro de obras realizadas por la municipalidad cuyo listado fue reportado al Instituto Regional de Estadística e Informática de La Libertad. La relación de obras se presenta en el siguiente cuadro.

Obras realizadas por la Municipalidad de Chicama periodo 2002 al 2003

  OBRAS Costo %
  EDUCACIÓN 26,757 20.7
1. Mejoramiento C.E. Quemazón – Pampas de Jagüey 5,812  
2 Mejoramiento áreas verdes e infraestructura C.E. Chiclín 6,650  
3. Remodelación techos y ss.hh. C.E. 1737 de Causal 14,295  
  TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 60,576 46.9
4. Rehabilitación carretera Chicama a Causal 41,281  
5. Mejoramiento vía Chicama- Chicamita 5,000  
6. Rehabilitación y pavimentación calles Graú y Libertad 14,295  
  ELECTRICIDAD, AGUA Y ALCANTARILLADO 27,910 21.6
7. Ampliación red matriz agua potable A.H. La Pascona 6,974  
8. Red agua potable y alcantarillado A.H. 11 de Febrero 10,074  
9. Rehabilitación pozo agua potable y equipo en Chiclín 10,862  
  OTRAS OBRAS 13,902 10.8
10. Construcción obelisco Chiclín 3,280  
11. Rehabilitación y acondicionamiento oficina técnica Causal 4,663  
12. Construcción tribunas, loza deportiva A.H. Libertad 5,959  
  TOTAL (Nuevos Soles) 129,145 100.0

   Fuente: INEI Región La Libertad. Registro Nacional de Municipalidades 2004

Una de las necesidades más sentidas por la población es el de seguridad ante la proliferación de diversas formas de delincuencia y violencia. Los casos de robo en viviendas, drogadicción, alcoholismo, prostitución preocupa a la población. En las tardes al anochecer y los fines de semana es cuando los casos son mayores. En tales circunstancias el Puesto de la Policía Nacional con tres efectivos no cumple su misión, por eso es que la población esta recurriendo a la contratación de vigilantes particulares y a asegurar sus viviendas en diversas formas.

CONCLUSIONES

  1. La gestión municipal y la participación ciudadana andan cada una por sus propios intereses e iniciativas. Las intenciones de coordinación o promoción no encuentran las vías apropiadas y no hay esfuerzos por lograr acercamientos.
  2. La población está ávida de seguridad ante la ola de delincuencia y violencia, en tal sentido están desarrollando iniciativas de seguridad al contratar guardianes particulares, asegurar mejor sus viviendas. Sin embargo, dichas iniciativas siendo mayormente de orden familiar no hay muestras de promoción de la acción colectiva.
  3. La participación ciudadana en organizaciones sociales de la población está mayormente vinculada a los programas de apoyo social del Vaso de Leche y de los Comedores Populares. En consecuencia, está referida a las necesidades elementales de sobrevivencia, mas no al desarrollo de la responsabilidad social de ciudadanía en pro del fortalecimiento de los procesos de la democracia institucional y del gobierno local.
  4. Prevalece la gestión municipal orientada a logros efectistas de sostenimiento político de las autoridades en ejercicio del poder. En tal sentido las inversiones casi en su totalidad se dan en obras de infraestructura física. No existe un acercamiento a las preocupaciones más urgentes de la población como es el caso de la seguridad y la educación ciudadana.
  5. La organización municipal tiende a cubrir las mínimas necesidades de implementación de personal profesional calificado, siendo necesario impulsar las acciones de capacitación del personal para lograr mayor identificación institucional y mejorar la productividad del servicio a la comunidad.

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SAN ISIDRO LABRADOR Y LA AGRICULTURA EN LA CAMPIÑA DE MOCHE

SAN ISIDRO LABRADOR Y LA AGRICULTURA EN LA CAMPIÑA DE MOCHE

Antrop. JOSÉ F. ELIAS MINAYA

Ms. en Antropología Social

Email: jeliasmi@gmail.com

Profesor Principal

Facultad de Ciencias Sociales

Universidad Nacional de Trujillo

RESUMEN

Los rituales que preceden las acciones humanas, en el pueblo y campiña de Moche, en el departamento de La Libertad, presentan una definida manifestación de cambio condicionadas por situaciones de crisis de las economías agrícolas familiares. La fiesta de San Isidro Labrador vinculada a los buenos augurios de la agricultura se está reorientando al contexto de las diversas actividades de carácter urbanos que realizan la población como estrategias para superar la crisis agraria. La continuidad de formas simbólico religiosas es persistente en procesos de urbanización cuando existen estructuras sociales consistentes como las familias grandes, donde el parentesco y el compadrazgo se constituyen en ingredientes que vitalizan sus procesos económico sociales.

La necesidad de comprender la conjunción de lo tecnológico y lo simbólico ha sido tema de estudios y amplio debate en antropología sociocultural. En las comunidades rurales en hispanoamérica la agricultura está asociada a la celebración de la fiesta de San Isidro Labrador como extensión sincrética de tradiciones prehispánicas. El estudio que presentamos analiza el caso del pueblo, hoy ciudad de Moche que se instituye en base a  una reducción de nativos muchic en tiempos de la colonia. Lo peculiar de nuestro estudio fue entender qué orientaciones está tomando la creciente advocación a San Isidro Labrador en relación a la agricultura y otras actividades económicas en el pueblo y campiña de Moche. Al respecto, nuestra hipótesis plantea que, la intermediación de los santos traduce la expresión simbólica religiosa de los creyentes en relación a los cambios de sus intereses, por lo que la advocación aumenta en situaciones de crisis o de alternativas sustitutivas o complementarias. El caso es que en Moche se observa que la crisis de la agricultura esta siendo resuelta por el cambio de actividades ocupacionales como fuentes de la economía familiar, por lo que la reorientación de los ritos tiende a encaminar augurios de prosperidad y éxitos.

INTRODUCCIÓN

La necesidad de comprender la conjunción de lo tecnológico y lo simbólico ha sido tema de estudios y amplio debate en antropología sociocultural. En las comunidades rurales en hispanoamérica la agricultura está asociada a la celebración de la fiesta de San Isidro Labrador como extensión sincrética de tradiciones prehispánicas. El estudio que presentamos analiza el caso del pueblo, hoy ciudad de Moche que se instituye en base a  una reducción de nativos muchik en tiempos de la colonia. Lo peculiar de nuestro estudio fue entender qué orientaciones está tomando la creciente advocación a San Isidro Labrador en relación a la agricultura y otras actividades económicas en el pueblo y campiña de Moche. Al respecto, nuestra hipótesis plantea que, la intermediación de los santos traducen la expresión simbólica religiosa de los creyentes en relación a los cambios de sus intereses, por lo que la advocación aumenta en situaciones de crisis o de alternativas sustitutivas o complementarias. El caso es que en Moche se observa que la crisis de la agricultura esta siendo resuelta por el cambio de actividades ocupacionales como fuentes de la economía familiar, por lo que la reorientación de los ritos tienden a encaminar augurios de prosperidad y éxitos.

MATERIAL Y MÉTODOS

La comprensión de los cambios económicos en términos de la actividad ocupacional y el fortalecimiento del ritual y festividad religiosa de San Isidro Labrador en la campiña de Moche se efectuó observando a 60 familias (29 “altareros” y 31 “esperadores”) de un total de 112 familias involucradas directamente en la realización de la fiesta del Santo Patrón de los agricultores (en el año 2000 estuvo a cargo de 42 “altareros” y 70 “esperadores”). Los altareros y esperadores son devotos que en torno a la hermandad participan activamente en los rituales y peregrinaje de la imagen por el pueblo y la campiña de Moche. El año 2000 la festividad fue por el periodo de 50 días entre el 26 de marzo al 15 de mayo. La observación directa y los esfuerzos por desarrollar la observación participante ha sido complementada por entrevistas estandarizadas en base a una guía de observación formulada de acuerdo a los propósitos de la investigación. Las situaciones no previstas vinculadas a la realidad del problema, igualmente, fueron registradas.

La información acopiada dentro de la lógica de los acontecimientos se utilizaron simultáneamente en la construcción de teórica de la realidad en base al criterio de totalidad, de tal modo que la acumulación de datos fueron   encajando haciéndonos ver el contexto de la estructura y funcionamiento de la comunidad y de su articulación con la región y el país. Por tal motivo, en los títulos siguientes presentaremos los materiales del proceso de la investigación.

DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA

El pueblo de Moche que ahora comprende la jurisdicción del distrito del mismo nombre fue una de las reducciones de indios en el valle de Moche en el departamento de La Libertad. Su ubicación estratégica a la margen izquierda del río en el extremo sur del valle lo aísla físicamente de la mayor extensión de tierras laborables del valle. Por lo mismo, no tuvieron significativos problemas de tierras con los hacendados que ocuparon  el resto del valle, quienes hicieron de la ciudad de Trujillo, la ciudad de españoles o gran “casa hacienda” que desde tiempos de la colonia ejercieron control y dominación. El pueblo se encuentra a 7 Kms. al sur de la ciudad de Trujillo y se halla geográficamente a 79° 00’ 27” de longitud oeste y  8° 10’ 06”  de latitud sur, a una altura de 30 m.s.n.m.

Las tierras potencialmente laborables en el distrito de Moche, dentro el “valle viejo”, son de 2,000 Has. de las cuales 1,380 Has. se encuentran actualmente bajo riego, dedicándose a cultivo neto 1,195 Has. Existen 1,112 parcelas y 975 conductores registrados según el Padrón de Usuarios de 1998.

La distribución de tierras en las unidades agropecuarias familiares denotan el predominio de minifundio.El 92.2 % (900) de los propietarios tienen menos de 3 Has. y en conjunto éstos tienen el 62.2 % (737.51Has.) de las tierras. El promedio por agricultor es de menos de una hectárea (0.8194 Has.) La condición de minifundio se agudiza si tenemos en cuenta la predominante explotación de las tierras por condominio familiar y la subdivisión entre los herederos. En el primer caso uno de los condóminos se hace cargo de la explotación, en otros casos es por rotación por los diferentes condóminos. En el segundo caso, la fragmentación se define a través de linderos, efectuándose la explotación esporádicamente o encargándose la explotación a  alguno de los parientes.

RELACIÓN HOMBRE/TIERRA

La extrema fragmentación de la propiedad de la tierra ha deteriorado la posibilidad de mantener una explotación agrícola familiar, más aun si el promedio técnico de una unidad agrícola de ese tipo es entre 5 a 6 Has. para la calidad de suelos de la campiña. El problema de la relación hombre/tierra se ha ido agravando en las tres últimas generaciones. Mientras la frontera agrícola en la campiña se mantiene casi inalterable, la población por carga familiar de las dos últimas generaciones, es decir los hijos y los nietos, no han tenido la posibilidad de acceso a este recurso como para poder edificar nuevas unidades agrícolas familiares. Por tal circunstancia, los hijos (segunda generación) han tenido que emigrar o buscar otra alternativa ocupacional. En este caso la profesionalización como culminación de la alternativa educativa tiene mucha importancia. Otras opciones ocupacionales son: el comercio informal, la construcción civil y el transporte. Los nietos o tercera generación, decididamente, están procurando actividades diferentes a la agricultura.

En consecuencia, con respecto al manejo de las tierras se distingue: a) La generación mayor (de los padres) que borden más de los 60 años de edad que realizan una agricultura tradicional para su autosubsistencia, con bajos niveles de desarrollo tecnológico y productividad. b) La generación de los hijos desarrollan diversas actividades por lo cual la agricultura se torna complementaria y tampoco alcanza niveles y productividad considerables. c) La tercera generación, jóvenes menores de 30 años, quienes esporádicamente participan de las labores agrícolas.

La población del distrito de Moche de 3,773 habitantes en 1940 a 22,020 habitantes en 1993. Se estima que en el año 2000 la población alcanzó aproximadamente 26,000 personas.

ACTIVIDADES OCUPACIONALES

Según los resultados del censo de población y vivienda de 1993 en los referente a actividades de la población económicamente activa mayores de 6 años, los agricultores o peones agrícolas constituyen sólo el 13.0% de la población económicamente activa total. Entre los varones alcanza al 24.8%. Los obreros y servicios diversos generalmente no calificados llegan al 49.2%, mientras que los que tienen calificación profesional y técnica constituyen el 37.8%. Es importante destacar que porcentualmente las mujeres en el grupo de calificados profesional y técnicamente alcanzan al 67.1%.

Si relacionamos los 609 que declaran tener como oficio o profesión la actividad agrícola con el total de unidades agropecuarios que llegan a 975 se puede colegir que hay unidades agropecuarias cuyos miembros tienen otro oficio diferente a la agricultura. Esta tendencia se precisa mejor cuando en dicho censo se les preguntó cual es su actividad principal, registrando como agricultores sólo 476 personas. Esto significa que del total de unidades agropecuarias (975), únicamente en el  48.8% hay algún miembro de la familia dedicado a dichas labores.

LA FIESTA DE SAN ISIDRO LABRADOR EN MOCHE

SAN ISIDRO LABRADOR EN MOCHE

San Isidro como santo patrón de la agricultura de muchos pueblos peruanos, en Moche, tiene tanta devoción como la celebración de la Semana Santa. Ello puede explicarse por la significación de la agricultura en las sociedades prehispánicas como en otras sociedades básicamente agrícolas. La tierra en estas sociedades es deificada como la “madre tierra” por su dimensión cósmica, viva y activa. Al respecto Mircea Eliade dice: “Son muchas las creencias, mitos y rituales referentes a la tierra, a sus divinidades y a la “gran madre” que han llegado hasta nosotros.  La tierra, que en cierto sentido constituye los cimientos mismos del cosmos, tiene muchas valencias religiosas. Ha sido adorada por “ser”, por mostrar y mostrarse a si misma, por devolver, por dar fruto, por recibir” (1974: 12).

La asociación del culto a la tierra en la antigua cultura moche y el patrocinio católico de San Isidro como representante de los labradores se han amalgamado eficazmente, de tal forma que, el ritual y la festividad que anualmente se realiza, trasunta la dimensión estrictamente agrícola hacia el resto de actividades que la población efectúa en su lucha cotidiana por su subsistencia y prosperidad no sólo en su comunidad, sino en el contexto amplio de interrelaciones desiguales a nivel regional y nacional del proceso de modernización.

La imagen de San Isidro fue traída de España por Fray Toribio de Mogrovejo llegando al valle de Moche en 1578 en su trayecto hacia Huaraz a donde había sido destinada, pero “al pasar por este valle y percibir el aire puro de sus campiñas (el religioso) decidió dejarlo (en el pueblo de Moche?) (Hermandad San Isidro 2000). Desde entonces hasta 1938, anualmente  durante tres días (14, 15 y 16) del mes de mayo se celebraban los rituales y fiesta en su honor. A partir de dicho año la imagen es paseada en procesión por las afueras del pueblo, extendiéndose después hacia diversos puntos de la campiña en peregrinaje hasta la actualidad. En 1750 se instaura la Cofradia de San Isidro, cuya función, según lo instituido para dicha organización fue “mantener una parte importante del culto católico. En las reducciones de indígenas y las ciudades y villas de españoles realizaban o auspiciaban muchas actividades religiosas y rituales (como): la celebración de misas y fiestas…” (Díaz Hurtado, A. 1994: 148). Los miembros llamados cofrades, incorporados voluntariamente, elegían a quienes tenían que ejercer los cargos anualmente. El principal de ellos que en unos casos se llamaba mayordomo y en otros prioste era el encargado de dirigir las actividades de la celebración de los rituales y la fiesta.  Convocaba la colaboración de los moradores que aportaban víveres y los mejores frutos de sus cosechas. Desde los primeros años de 1900, la mayordomía adquiere mayor presencia en las celebraciones, pues el mayordomo contaba con la colaboración de los Síndicos y Esperadores. La memoria colectiva recuerda que 1969  su último mayordomo fue  don Fermín Pantoja. En 1970 se constituye la Hermandad, siendo el primer Presidente de la Junta Directiva don Víctor Eleazar Vega Asmat (Hermandad San Isidro 2000)

En la festividad de San Isidro desde el año de 1912 acompaña en la procesión y el peregrinaje la banda de enmascarados, diablillos danzantes, dirigidos por su capataz don Manuel Asmat Ñique. Recuerdan que desde 1914 integraba la banda el niño Eleazar Anhuamán Sánchez quien sería después capataz desde 1930 hasta 1984

La propagación de los milagros por la narrativa popular, así como las promesas, incumplimientos y castigos, tiende a mantener fresca y vital la santidad de San Isidro. Al reafirmar la eficacia del santo se asegura también las convicciones personales como recurso para viabilizar éxitos individuales, familiares y de la hermandad. Los objetivos son potenciar las diversas opciones ocupacionales y alternativas de vida dentro o fuera de la comunidad a partir de la actividad agropecuaria que está dejando espacio a otras diversas actividades.

ORGANIZACIÓN Y REALIZACIÓN DE LA FIESTA DE SAN ISIDRO LABRADOR

LA HERMANDAD DE SAN ISIDRO LABRADOR

La fiesta se realiza en dos niveles de organización: la Hermandad de San Isidro y los devotos que actúan como “altareros” y “esperadores”. La Hermandad está conformada por 16 miembros (13 varones y 3 mujeres) que eligen cada dos años su Junta Directiva integrada por 11 cargos (Presidente, Vicepresidente, Secretario de Actas, Tesorero, Fiscal, Secretario de Organización, Secretario de Altareros, Secretario Guardador de Prendas y Alhajas del Santo y tres Vocales) y anualmente conforman Comisiones para actividades de la festividad. Estos directivos tienen la responsabilidad de organizar y coordinar con el Párroco las actividades litúrgicas y festivas. Todos los miembros de la hermandad como devotos tienen la obligación de ser “altereros”, que significa el honor de recibir al Santo en su domicilio o en su chacra, para su descanso por una noche en su peregrinaje, debiendo destinar un espacio para la instalación del Altar de Frutas. En torno a la hermandad se nuclean otros devotos que actúan como “esperadores” para un breve descanso y rituales en su trayecto hacia al siguiente altar.

La organización se complementa con un Comité de Damas conformada por ocho miembros, que sin tener la formalización orgánica como Comité, actúan  como tales, colaborando en diversas actividades referidas al cuidado y atenciones de San Isidro en los actos rituales en la iglesia y en el recorrido por la campiña. También desde 1997 se ha organizado una   nueva “Banda de Enmascarados” (diablos), pues como se indicó anteriormente, desde 1912 acompañaba en la procesión y el viaje por la campiña una sola banda. Actualmente las Bandas de Enmascarados son: la Comparsa de Baltazar Anhuaman conducido por los herederos del más longevo capataz que falleció en 1994, la otra banda es la de San Isidro, conformada por danzantes que se separaron de la primera.

La hermandad hasta la década de los 80  realizaba el peregrinaje de San Isidro pasando por 20 altares, pero desde los últimos años de dicha década se va abriendo, ante la presión de otros devotos que solicitan ser admitidos como “altareros”. En 1993 hubieron 27 altares,  en 1995 se incrementa a 31 y en el año 2000 aumentó a 42 altares. Hay que destacar que tradicionalmente la hermandad ha sido una organización cuasi cerrada integrando familias nativas y en gran parte emparentadas. Entre los nuevos altareros se está permitiendo el ingreso de agricultores migrantes y incluso de agricultores vinculados al comercio y la industria. Tal es el caso de la familia Manucci que en fue admitido en 1996 causando cierta “sorpresa” entre los campesinos mocheros. En año 2000, incluyendo a esperadores, fueron 110 devotos que participaron activamente en la organización de los rituales y la fiesta. En cada caso se moviliza la concurrencia de familiares, parentela, compadres, amigos, invitados y creyentes en general, variando entre 150 a 300 personas diariamente en las casas y altares donde pernocta el Santo.

El inicio de la fiesta con los rituales para el “buen viaje” en la última semana del mes de marzo, y la víspera y la fecha central, el 15 de mayo, está a cargo de la Hermandad de San Isidro Labrador y la Parroquia de Moche. En estas fechas se concentra en Moche a miles de participantes de casi todo el pueblo y la campiña y visitantes de la ciudad de Trujillo y poblados vecinos.

Para la preparación de estas actividades la Junta Directiva de la Hermandad debe reunirse una vez a la semana, los días sábados durante todo el año, sin embargo, dicho cumplimiento es irregular. Lo que no falla es la reunión periódica una vez al mes junio y noviembre. A partir de enero a marzo se reúnen semanalmente. Durante el año se planifica, prevé y organiza las actividades orientadas a la recaudación de fondos: se realizan parrilladas, polladas, frejoladas, se envía correspondencia de invitación y se visita a los devotos para registrar sus colaboraciones en especies o dinero, etc. Particularmente en carnavales se realizan las actividades más importantes para la recaudación de fondos, y en noviembre se efectúan los ritos preparatorios e igualmente actividades pro fondos. Los mayores gastos que tienen que afrontar son: la contratación de una banda de músicos por el lapso de cerca de 50 días, por un precio variable alrededor de 1,430 dólares; en este caso tienen la facilidad que la banda de músicos del colegio secundario “Ramiro Ñique” de la ciudad de Moche colaboran a bajo costo. Hay  que destacar que el pueblo de Moche es cuna de destacados músicos y son famosas la banda de Santa Lucía de Moche y otras bandas que han surgido a partir de ella. Estas bandas también colaboran a costos reducidos en atención a su devoción a San Isidro. Tienen que asegurar el financiamiento de los ritos litúrgicos. Igualmente los gastos en juegos artificiales y los banquetes que ofrece la Hermandad a los altareros y al público en general. Para esto último se cuenta con las donaciones de los devotos en dinero o ingredientes necesarios.

Las Comisiones de Trabajo que se constituyen se refieren a las siguientes actividades: a) Coordinación General a cargo del Presidente quien en primera instancia tiene que establecer acuerdos con el Párroco, realiza gestiones ante las instituciones públicas y privadas, tiene que convocar y dirigir las actividades de los altareros; b) Economía a cargo del Tesorero quien reúne los fondos recaudados en las diversas actividades conduce los gastos de acuerdo a la programación de gastos previamente aprobados, registra los ingresos de donaciones, actividades pro fondos, limosnas proveniente de los altares de cada uno de los altareros; c) Organización a cargo del Secretario respectivo, quien con el apoyo del Comité de Damas, altareros y esperadores hacen el seguimiento de la realización de las actividades rituales y festivas; d) Comité de Damas que tiene que ver con el arreglo de la vestimenta del Santo, arreglo y cuidado del anda durante su recorrido por la campiña; e) El fiscal tiene que controlar el trabajo de otras comisiones que actúan durante el peregrinaje por la campiña, entre ellas son: la comisión de banda de músicos en cuanto a su atención y cumplimiento del horario diario en el traslado del santo de un altar a otro; comisión de registro del monto de limosnas y ofrendas realizada por la feligresía en cada altar; coordinación con el (Mayordomo) encargado de guardar y poner a disposición las prendas y joyas del Santo; comisiones encargadas de los actos litúrgicos desarrollados por la Hermandad en los santuarios (Iglesia de Moche, Capilla San José, Bocatoma de Santa Lucía, Santísima Cruz del Gallo y romería al Cementerio) y también supervisar la concurrencia de las comparsas de danzantes “bandas de diablos enmascarados”.

“ALTAREROS” Y “ESPERADORES”

El segundo nivel de organización  de la fiesta de San Isidro es a nivel familiar bajo la responsabilidad de los “altareros” y “esperadores”. Los creyentes expresan su devoción a través de sus oraciones, plegarias y ofrendas, así como concurriendo a los rituales y participando en el peregrinaje. Pero en Moche la expresividad de la devoción alcanza mayores grados de entrega aspirando y convirtiéndose en esperador y altarero.

El esperador tiene el patrocinio o aval del altarero y la aprobación de la Junta Directiva de la Hermandad. De igual forma, el altarero tiene que lograr que su solicitud, manifestada en diferentes formas, tiene que ser formalizada por escrito para ser admitido. Sin embargo, no necesariamente primero hay que ser esperador para ser altarero. La Hermandad ha tenido cuidado de mantener no sólo el grupo de hermanos, sino el tiempo de duración de la fiesta. Durante muchos años el recorrido de la imagen del Santo por la campiña fue de 20 a 25 días que significó la presencia constante de 20 altares familiares aparte de los altares institucionales. El aumento de altares implica adelantar la celebración de la fiesta puesto que tiene que culminar siempre el día 15 de mayo, fecha central de la efemérides. Al admisión de un nuevo altarero puede o no considerar la presencia de nuevos esperadores.

El altar de frutas levantado en la casa determina la condición de altarero. En dicho altar el santo pernoctará durante una noche realizándose en consecuencia actos litúrgicos y festivos el día de la llegada y el día de la partida, para lo cual la familia tiene que desarrollar actividades de preparación y atenciones a la comitiva  de la hermandad y acompañantes. Los esperadores reciben a San Isidro, igualmente, en su casa o en la chacra, por el lapso de 15 a 30 minutos, en el pasaje al siguiente altar. Acondicionan una mesa con un cuadro ampliado de la imagen de San Isidro y ofrendes de flores para el “rezo” o misa que algunos esperadores mandan oficiar, luego se sirve un agasajo a la comitiva de la hermandad y asistentes.

Los altareros más que los esperadores movilizan a toda su parentela, compadres y allegados amigos e invitados particulares. De tal modo que, la celebración o recibimiento del Santo, además de los fines estrictamente religiosos, resulta un gran reencuentro social. Los ritos de renovación se extienden de la dimensión sagrada, a la vida cotidiana reintegrando y fortaleciendo los lazos familiares, de parentesco, compadrazgo, amistad. Así, anualmente, las relaciones de alianza se renuevan y consolidan, dando consistencia a la familia grande como soporte estructural altamente significativo para cada uno de los miembros y las familias en su conjunto.

La asociación de ritos religiosos con aspectos de la vida socioeconómica del individuo, la familia y la comunidad ha sido estudiado en diversas regiones y las interpretaciones destacan aspectos que constituyen componentes del amplio proceso de la vida social en contextos diferentes. En el mundo actual donde predomina la integración económica mundial articulando las más “aisladas” comunidades culturalmente diferentes, éstas siguen sus propios procesos de cambios recreándose, asimilando y adecuándose a las condiciones no sólo dominantes, sino fundamentalmente efectivas para su permanencia y desarrollo. Los mecanismos internos de integración o desintegración social y de redistribución de bienes y de poder en comunidades locales, actualmente no pueden ser interpretados dentro de la  dinámica interna de dichas comunidades, sino en el contexto de su articulación al mundo moderno, dominante, explotador, excluyente y prejuicioso. En consecuencia, las tesis de E. Wolf, G. Foster acerca de la función de igualación económica a través de los banquetes en los rituales religiosos, ahora es secundario. En los rituales y fiesta religiosa en Moche sobresale la fuerza integradora y de solidaridad que propicia al grupo consistencia en base a lo cual el carácter campesino de la comunidad se va imbricando a la sociedad urbana permitiendo a sus miembros compartir diversas alternativas de vida rurales y urbana en  forma simultánea y diferencial, según los intereses priorizados de los grupos generacionales.

EL ALTAR Y EL ARCO DE FRUTAS

El Altar de Frutas siendo ofrenda de agradecimiento por los frutos que da la tierra, se constituye en puente o intermediación a lo sagrado divino y a lo “sagrado” social, por cuanto consolida su convicción y alianza con las potencias sobrenaturales y a la vez con los parientes, compadres y allegados. Se comporta como artificio cultural para lograr mantener viva y fuerte y acrecentar las alianzas, muy necesarias para lidiar el trance crítico de cambio de una agricultura campesina sostenida a una economía diversificada de significativo contenido urbano. Inicialmente el arco de frutas fue la ofrenda del agricultor de las cosechas de su propia chacra, esto es de su propio trabajo, y efectivamente esto es lo que hace el altarero cuando se inicia como tal. Para el año siguiente busca tres parejas de padrinos, para los dos parantes verticales y el transversal superior del arco. Dichos padrinos son generalmente esposos, preferentemente familiares, parientes o amigos muy estimados. En lo sucesivo cada pareja de padrinos busca y compromete a sus sustitutos para el año siguiente. Los nuevos padrinos pueden ser desconocidos para el dueño del altar, sin embargo, a través del ceremonial y la fiesta se concerta y sustenta estas nuevas alianzas. Este compadrazgo se efectúa por doble vía, de un lado, como hemos visto, con el dueño del altar su esposa e hijos, y de otro lado, con los padrinos que los escogieron. Lo corriente es que los padrinos son los hijos o parientes, por lo tanto los amigos y otros parientes de estos se integran al grupo parental del altarero.

El  altar se ubica en un lugar preferencial de la vivienda adquiriendo dicho espacio carácter sagrado, puesto que es asignado a San Isidro, por lo tanto es conservado con devoción aun cuando el resto del tiempo es usado con normalidad en otras funciones de la vida cotidiana.

Afrontar anualmente el compromiso de altarero significa el despliegue organizativo para el agenciamiento de los recursos materiales necesarios. Tiene que aprovisionarse de comestibles para brindar dos banquetes a la comitiva de la Hermandad y acompañantes de San Isidro. El primero, el día de la llegada al altar; y el segundo, al día siguiente en que sale al próximo altar. En estos banquetes se sirve habitualmente un guiso de carne con arroz que tiende a sustituir en muchos altares a la “sopa teóloga” que es un pepián de  arroz y de pan sazonado con azafrán acompañado de carne guisada de pavo o gallina. Además, almuerzo y cena para los compadres y nuevos padrinos del arco que el primer día pasan en casa “vistiendo” el arco, y luego al día siguiente en la “bajada” del arco (distribución de las frutas). A ello se agrega las atenciones a los familiares y parientes que para la  ocasión llegaron de visita si se encuentran residiendo en otros lugares.

La contribución económica de los hijos es importante en este aprovisionamiento. Otros gastos se refieren a la elaboración de chicha de jora que concita un proceso y ceremonial particular, también la contratación del especialista en juegos artificiales o simplemente la compra de bombardas y cohetes; de igual modo, para el alquiler de equipo de sonido para la fiesta y baile en el segundo día, ya que el día anterior con presencia del Santo en el altar durante la noche se realiza la vigilia a cuyos acompañantes que son básicamente familiares, hay que atenderlos con bebidas y comida. La venta de cerveza se está generalizando en los últimos años y tiende a reemplazar a la chicha. Este abastecimiento se realiza en base a convenio de la Directiva de la Hermandad con la fábrica de cerveza que envía una dotación de 15 a 20 cajas de docena de botellas a consignación a cada altar

La variedad de frutas que se colocan en el arco son dispuestos en forma artística para lo que hay especialistas en la familia o en el entorno de parientes a quienes se les invita para que colaboren con su oficio. Raras veces estos especialistas con contratados. Las frutas son de la mejor calidad adquiridos en los mercados de la ciudad de Trujillo y destacan los siguientes productos: caña de azúcar (que se usa como amarres de dos parantes en forma de escalera a cada lado para allí asegurar las otras frutas), papayas, melones, sandías, paltas, plátanos, naranjas, limas, manzanas, huabos. También se adorna con botellas de champaña, vino, objetos de artesanía de carrizo  y juguetes que son la atracción de los niños. Cada pareja de padrinos efectúa un gasto entre 90 a 100 dólares en la adquisición de dichas frutas.

Los altares de los devotos son el Arco de Frutas que ofrendan en sus hogares y es diferente al Arco de Fiesta que igualmente es un Arco de Frutas, pero que se construye, en el Anda Mayor, después que el santo visita  al último altarero. Allí se engalana a San Isidro con vestimenta y capa nuevas, luce su  sombrero de plata bañado en oro (donada por el Presidente A. Fujimori el año 2000, desde 1879 venía luciendo un sombrero de plata), para su ingreso en procesión a la ciudad de Moche, después de concluido su peregrinaje por la campiña. Mientras San Isidro recorre la campiña con su anda y vestimenta de viaje llevando su palana, en el Anda de Fiesta luce la Palana y el Bastón de Mando decorado armoniosamente con frutas y ajíes respectivamente.

El día en que San Isidro arribará a un altar en su viaje de peregrinaje, los padrinos del arco de frutas, desde las 6 a.m. están recorriendo los puestos de frutas de los mercados de Trujillo, llegando a la casa del altarero con su cargamento entre las 9 a 10 a.m. Luego de los saludos y el desayuno con que se atiende a los padrinos, éstos y sus acompañantes clasifican y acondicionan con amarres adecuados los frutos para ser colocados en el arco. Para ello el dueño de casa ha dispuesto limpieza y acondicionamiento del espacio destinado al arco. Hay arcos instalados en forma permanente, en otros casos el lugar siempre es el mismo y cada año se arma el arco. En la ciudad de Moche, generalmente, los arcos se ubican en el interior de la casa, en la “sala”; en cambio en la campiña está en campo abierto. A las 3 ó 4 p.m. el arco de frutas esta “levantado” o “vestido”, listo para la llegada del Santo y sus acompañantes en peregrinaje.

LA LITURGIA,  EL AGASAJO Y LA FIESTA EN CASA DE LOS ALTAREROS Y ESPERADORES

El altarero y su esposa, aproximadamente, a las 5 p.m. de acuerdo al programa establecido, salen  portando una ofrenda de flores, conjuntamente con sus compadres, al encuentro de la comitiva y feligreses que están en camino a su altar “acompañando” a San Isidro. A mitad del trecho del camino entre uno y otro altar reciben de la esposa del altarero anterior, el “Inter” del Santo, con cuyo acto termina el ritual religioso correspondiente a  dicho altar, y se inicia los actos en  el siguiente. Hacen el cambio de cargadores del anda y se encaminan al nuevo altar a paso rápido, presidiendo la comparsa, reventando cohetes con el acompañamiento de la banda de músicos y diablos danzantes, en el caso que hayan pedido su presencia. La urna que lleva al Ínter, que es la imagen en pequeño del Santo, tiene una alcancía para la recepción de limosnas. A quien ofrenda una limosna, las damas que llevan al Inter entregan un “ramito de romero”. El monto recaudado de los óbolos correspondiente a un altar, es retirado, contabilizado y reportado al Tesorero de la Hermandad, al día siguiente, antes de continuar el peregrinaje al siguiente altar.

Los caminantes hacen su ingreso a la casa del altarero y San Isidro es ubicado en su nuevo Altar de Frutas. Inmediatamente se inicia la paraliturgia o misa realizada por un rezador o por el sacerdote según el acuerdo y petición del altarero. Este acto continúa con el baile de la marinera que danzan los padrinos ante la mirada de San Isidro al mismo tiempo que se queman los juegos artificiales al son de la banda de músicos. Simultáneamente se sirve el banquete a toda la concurrencia. De modo preferencial son atendidos la comitiva de la Hermandad a quienes se les invita en mesa en el interior de la casa, compartiendo después todos los asistentes según orden de distinción por compadrazgo, parentesco, amistad, allegados y visitantes. Terminado el convite, los asistentes se van retirando, quedando los padrinos, familiares e invitados a departir con los dueños de casa. La noche es de vigilia y alternan rezos y cánticos religiosos. Generalmente pasada la media noche no quedan acompañantes, salvo el altarero o algún familiar que harán guardia hasta  el amanecer. Siempre la imagen estará acompañada por el altarero o algún miembro de la Hermandad. Mientras San Isidro se encuentra en el altar recibe ofrendas y limosnas de los visitantes y de modo especial la donación de dinero de los padrinos salientes y entrantes.

El día siguiente, es de reunión familiar y de preparativos para la “bajada” del altar de frutas. Los concurrentes son atendidos con desayuno y almuerzo. Los padrinos del arco y sus reemplazantes, elegidos, generalmente, por ellos, se apersonan en horas de la tarde y confraternizan con los familiares y parientes del altarero. La Comisión de Damas de la Hermandad, igualmente, hace su presencia para inventariar las ofrendas en especies y venderlas a bajo precio por ser donaciones al Santo. Contabilizan las ofrendas de limosnas en dinero para su   entrega al Tesorero de la Hermandad previo recibo y acta. Hasta hace algunos años, en este acto sólo se contabilizaba y registraba la cantidad recaudada, haciéndose la entrega de estos óbolos en ceremonia especial el 16 de mayo en el banquete que ofrece la Hermandad a sus Altareros.

La preparación de la comida para el banquete reviste ceremonial especial a cargo de las especialistas. Particularmente la preparación de la “sopa teóloga” por la complejidad en la elaboración de los ingredientes como son: el pan blanco de harina amasada sólo con aceite, el molido del arroz, el azafrán,  el hervido de carnes de pollo, la sazón de los pepianes de pan y de arroz y los guisos de carne respectivas.

A partir de las 3.00 p.m. la gente se va congregando en la casa del altarero. Se apersonan los integrantes de la banda de músicos, las comparsas de diablillos danzantes al ritmo del toque monótono de una lata y golpes rítmicos en la quijada de burro. El ritual religioso empieza con la misa oficiada por el sacerdote o la paraliturgia a cargo de un rezador contratado por la Hermandad. Luego se inicia propiamente la “bajada  del arco” que consiste en la presentación de los nuevos padrinos quienes en dicho momento efectúan  sus ofrendas en dinero que generalmente fluctúa entre cincuenta a cien nuevos soles. En seguida proceden a desmontar las frutas del arco depositándolos en costales según el tipo de frutos, alternado su distribución entre los asistentes. El banquete y la distribución de chicha se ejecuta en la modalidad similar al  día anterior. En otros   altares, luego del desmontaje del arco de frutas, inmediatamente San Isidro reinicia su caminata hacia el siguiente altar. En este caso, el banquete se sirve entre los allegados que quedan en casa del altarero. En esta reunión destacan la presencia de los padrinos salientes y los nuevos para el siguiente año. La fiesta, ya sin la presencia del santo, continúa amenizando con música de equipo de sonido, en muchos casos hasta pasada la media noche.

EL PEREGRINAJE

La fiesta de San Isidro Labrador y la fiesta de Las Cruces a diferencia de otras  fiestas religiosas que se celebran en Moche sale de viaje por la campiña propiciando ritos de renovación de votos y confirmación de la fe y devoción. R. Schaedel dice en la perspectiva, no de la acción pastoral, sino, del sentimiento religioso del creyente, éste se apropia del Santo. Lo lleva a su territorio donde edifica su altar para establecer su comunión, brindarle su oblación y pedirle lo ayude a resolver sus dificultades no sólo en la agricultura, sino en todas sus actividades y sus problemas como persona, como familia y comunidad. Con este acto reproducen de alguna forma los rituales prehispánicos donde en peregrinaje salían llevando en andas a sus deidades e ídolos hasta los santuarios como pudo ser las Huacas Del Sol y de La Luna, o santuarios telúricos como el mar, puntos o fuentes de agua (Refer. personal de V.A. Rodríguez Suy Suy).

El peregrinaje de San Isidro empieza visitando los alteres del sector oeste en dirección de los sub ramales  Orcón, Orconcito, los ramales Cadillar, Sacún, Los Muertos y sub ramal La Cruz. Regresa al pueblo donde visita altares de las calles Seúlveda, O’Donovan, Elías Aguirre y Leoncio Prado. Luego se dirige hacia el sur pasando por el ramal Huartaco, el sub ramal Chorobal  continuando hacia el asentamiento humano Miramar; regresa pasando por los sub ramales Huabalito y Palmera. Después se encamina hacia el oriente siguiendo el canal La General y pasando por el sub ramal Bitín, el ramal Choc Choc, la Capilla San José, encaminándose después por el canal La General hasta la bocatoma Santa Lucía, principal toma de agua del río. Regresa siguiendo el canal Sun hasta la carretera Panamericana desde donde se encamina hacia el norte pasando el puente sobre el río Moche desde donde regresa a la ciudad visitando alteres ubicados en la Curva de Sun y el último altar a la altura del Cruce del Gallo. De este último altar, de la familia de R. Ramos, ingresará en procesión apoteósica a la ciudad de Moche.

Aspectos significativos de la caminata son: el acompañamiento de las comparsas de diablicos danzantes,  ofrendas de productos agrícolas que los agricultores efectúan de su propia cosecha, el cultivo y cosecha de productos en la parcela destinada a San Isidro, las cosechas que libremente efectúan los diablicos en las chacras de cualquier agricultor para ser vendidos a bajo precio el día 15 de mayo víspera del día central, y el ceremonial especial en la toma de Santa Lucía en alusión al rito del agua, fuente de vida y de prosperidad en los trabajos agrícolas.

La comparsa de los diablicos, particularmente, se presenta en las procesiones por las calles de la ciudad, tanto al inicio como al termino del peregrinaje. Sin embargo, a petición de algunos altareros acompañan en los oficios correspondientes a su altar; esto significa realizar mayores gastos económicos. En el año 2000 de 44 altares, sólo en cinco se apersonaron.

Viejos informantes recuerdan que la cofradía de San Isidro tenía terrenos que eran administrados por los directivos de la organización. Otros informantes indican que dichos terrenos eran de propiedad de los devotos que cedían voluntariamente al Santo y que esta costumbre se ha ido perdiendo desde hace aproximadamente 20 años. Los trabajos en dichos terrenos se hacía con participación de todos los devotos y los productos se destinaban al mercado para agenciarse de fondos para la realización de gastos de la fiesta. En 1994 por iniciativa del pintor mochero don Pedro Azabache B. se escenificó la leyenda de Isidro español cuando era ayudado por un ángel  en el trabajo agrícola. Dicha representación se efectúo con participación de agricultores jóvenes y adultos en la perspectiva de atractivo turístico.

En su recorrido por la campiña los campesinos ofrendan productos cosechados de su campos, los que son colocados en el anda. Son cualquier agricultor que sale al camino con sus ofrendas en espera del paso de la procesión, también son los esperadores y altareros que distinguen una muestra de cosechas para entregarlos al santo. Dichos productos son desmontadas en cada altar y constituye la cuota de óbolos que aporta cada altarero. Los productos que más frecuentemente se  ofrendan son: paltos, huabos, guanábana, plátanos y yuca. El Comité de Damas de la Hermandad que acompaña todo el recorrido por la campiña son las encargadas de registrar la cantidad y clase de productos y venderlos  en cada altar o llevarlos al mercado de Moche. La gente está atenta a estas ventas porque se trata de cosas sagradas del santo, por lo que, generalmente,  se expende a precios reducidos “simbólicos”.

Otro aspecto que recuerdan los viejos agricultores son las “cosechas” furtivas que realizaban los diablicos en las diferentes chacras los días 12 y 13 de mayo, según dicen, bajo la licencia de San Isidro, por lo que los agricultores tenían que soportar estas “travesuras”. Todo lo recolectado lo entregan a la comisión de damas que comercializan el día 15, día central de la fiesta. En los últimos años esta actividad se efectúa muy esporádicamente, según indican, porque las cosechas no son tan abundantes como en el pasado.

El ceremonial en la bocatoma de Santa Lucia es asumida por la Hermandad quienes realizan todas las funciones de altarero: contratan la presencia del sacerdote para la realización de la misa como ritual reigioso correspondiente; acondicionan el espacio para el ritual y colocan el esqueleto del arco para ser “vestido” por los padrinos; procuran en coordinación con los padrinos salientes a quienes los reemplazaran el año siguiente; y asumen  el costo que demanda el agasajo a la concurrencia.

En forma similar, pero con mayor magnificencia, la hermandad asume la responsabilidad de los rituales, agasajos y banquetes los días 14, 15 y 16 de mayo.

LOS RITUALES Y LA FIESTA DURANTE LOS DÍAS CENTRALES

El día 14 de mayo dos parejas de padrinos inician el “vestido del Arco de Fiesta”, ubicado en el anda de procesión, con las mejores frutas adquiridas en los mercados de Trujillo. Allí también se colocan la Palana y el Bastón de Autoridad que son, igualmente, adornadas por una pareja de padrinos respectivamente. Los directivos de la Hermandad dan la bienvenida y recepción a los síndicos que son los portadores del Inter durante el año en la campiña y el Puerto Mori. El acto simboliza la transferencia de funciones puesto que en adelante será la Hermandad la encargada de las actividades principales. Mientras tanto, se van preparando las comparsas de diablicos danzantes preparadas para la entrada triunfal de San Isidro a la ciudad. En forma variable, algunos años desfilan personajes luciendo la vestimenta tradicional de los mocheros en coreografía acompañando escenas costumbristas del labrador con sus yuntas engalanadas con frutas y productos agrícolas del lugar y jinetes en caballos de paso. La procesión de entrada se inicia después del medio día ingresando a la plaza de armas al atardecer bajo la algarabía celebrada con cohetes y bombardas. En la iglesia se celebra la misa, mientras, también, disfrutan del ambiente de fiesta los visitantes que discurren por las calles donde se han establecido puestos de venta de diversos tipos de comida, dulces traídos del norte y toda clase de golosinas que ofrecen vendedores ambulantes. Por los altoparlantes se anuncia e invita a participar del baile social amenizado por conjuntos musicales de moda. Antes de la media noche se quemarán diversos juegos artificiales con lo concluye los actos oficiales del día de víspera.

El día central, 15 de mayo, se anuncia con bombardas japonesas y veintiún camaretazos, continuará con la venta de productos agrícolas reunidos por los diablicos y de las ofrendas recibidas por el Santo durante su peregrinaje por la campiña. La misa de fiesta tendrá lugar antes del medio día presididos por los padrinos del “arco de fiesta” de turno, quienes a su vez tendrán ubicación preferencial acompañando la procesión por las principales calles de la ciudad. Las comparsas de diablicos danzantes, el público y devotos en general dan el colorido religioso y festivo, como ritos de renovación de fe que anualmente repite el pueblo. Luego se servirá el banquete ofrecido por la Hermandad a los devotos y auspiciadores que han colaborado con donaciones de diversa clase para hacer posible los gastos que demanda la fiesta. En este agasajo destaca la “sopa teóloga” como comida ritual muy propia en las fiestas religiosas en Moche. En la tarde se alternan actividades deportivas y bailes sociales.

El último día de fiesta se inicia con la romería al cementerio llevando ofrendas, recuerdos y plegarias a los miembros de la Hermandad fallecidos. Con dicho acto se incluye en los ritos la participación de todos los hermanos donde se disuelve simbólicamente el umbral entre la vida y la muerte. Con la misa de veneración se concluye los ritos religiosos y finalmente se procede a la entronización de la imagen del Santo a su altar en la iglesia hasta las efemérides del año siguiente. Mientras este ritual se realiza en la iglesia, en la calle los diablicos enmascarados efectúan el balance de la participación de los devotos en la realización de la fiesta. Parodian de manera jocosa leyendo el “mando” donde se exagera los defectos o limitaciones en las atenciones brindadas en los altares. Igualmente se sancionan con latigazos a los diablicos que tuvieron mal comportamiento; y de otro lado, se incorpora con el bautismo a los nuevos danzantes que conformarán la comparsa el año siguiente. Después el Anda con el Arco de Fiesta es trasladado por los danzantes diablicos enmascarados al ambiente destinado para la fiesta y banquete final. Allí se realiza el endosamiento del arco de frutas por los padrinos salientes a los nuevos padrinos. Estos distribuyen los frutos al público en general llevando gran parte para si y sus parientes. Allí también se servirá el banquete de agradecimiento de la Hermandad a los devotos altareros. Hasta hace pocos años en este agasajo los altareros entregaban las limosnas en dinero recaudados en sus altares. Actualmente estos reportes se llevan a cabo el mismo día en que San Isidro se encamina al siguiente altar. La fiesta continúa con baile social y confraternidad de los devotos, amigos e invitados.

MANIFESTACIONES ECONÓMICO SOCIALES DE LA FIESTA DE SAN ISIDRO LABRADOR

En 1997 se aplicó una encuesta a 60 representantes de familias, entre ellas 29 altareros  y 31 esperadores. El objetivo fue identificar las características socioeconómicas de dichos representantes y de sus familias, y la participación de sus integrantes y allegados en la realización de la fiesta. Ambos propósitos con el fin de comprender los cambios de las condiciones sociales que implica la realización de la fiesta propiamente.

CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DE LOS ALTAREROS Y ESPERADORES

La población nativa de Moche de generación en generación trasmiten su creencias y prácticas religiosas en contextos de unidades familiares grandes en base a fuertes vinculos de parentesco y compadrazgo. Siendo las familias predominantemente nucleares, el parentesco, en esta comunidad, todavía mantiene vigente su fuerza integradora. Aun cuando en las dos últimas décadas la presencia de migrantes se viene intensificando, esta intrusión es sólo física y no propiamente sociocultural. Es decir, los migrantes pueden estar ocupando espacios –viviendas y chacras en la campiña-, conviven con la población nativa y pese que pueden participar de las fiestas haciéndose incluso altareros o esperadores, mantienen distante todavía su diferenciación sociocultural.

De 42 familias comprometidas como altareros y 68 familias como esperadores, aparte de las observaciones prolongadas y entrevistas etnográficas, se ha encuestado mediante un cuestionario a 60 jefes de familia o sus representantes (29 altareros y 31 esperadores) cuyas características económico sociales presentamos a continuación. Cebe destacar que los entrevistados son los propios altareros o esperadores y en algunos casos sus esposas o algún hijo (a) mayor que por la edad avanzada de sus progenitores han asumido la responsabilidad de realizar los rituales y fiesta en sus hogares. De los 60 informantes, 47 son mayores de 46 años y 13 tienen edades que fluctúan entre 30 a 45 años.

Lugar de Residencia

El pueblo (ciudad) y la campiña son los referentes significativos de residencia del poblador mochero. Conservan su vivienda y su chacra siendo intensa la tendencia a salir a otras ciudades por motivo de estudio y trabajo. En todo caso quienes registran residencia frecuente en Moche son los padres y abuelos. Los hijos (as) casados con lugareños y extraños, por necesidades de sobrevivencia residen  fuera, pero siempre están presente en los acontecimientos festivos de carácter familiar o religioso.

Así tenemos que de los 60 entrevistados, el 66.7% viven en la campiña , el 28.3%  en el pueblo y el 5.0% en otro lugar. Los esperadores más que los altareros viven en la campiña con el 77.4% en relación al 55.2%; así mismo, en mayor proporción residen en otro lugar con el 6.5% en relación al 3.4%.

C. 1: Lugar de Residencia de Altareros y Esperadores

Lugar Altarero Esperador            Total
Residencia Núm. % Núm. % Núm. %
En Chacra 16 55,2 24 77,4 40 66,7
En Pueblo 12 41,4 5 16,1 17 28,3
Otro Lugar 1 3,4 2 6,5 3 5,0
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

Entre el pueblo y la campiña existe una integración significativa, puesto que, los agricultores, si no tienen físicamente vivienda en ambos lugares, comparten las viviendas de sus parientes en uno u otro sitio; o en el mejor de los casos, comparten dichos espacios y sin restricciones pueden designar como lugar de residencia frecuente el campo o el pueblo.

Grado de Instrucción

Considerando que nuestros informantes corresponden a los grupos generacionales de abuelos y padres, el paradigma de la educación escolarizada como estrategia de cambio y ascenso económico social muestra un retraso significativo. La cercanía del pueblo de Moche a la ciudad de Trujillo es significativamente ventajosa en relación a otras comunidades humanas tanto de la costa como de la sierra y selva.

De 60 informantes el 56.7% sólo tienen primaria completa o incompleta, el 26.7% tienen  algún nivel de instrucción secundaria y el 16.7% han alcanzado algún nivel de instrucción superior. Estas tendencias son similares entre en los grupos de altareros y esperadores, mostrando mayores niveles entre los altareros. Aquí encontramos que el 20.7% tienen instrucción superior en relación al 12.9% del grupo de esperadores.

C.2: Grado de Instrucción

Grado Altarero Esperador            Total
Instrucción Núm. % Núm. % Núm. %
Primaria 16 55,2 18 58,1 34 56,7
Secundaria 7 24,1 9 29,0 16 26,7
Superior 6 20,7 4 12,9 10 16,7
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

La relación instrucción educativa y conservación de las tradiciones religiosas en la forma dispendiosa con que celebran en Moche podría verse como contradictoria. El supuesto de que a mayores niveles de instrucción educativa debería corresponder menos tradicionalidad, ha sido motivo de muchas investigaciones y debates. Un componente que contribuye a mantener las creencias religiosas y prácticas tradicionales con festividad onerosa, en la tradición judeo cristiana y, particularmente, católica. La concepción de la deidad protectora ha generado y acentuado valores culturales que propician actitudes de dependencia. La expectativa de “favores” a través de los milagros estimula el despliegue de ritos y ofrendas que a su vez evita los “castigos”. Los devotos, denominación con que se identifican tanto los altareros como los esperadores, refieren con acentuada convicción testimonios de familiares, parientes y allegados acerca de acontecimientos que propiciaron milagros y castigos regulando de ese modo el comportamiento cultural de los miembros de la familia y de la  comunidad.

Y no es sólo la expectativa de premios o el temor a los castigos, sino básicamente, la instrumentación de un mecanismo ideológico que propicia seguridad para acometer acciones y enfrentar las contingencias que depara la lucha por  la existencia social en contextos agresivos, discriminadores y excluyentes del mundo moderno urbanizado.

Estado Civil

El contexto social de la organización y realización de la fiesta de San Isidro en Moche parte de la organización básica: la familia. En torno a ella se edifica Hermandad y las comisiones de trabajo correspondientes. Cada participante en cualesquiera de las actividades representa a la familia de algún devoto. La participación de la persona está en función directa de la familia. Por tanto el concepto de familia, su constitución y su adscripción a ella es significativa.

C.3: Estado Civil

Estado Altarero Esperador Total
Civil Núm. % Núm. % Núm. %
Soltero 7 24,1 3 9,7 10 16,7
Casado 18 62,1 24 77,4 42 70,0
Conviviente     1 3,2 1 1,7
Viudo 2 6,9 3 9,7 5 8,3
s.r. 2 6,9     2 3,3
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

De nuestros 60 entrevistados, 10 son  solteros (16.7%) que en representación de sus progenitores ofrecieron información acerca de cómo la familia asume la responsabilidad de la condición de ser altarero o esperador. El 70% son casados y sólo uno, el 1.7% es conviviente. Obsérvese la significación importante del matrimonio, situación que se manifiesta tanto entre altareros como en esperadores y de modo general en las familias de la población de Moche.

La celebración de fiestas religiosas y otras de carácter familiar no sólo congrega a la familia, parientes y allegados, sino que también compromete en su realización mediante aportes económicos y apoyo en la logística que demanda la concurrencia de mano de obra. El sentido de cooperación familiar e interfamiliar se hace explícita reciprocando beneficios diversos no necesariamente materiales o económicos.

Tamaño Familiar

Las responsabilidades sociales asumidas por las familias en Moche puede sustentar la tesis de la persistencia de la familia numerosa y la tendencia de su empequeñecimiento por impacto de la urbanización y modernidad. El ideal de familias grandes o la noción de la riqueza relacionado al mayor número de hijos en los medios rurales, se encuentra en acelerado proceso de cambio en Moche. Sin embargo, la función social de la fiesta y sus implicancias en diferentes órdenes de la vida social, presenta relevancia.

C.4: Tamaño Familiar

Número Altarero Esperador Total
miemb/fam. Núm. % Núm. % Núm. %
0  a  2 1 3,4 2 6,5 3 5,0
3  a  5 5 17,2 10 32,3 15 25,0
6  a  8 13 44,8 14 45,2 27 45,0
9  a  11 10 34,5 5 16,1 15 25,0
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

 De los 60 entrevistados 15 (25.0%) familias tienen de 3 a 5 miembros, si a ello le agregamos 3 familias que tienen hasta dos miembros, tenemos que el 30.0% son familias con 5 o menos miembros. El 70.0% restante tienen de 6 a 11 miembros, destacando el 45.0% las familias con 6 a 8 personas. En consecuencia el promedio de 7 personas por familia se encuentra por encima del promedio del medio urbano en Trujillo que llega a 5 personas por familia.

Ocupación Principal de los Jefes de Familia

Era de esperarse que los celebrantes de la fiesta de San Isidro Labrador fueran casi en su totalidad agricultores, o tuvieran esta actividad como principal. Nuestra hipótesis refiere que la actividad agrícola está perdiendo importancia en la economía familiar, encontrándose los jefes de familia y sus integrantes incursionando en otras actividades mayormente vinculadas a la vida urbana.

Los informantes recuerdan que hasta los años 80 sentían la escasez de agua de riego, pese que como se ha hecho referencia, las tierras estaban siendo destinadas a la fabricación de ladrillos. Con el apoyo del segundo gobierno del Arq. Fernando Belaúnde Terry lograron la instalación y equipamiento de 8 pozos tubulares, Después con el gobierno aprista de Alan García consiguieron mejorar la infraestructura de riego revistiendo los canales de primer y segundo orden con material noble. Actualmente los pozos no son necesarios, habiéndose desimplementado. A ello ha contribuido la influencia de la irrigación Chavimochic que sin haberse realizado obra o servicio alguno para la campiña, los está beneficiando indirectamente. Pues las filtraciones de los terrenos irrigados desde el canal madre, discurren al cause del río Moche que necesariamente va hacia la bocatoma Santa Lucía de Moche (acequia La General), de tal modo que el sistema de riego por mitas se ha cambiado por el sistema de turnos en función a la mayor disposición del líquido elemento. Aun en estas condiciones, la agricultura para los mocheros está perdiendo importancia  en sus economías familiares. Algunos agricultores manifiestan que si bien ahora el agua de riego no falta, sin embargo, no hay apoyo en créditos, los sembríos necesitan muchos gastos por lo que prefieren es vender las tierras para ladrillos o sembrar algo para el consumo de la familia.

C.5: Ocupación Principal de los Jefes de Familia

Ocupación Altarero Esperador Total
Principal Núm. % Núm. % Núm. %
Agricultor 11 37,9 13 41,9 24 40,0
Mecánico 4 13,8 4 12,9 8 13,3
Artesano 4 13,8 5 16,1 9 15,0
Albañil 2 6,9 2 6,5 4 6,7
Comerciante 2 6,9 5 16,1 7 11,7
Empleado 1 3,4 1 3,2 2 3,3
Profesor 1 3,4 1 3,2 2 3,3
Cocinero 1 3,4     1 1,7
Estudiante 3 10,3     3 5,0
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

De los 60 entrevistados, 24 (40.0%) indicaron la agricultura como actividad principal. El 60% restante tienen actividades predominantemente urbanos, como artesanos y en la línea de servicios. La mecánica, la artesanía propiamente y la albañilería comprende el 37.0% . La actividad comercial la realizan el 11.7%. Actividades de mayor calificación como el de profesor o empleado ejecutan el 6.6% de los   entrevistados. Del total de informantes, sólo 14 (23.3%) manifestaron tener otra actividad como secundaria. Aun cuando esporádicamente colaboran en las actividades agrícolas o en el cuidado de los animales domésticos, únicamente 8 (13.3%) expresaron la agricultura como actividad secundaria. Estas tendencias de cambio ocupacional son más proclives entre los descendientes de la tercera generación actual. Los padres promueven y apoyan para que sus hijos alcancen algún nivel de calificación técnico o profesional para abrirse camino en la ciudad. Estas nuevas alternativas, pues, ratifican los planteamientos de nuestra hipótesis.

Antigüedad como Altarero y Esperador

En Moche la herencia cultural también se expresa en responsabilidades compartidas como persona y como miembro de la familia y de la comunidad. En lo concerniente a la celebración de las fiestas, como personas tienen la convicción de su devoción, lo que posibilita la sucesión de las responsabilidades que conlleva la realización de ritos, ceremonias y la fiesta de San Isidro. Como integrantes de la familia y la comunidad, denota su fuerza integradora que obliga socialmente a sus miembros continuar con la tradición. Así de  generación en generación se van incorporando al plano de la realización de responsabilidades, en este caso, de carácter religioso.

C.6: Antigüedad como Altarero y Esperador

Antigüedad Altarero Esperador Total
Años Núm. % Núm. % Núm. %
0  a  5 7 24,1 13 41,9 20 33,3
6  a  10 7 24,1 5 16,1 12 20,0
11  a  15 5 17,2 3 9,7 8 13,3
16  a  20 4 13,8 5 16,1 9 15,0
21  a   + 6 20,7 5 16,1 11 18,3
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

Encontramos que un 33.3% de los informantes tienen menos de 5 años en el ejercicio de continuar con las costumbres religiosas heredadas de sus padres. Casos excepcionales como la familia Manucci, ajeno a la      comunidad, pero con propiedades de tierra en la campiña, muestra indicios de incorporación de familias extrañas a la condición de altareros o esperadores. En este segmento es significativo el grupo de esperadores que en el 41.9% tienen menos de 5 años como tales. Los informantes con más de 21 años en su condición de altareros y esperadores están representados por el 18.3%,   fluctuando dicha proporción en ambos grupos. El hecho que existan proporcionalmente responsables de la fiesta en los diferentes periodos de antigüedad, garantiza en parte la continuidad de esta tradición en Moche.

Los informantes reconocen que año tras año las posibilidades para afrontar los gastos de la  fiesta son más difíciles. Esta situación, en parte, ha flexibilizado las normas que por costumbre se practicaban. Una muestra de ello es que a partir los primeros años de la década del 90 estén aceptando la incorporación de nuevos altareros y esperadores lo que no se permitía hasta entonces. Este es otro factor, también, por que entre nuestros informantes hay con menos de cinco años de antigüedad.

Motivaciones Para ser Altarero y Esperador

Hay relación directa entre continuidad de la fiesta y las motivaciones para asumir las responsabilidades para su realización. Entre herencia y decisión voluntaria no resulta claro el límite, porque ambos tienen como común denominador el proceso de endoculturación por el cual desde niños han ido tomando conciencia de los valores religiosos como pautas de lo ético y lo moral. Es como la argamasa que une o hasta suelda las interrelaciones personales y familiares, afirmándolos como contexto para el resto de  actividades económico sociales.

Cómo estas motivaciones y continuidad se asocian con las expectativas no necesariamente agrícolas de la población de Moche. Si las motivaciones son consistentes que están propiciando la incorporación de nuevos devotos como altareros y esperadores, es de entender que la intermediación del santo está en función de la realidad campesina y sus derivaciones ocupacionales como estrategias de sobrevivencia. El carácter campesino de la población mochera es plenamente vigente, por cuanto los integrantes de la familia, aun cuando estén laborando en diferentes actividades y otras ciudades, se nuclean en torno a la familia grande y sus ancestros.

C.7: Por Qué Somos Altarero o Esperador

Motivo Altarero Esperador Total
  Núm. % Núm. % Núm. %
Herencia 13 44,8 8 25,8 21 35,0
Su voluntad 12 41,4 17 54,8 29 48,3
Otro Motivo 4 13,8 6 19,4 10 16,7
TOTAL 29 100,0 31 100,0 60 100,0
Fuente: Registro de información de campo 1997

En el cuadro se aprecia que el 48.3% de los informantes han decidido ser altareros o esperadores por propia voluntad, en tanto que el 35.0% señalan que continúan con estas responsabilidades por herencia. Un 16.7% manifiestan otras motivaciones, entre las que destacan la inducción de sus parientes y el propósito de alcanzar alguna mejora en vida personal y familiar. En definitiva estas opciones implican también algún nivel de convicción y decisión voluntaria.

Comparando las motivaciones entre altareros y esperadores tenemos que entre los primeros es más significativo la herencia con el 44.8%, mientras que entre los esperadores predomina la decisión voluntaria con el 54.8%. Estas variaciones pueden explicarse por la magnitud y trascendencia de dichos cargos, asociados a ello el despliegue de mayores recursos. En consecuencia, se asume el cargo de altarero como responsabilidad del peso familiar, en este caso determinado por la herencia, en tanto  que el cargo de esperador, no requiriendo gastos significativos mayormente puede sensibilizar la decisión voluntaria.

La decisión y la elección se extiende al entorno social referido a la ampliación del séquito de compadres que en número de tres parejas, generalmente, de esposos apadrinan el Arco de Frutas de su altar, por lo que asumen   los gastos correspondientes en lo que llaman “vestir el arco”.

Los Padrinos del Arco de Frutas de los Altares

Asumir la responsabilidad de altarero implica evaluar las posibilidades económicas y, particularmente, la amplitud de la base parenteral que constituirá la base para la elección de padrinos, en este caso del “Arco de Frutas”. Con dicho ceremonial se instituye el compadrazgo que refuerza el vinculo del parentesco o se amplia al parentesco “artificial”. Entre ambos se da el tácito acuerdo de la reciprocidad como mediación. Por un lado, el altarero se asegura de encontrar sufragantes de los gastos que demanda “vestir el arco” con las mejores frutas; y de otro lado, los padrinos deben sentirse honrados de ser valorados en su autoestima al ser incorporados en la amplia red de relaciones de estas familias de agricultores, así mismo son personas a las que se les brindará los principales agasajos y serán siempre muy bien considerados de acuerdo a las normas que conlleva el compadrazgo. Veamos las preferencias en la elección de padrinos.

C. 8: Quiénes son los Padrinos del Arco de Frutas

  Padrinos Altarero menor de 45 anos Altarero mayor de 46 años Total
Son Núm. % Núm. % Núm. %
Familiares y Parientes 2 33,3 9 39,1 11 37,9
Amigos 3 50,0 9 39,1 12 41,4
Parientes y amigos 4 66,7 8 34,8 12 41,4
Extraños     6 26,1 6 20,7
S.R. 3 50,0     3 10,3
TOTAL (%) 6 (100,0) 23 (100,0) 29 (100,0)
Fuente: Registro de información de campo 1997

Considerando respuestas múltiples por cuanto los altareros tienen padrinos de sus arcos para cada  año, las mayores frecuencias de padrinos son amigos, o amigos y parientes con el 41.4% para cada caso. Únicamente familiares y parientes son para el 37.9%, y preferentemente extraños para el 20.7% de los altareros.

El cambio es notorio, pues nuestros informantes refieren que en años pasados los padrinos eran casi exclusivamente parientes o sus propios familiares. Estos tenían  cuidado de elegir como sus reemplazantes a otros parientes que de alguna forma estaban en  el circulo de parientes del altarero. El hecho que los hijos y la parentela en general hayan  emigrado a otras ciudades posibilita a éstos nuevas amistades a quienes se confía el padrinazgo de sus arcos de frutas. Esta situación se aprecia en las generaciones de jóvenes. En el cuadro se muestra que los altareros menores de 45 años tienen en mayor proporción padrinos de sus arcos entre parientes y amigos, sucediendo lo contrario entre los altareros mayores de 46 años que en mayor proporción son familiares o parientes: 39.1% en relación al 33.3%

Ritos, Atenciones y Agasajos Ofrendados por los Altareros y Esperadores

 Los altareros durante dos días tienen que efectuar rituales y convites en su vivienda donde han instalado el altar  a modo de Arco de Frutas para hospedar a San Isidro. Como puede comprenderse dichos compromisos demanda el despliegue de recursos monetarios y de mano de obra a quienes no se retribuye con dinero  sino con la afirmación reciproca de los lazos de parentesco o amistad. No pueden  eludir los convites el día de llegada y el día de la partida del santo. Lo que varía en todo caso es la sencillez o cierta ostentación en las atenciones. Aparte de la clase y tipo de comida que puede ser un “guiso de carne” con a arroz o yuca a manera de “cabrito guisado” o la “sopa teóloga”, comida típica para los rituales y fiestas de todo orden acontecimiento importantes en Moche, que en este caso se ofrece a la comitiva oficial y los participantes del peregrinaje, tienen que acondicionarse de una dotación de “chicha de jora” preparada con anticipación y atender con comida a sus compadres y padrinos del Arco de Frutas que durante los dos días visitan su hogar. Hay altareros que ofrecen espectáculo de juegos artificiales y sufragan la presencia de los danzantes “Diablicos Enmascarados”

C. 9: Clase de Atenciones Brindadas por Altareros y Esperadores

Atenciones Altarero Esperador Total
  Casos % Casos % Casos %
Comida 29 100,0 20 64,5 49 81,7
Chicha 28 96,6 20 64,5 48 80,0
Juegos Artif. 21 72,4 14 45,2 35 58,3
Misa 26 89,7 4 12,9 30 50,0
Resador 9 31,0 5 16,1 14 23,3
Fiesta 16 55,2 4 12,9 20 33,3
Otro 3 10,3 7 22,6 10 16,7
TOTAL (%) 29 (100,0) 31 (100,0) 60 (100,0)
Fuente: Registro de información de campo 1997

Los esperadores en ceremonia más sencilla el día de tránsito de San Isidro de un altar a otro, acogen en  su hogar a la comitiva y peregrinos por el lapso de aproximadamente 30 minutos en que se realiza una paraliturgia o una misa con presencia del sacerdote y el convite respectivo. Después que el santo y sus acompañantes continúan su recorrido, los amigos y familiares del esperador participan de una fiesta casi estrictamente familiar.

En el cuadro se aprecia que el 81.7% y el 80.0% de los entrevistados ofrecen comida y chicha respectivamente. Estas manifestaciones son más estrictas entre los altareros, pues el 100% ofrece comida y el 96.6% sirve chica. En el caso de los esperadores estos porcentajes son inferiores, con el 64.5% en ambos servicios. Tendencias similares se observa con las otras atenciones. Del total de informantes el 58.3% queman juegos artificiales, el 50.0% ofrecen misa y el 33.3% realizan fiesta. Como se indicó estas atenciones son más frecuentes entre los altareros.

Contribuyentes en la Realización de la Fiesta

Como puede deducirse las atenciones que brindan los altareros y esperadores demandan significativos recursos monetarios. Se estima que los altareros hacen gastos que fluctúan  entre los 100 nuevos soles llegando  en algunos casos hasta mil o mil quinientos nuevos soles. Sin embargo, se estima que el promedio bordea alrededor de 350 a 400 nuevos soles, equivalente a 100 y 115 dólares.

Los padrinos por su parte, cada pareja gasta entre 200 a 250 nuevos soles en la compra de frutas de mejor calidad que encuentran  en los mercados de la ciudad de Trujillo, por lo que, el “vestir el arco de frutas” cuesta entre 600 a 750 nuevos soles.

Los altareros anualmente tienen que efectuar dichos gastos, por lo que anticipadamente separan un ternero u ovinos para la siguiente fiesta y comprometen a sus hijos, su esposa y otros parientes para que contribuyan con los gastos y el trabajo que demanda múltiples actividades

C. 10: Quiénes Ayudan a Sufragar los Gastos de la Fiesta

Fuentes Altarero Esperador Total
  Núm. % Núm. % Núm. %
Sus Hijos 19 65,5 17 54,8 36 60,0
Parientes 7 24,1 8 25,8 15 25,0
Compadres 5 17,2 2 6,5 7 11,7
Esposa (o) 7 24,1 7 22,6 14 23,3
Otros 3 10,3 4 12,9 7 11,7
S.R.     3 9,7 3 5,0
TOTAL (%) 29 (100,0) 31 (100,0) 60 (100,0)
Fuente: Registro de información de campo 1997

Tanto en el caso de altareros y esperadores los hijos contribuyen, en primer lugar, con los gastos en el 60.0% de los informantes, siendo en mayor proporción entre los altareros con el 65.5% en relación al 54.6% de los esperadores. En segundo lugar, los cooperantes son los parientes en el 25.0% de los informantes. Los entrevistados destacan, de otra parte, la colaboración de la esposa en quien recae prácticamente casi todas las responsabilidades de los trabajos de atención a los visitantes. En esta perspectiva la concurrencia de la parentela de la esposa tiene mayor significación en los trabajos de cocina y atención con el servicio de menaje.

DISCUSIÓN DE RESULTADOS

La pérdida de importancia de la agricultura en la economía familiar en Moche y su sustitución por otras predominantemente urbanas, y de otro lado, la intensidad y creciente participación de la población en la celebración de las fiestas religiosas, particularmente de San Isidro Labrador, se explica desde dos perspectivas, pero a partir del comportamiento sociocultural del poblador.

La excesiva fragmentación de la tierra agrícola hasta unidades productivas menores de una hectárea demuestra en los hechos las grandes dificultades para la opción del desarrollo agrario en estas condiciones. Sólo altos niveles de calificación tecnológica entre los campesinos haría posible el aprovechamiento racional de tan escasas tierras. El cultivo de hortalizas es una opción que en algunos sectores se está implementando y no precisamente por los agricultores mocheros, sino por migrantes de la sierra. La floricultura podría ser otra opción orientada a la exportación regional y internacional con una demanda local creciente en la ciudad de Trujillo. En estas circunstancias, no habiendo oportunidad para que el campesino alcance dichos niveles tecnológicos, qué orientaciones están emprendiendo para alcanzar su propio bienestar y desarrollo. La migración es la alternativa más inmediata. Es importante la profesionalización y calificación técnica en sectores reducidos de la población. Sin embargo es predominante los bajos niveles de escolaridad hecho que denotan la calificación laboral intermedia y la ocupación de puestos de trabajo mayormente artesanales o en actividades marginales terciarias.

Estas condiciones técnicas de calificación para el trabajo, que podría se catalogada como inconsistente y hasta precaria, posibilita la creación de formas sincréticas que trasunta la esfera estrictamente religiosa, reorientando el sistema de creencias hacia otros fines. Así tenemos que la asociación del culto de San Isidro con la agricultura se transfiere a las diversas actividades que el creyente acometiera. En consecuencia, la intensidad de la convicción y el despliegue de rituales y dispendios que se aprecia en la celebración de la fiesta, está asociada a actividades con mayores riesgos y contingencias en ámbitos desconocidos, puesto que constituyen nuevos espacios de acción. La ampliación de alternativas ocupacionales fuera del ámbito local, igualmente, amplia el contexto perceptivo de dominio. En este caso, la cohesión familiar y su estructura grande fortalecida por la consistencia de la relaciones de parentesco y el compadrazgo, es el soporte socil estratégico disponible para su incursión en otros espacios socioeconómicos.

Desde la perspectiva del entorno regional y nacional caracterizada por la implementación de políticas que acentúan el desarrollo desigual del campo y la ciudad, las poblaciones rurales como Moche tienen la alternativa de migrar, y de modo particular, dinamizar el proceso de urbanización del antiguo pueblo convirtiéndola en lo que es actualmente la ciudad de Moche. El proceso de urbanización está alcanzando también a la campiña, dado su proximidad y su ubicación dentro del interlad de la ciudad metropolitana de Trujillo. Es decir, la dinámica de desarrollo de la metrópoli está aglutinando a su entorno más cercano, encontrándose en dicha situación Moche. Pese a estas condiciones favorables, la población, como se ha visto, tiene rasgos predominantemente rurales con persistencia de tradiciones socioculturales propias.

El problema de desarrollo desigual, es afrontado por las propias poblaciones, situación que permite afirmar identidades locales que en forma  emergente adquieren notoriedad en el espectro de la modernidad urbana de la ciudad. Pese que la llegada de migrantes a la campiña y a la ciudad de Moche diluye el perfil demográfico nativo, puede convertirse en una expresión de “invasión” como ocurre en la caleta de pescadores de Huanchaco. Pero en el caso de Moche, de migrantes rurales y de sectores sociales que en forma simplificada se define como medios bajos o bajos altos; es decir, mestizos “cholos” de origen campesino que en el ámbito costeño están incursionando en diferentes actividades artesanales, técnicas, profesionales y comerciales. Así mismo, desde Moche hay un proceso que podríamos llamar de dispersión de su población, en la medida que éstos migran a otras latitudes, como se ha dicho,  en busca de alternativas ocupaciones y oportunidades de desarrollo. Esta situación que podría hacer ver, a ciertos sectores de analistas, como destrucción de las identidades locales, es, desde otra perspectiva, el proceso de transformaciones del pueblo a partir de sus propios sistemas socioculturales, por el hecho que no pueden prescindir de los impactos de la modernidad envolvente y dominante. En este proceso, es necesario comprender, que soportes culturales perduran, cómo estos adquieren nuevas expresiones y que aspectos nuevo incorporan y cómo los recrean en sus propias matrices

Esta manifestación sociocultural de la realidad peruana, se aprecia de modo singular en Moche. La estructura y la concepción de lo que es la familia y sus interrelaciones constituye la infraestructura orgánica básica para la persistencia, continuidad y emergencia sociocultural. La alianza y complementariedad de la estructura social e ideología, en consecuencia, se reconstituyen, se renuevan, se fortalecen en los acontecimientos festivos. Los rituales que practican en tales acontecimientos, no son estrictamente religiosos, sino que también tiene connotación operativa y práctica, conlleva propósitos de fortalecimiento, unión, colaboración familiar e interfamiliar.

CONCLUSIONES

  1. La realización de la fiesta es la expresión persistente de la conjunción  de la ideología religiosa y la organización social como base del proceso de transformación sociocultural de la población de Moche y su articulación con el contexto del mundo globalizado.
  2. La base sociocultural campesina en Moche es el espectro de las transformaciones  económicas y sociales de la familia como unidad socioeconómica y de la comunidad en su conjunto, caracterizada por la perdida de importancia de las actividades agrícolas por otras de carácter urbano. En tal sentido, la continuidad y crecimiento de la devoción y fervor en la realización de la fiesta de San Isidro Labrador, trascienden la agricultura hacia el resto de actividades ocupacionales de la familia y población en general.

RECOMENDACIONES

  1. Investigar, en qué condiciones sociales y culturales los migrantes de precedencia campesina abren alternativas ocupacionales en los espacios urbanos y cómo configuran manifestaciones culturales emergentes
  2. Investigar, cómo emergen identidades locales en ámbitos predominantemente urbanizados.

BIBLIOGRAFÍA

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Trujillo, marzo del 2001

MERCADOS TRADICIONALES DE GANADO EN LA SIERRA PERUANA: EL CASO DE SAN MARCOS (Cajamarca)

MERCADOS TRADICIONALES  DE GANADO EN LA SIERRA PERUANA: EL CASO DE SAN MARCOS  (Cajamarca)

JOSÉ FERNANDO ELÍAS MINAYA

     Antropólogo Social

    Dpto. Académico de Arqueología y

Antropología -UNT

RESUMEN

El desarrollo económico social de la realidad peruana está segmentada corporativamente en formas tradicionales pre capitalistas y formas predominantemente capitalistas de carácter dependiente. En estas circunstancias, las manifestaciones de las economías locales, microrregionales y regionales presentan especificaciones propias que son necesario conocer en la perspectiva de constituir bases para la formulación de lineamientos de política del desarrollo local.

En los espacios rurales altoandinos llama la atención la confluencia e importancia que tienen la agricultura y la ganadería tanto en la vida económica propiamente local y en su articulación con el exterior microrregional, nacional y nacional. Esta dinámica se aprecia en los sistemas de producción e intercambios económicos correspondientes. Mientras en ciertas regiones como en la sierra central los intercambios son más diversificados; en la sierra  norte, y particularmente en las provincias del departamento de Cajamarca, aun persisten las ferias ganaderas como ejes de la vida económica y social locales.

En tal sentido este informe presenta nuestras observaciones exploratorias de las ferias ganaderas en la provincia de San Marcos destacando los aspectos generales de los intercambios y sus implicaciones económicas y sociales en los asentamientos urbanos y rurales correspondientes. Se destaca la constatación de que la producción ganadera en la tradición de la economía campesina es la base de los sistemas económicos locales, desde la cual las unidades agropecuarias pueden complementar su producción agrícola de subsistencia.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo económico social de la realidad peruana está segmentada corporativamente en formas tradicionales pre capitalistas y formas predominantemente capitalistas de carácter dependiente. En estas circunstancias, las manifestaciones de las economías locales, microrregionales y regionales presentan especificaciones propias que son necesario conocer en la perspectiva de constituir bases para la formulación de lineamientos de política del desarrollo local.

En los espacios rurales altoandinos llama la atención la confluencia e importancia que tienen la agricultura y la ganadería tanto en la vida económica propiamente local y en su articulación con el exterior microrregional, regional y nacional. Esta dinámica se aprecia en los sistemas de producción e intercambios económicos correspondientes. Mientras en ciertas regiones como en la sierra central los intercambios son más diversificados; en la sierra  norte, y particularmente en las provincias del departamento de Cajamarca, aun persisten las ferias ganaderas como ejes de la vida económica y social locales.

En tal sentido este informe presenta nuestras observaciones preliminares de las ferias ganaderas en la provincia de San Marcos destacando los aspectos generales de los intercambios y sus implicaciones económicas y sociales en los asentamientos urbanos y rurales correspondientes. Se destaca la constatación de que la producción ganadera en la tradición de la economía campesina es la base de los sistemas económicos locales, desde la cual las unidades agropecuarias pueden complementar su producción agrícola de subsistencia.

METODOLOGÍA

La observación extensiva de reconocimiento sustenta la presentación de datos preliminares y genéricos de las ferias ganaderas de Aguas Calientes y de San Marcos. Para ello, con la participación de ochos estudiantes del IV ciclo de la Escuela A. P. de Antropología Social de la Universidad Nacional de Trujillo se organizó los temas de observación que se realizó los días 12 y 13 de octubre del año 2002. En una segunda visita en octubre del 2003 con otro grupo de estudiantes se verificó algunas observaciones

Los hallazgos etnográficos se complementaron con información bibliográfica existente y datos de los últimos censos nacionales de vivienda, población y agropecuario.

RESULTADOS

1.      FERIAS PECUARIAS TRADICONALES: ESPACIOS GEOGRÁFICOS DE INFLUENCIA

La complementariedad de la producción agrícola y pecuaria sintetiza la base  de la economía agrícola y campesina en la sierra peruana y constituyen los ejes de articulación de los mercados local, regional y nacional.

La parcelación de las tierras de las haciendas por efecto de la reforma agraria de 1969, los “feudatarios” o conductores de tierras al obtener la titulación de las parcelas en su posesión pasaron a engrosar el sector de pequeños agricultores y minifundistas. En esta nueva condición dinamizan  su participación en los mercados de bienes y servicios como productores y comercializadores de productos agrícolas y pecuarios y como asalariados, puesto que anteriormente estaban controlados por los hacendados a quienes entregaban parte de sus cosechas y crianzas y tenían que trabajar en tierras de la hacienda como pago por el uso de tierras y pastos; esto es, no recibían remuneración monetaria. La hacienda más grande en la jurisdicción fue La Pauca.

La producción agrícola ha sido predominantemente para el autoconsumo de las familias campesina de haciendas y de comunidades campesinas; en cambio la producción pecuaria se ha destinado al mercado. De allí que el financiamiento de la producción agrícola y de otras necesidades sociales de la unidad familiar ha sido subvencionado por la ganadería.

La modernización en la agricultura ha comprendido la introducción de nuevos cultivos o nuevas variedades en la perspectiva de comercialización, tales como: el maíz híbrido, semillas mejoradas de papa, ajo y algunas variedades de frutales; y en la ganadería el cruce del ganado vacuno “criollo” con holstein y bronswiss adaptable a diversos propósitos, como productores de leche, trabajo agrícola y carne.

Mientras la agricultura es una actividad que necesariamente requiere inversiones de dinero en semillas, fertilizantes y medicinas para el control de plagas y enfermedades; la ganadería es una actividad relativamente menos costosa, aparte que los animales mayores constituyen medios auxiliares de trabajo: es el caso de los vacunos y los equinos. De otro lado, mientras la agricultura es más sensible a los riesgos derivados de los cambios climáticos o catástrofes de la naturaleza y de la sobreproducción, y particularmente del intercambio desigual en los mercados locales, propiciando bajos ingresos o pérdidas económicas; las crianzas de animales constituyen actividad estratégica de “refugio”. Por eso los animales son cuidados casi en una relación simbiótica de cooperación, de allí que las diferentes especies son muy estimadas; que sin ocasionar gastos significativos constituyen el “banco de ahorros” para el financiamiento de las “urgencias” y compromisos sociales de la familia en la comunidad local y regional. Por eso la dieta alimentaria se sustenta básicamente con la producción agrícola tradicional que procuran con los menores costos posibles, en tanto que las otras necesidades (productos alimenticios manufacturados, vestido, educación, salud, transporte, etc.) que requieren gastos monetarios se atiende con  dineros que provienen de la venta de los excedentes agrícolas y particularmente con la comercialización de las crianzas (vacunos, ovinos, caprinos, acémilas y otros animales menores). La agricultura propiamente comercial, en las condiciones expuestas, es poco atractiva aun cuando los rendimientos son significativos.

La circulación de productos y el abastecimiento en los sectores rurales de la zona andina se da a través del préstamo y el trueque o en centros de intercambio locales[1] a donde concurren la población determinados días de la semana llevando sus productos para intercambiarlos con otros productos que traen los “rescatistas” y otros vendedores. En estos centros mercantiles primarios destacan los intercambios pre capitalistas donde se transan mediante trueque o por compra-venta en dinero en términos desiguales. Dichos centros mercantiles locales primarios se articulan con otros centros intermedios a nivel provincial o departamental desde donde se integran al mercado macrorregional y nacional.

En toda la sierra peruana es vigente esta modalidad de intercambios de productos agropecuarios y de modo particular de las especies pecuarias y de animales menores.

En la provincia de San Marcos del departamento de Cajamarca las ferias pecuarias revisten particular importancia y se constituyen en el eje de las economías locales y microrregional.

  1. LOS ESCENARIOS DE LOS MERCADOS TRADICIONALES DE LA PROVINCIA DE SAN MARCOS: San Isidro, AGUAS CALIENTES y San Marcos

Los centros mercantiles de las provincias del departamento de Cajamarca, entre ellos Cajabamba y San Marcos constituyen ejes de la comercialización de especies pecuarias de espacios micorregionales. A nivel regional el centro mercantil de Cajamarca articula a dichos centros y también a los de Celendín, Bambamarca y Chota. A su vez cada uno de estos centros mercantiles microrregionales articula otros de nivel local a través de las cuales las familias campesinas y las economías locales se integran a nivel macrorregional y nacional.

Así tenemos que las ferias pecuarias locales de San Isidro y Aguas Calientes o La Grama  convergen a San Marcos; y las ferias de Chuquibamba y Tabacal a la feria de Cajabamba. Los mayores volúmenes de producción pecuaria y agrícola que se intercambian en estos mercados fluyen a la costa, siendo el mercado de Lima el principal. En el Caso de San Marcos el centro comercial de Aguas Calientes (La Grama o “del valle” por su ubicación en el Crisnejas o valle de Condebamba) corresponde a la zona yunga y el de San Isidro a la zona quechua y jalca. Esta zona de altura es la más extensa de la provincia que en el extremo oriental va a dar a la quebrada profunda del río Marañón.

  1. Ubicación de la Jurisdicción Provincial y Distrital

San Marcos es una de las 13 provincias del departamento de Cajamarca que se ubica en el extremo sur del departamento a partir de las confluencias de los ríos Crisnejas y el Marañón cuya altitud se encuentra a 1,700 m.s.n.m. Esta quebrada profunda, el valle del Condebamba (2,225 m.s.n.m.) y el valle de San Marcos (2,326 m.s.n.m.) constituyen zonas yungas de clima cálido. En tanto que el pequeño valle o microcuenca del Shitamalca en la jurisdicción del Distrito de Pedro Galvez (San Marcos) mayormente corresponde a la zona quechua y jalca entre los 2,500  a los 4,000 m.s.n.m.

El valle interandino de San Marcos está formado por la confluencia de los riachuelos de Cascasén y Huayobamba que discurren de norte a sur y constituyen el Muyoc el que va a dar al Cajamarquino. Este río  al unirse con el  Huamachuquino da lugar al río Crisnejas que forma el valle de Condebamba. El ámbito de la provincia en las partes altas es desde el divortim acuarun del río Cajamarquino y los ríos del valle de San Marcos y se complementa topográficamente con las alturas de la montaña de La Pauca con altitud que llega a los 4,200 m.s.n.m. cuya otra vertiente llega al río Marañón.

La provincia colinda  por  el norte con  la provincia de Cajamarca y Celendín, por el este con el río Marañón, por el sur con la provincia de Cajabamba y por el oeste con las provincias de Cajabamba y Cajamarca. La ciudad de San Marcos como sede y capital de la provincia se localiza entre los 7°23’ de latitud sur y los 78°20’ de longitud oeste con respecto del meridiano de París (Machuca V., R. 1989:74).

La extensión aproximada del territorio provincial es de 166,960 Has. que se distribuyen en las tres zonas de vida en las proporciones siguientes: yunga 10%, quechua 70% y jalca o suni 20%. Otra clasificación según la topografía y capacidad de uso es la siguiente: valle de terrenos relativamente planos el 10%, estas tierras tienen agricultura bajo riego; terrenos de ladera en la zona quechua el 50% (zona más densamente poblada) con predominante agricultura de secano y de pastos naturales; y terrenos de puna con pastos naturales el 40%. La complementariedad productiva de estas zonas ecológicas es significativa por la variedad de productos y crianzas. En la zona yunga destaca la producción de: maíz “paccho”, alfalfa, yuca, camote, frijoles, lenteja, arveja, caña de azúcar, café, hortalizas, achiote y frutales siendo lo más significativo las naranjas, limones, granadilla y huabos, además de vegetación arbustiva nativa. En la zona quechua es propia la producción de: maíz, papa, trigo, cebada, pastos naturales y vegetación arbustiva nativa. En la zona jalca, la producción de: tarwi, ñuña y pastos naturales de altura el ichu. La crianza de animales en los tres pisos ecológicos se da en todas las variedades diferenciándose por su calidad, tamaño, contextura y resistencia como bien lo distinguen los pobladores. Los ovinos, porcinos, vacunos y equinos son claramente identificados por ser de zonas bajas cuyos terrenos disponen de riego y por tanto son mejor alimentados y robustos; en tanto que en las zonas de altura cuyas tierras son de secano determina para que su producción agrícola y de pastos sea estacional, por lo que las especies pecuarias que se crían son de menor contextura, pero de gran resistencia dado a su adaptación a tales condiciones. De otro lado, los animales menores, como son: aves de corral y particularmente cuyes no faltan en todos los hogares (Machuca V., R. ibid: 77).

Se distingue especies mejoradas en vacunos por cruce con bronswiss y holstein; en los ovinos con merino o raza Junín; y en los cuyes se distingue los de tamaño grande de pelaje color bayo. Según el III Censo Nacional Agropecuario de 1994 en la provincia se registró 21,000 cabezas de ganado vacuno en posesión de 6,000 unidades agropecuarias, lo que significa un promedio de 3.5 cabezas por unidad agropecuaria. En este caso es importante destacar que el 76.6% de la población vacuna se encontraban en unidades agropecuarias menores de 10 Has. (INEI 1994:141)

Las 166,960 Has. que comprende el ámbito geográfico de la provincia, por la capacidad de uso de los suelos se distribuyen en: terrenos cultivables 41,327 Has (24.35%); pastos naturales y bosques nativos 57,923 Has. (34.14%); y terrenos no productivos (cerros) 70,440 Has. (41.51%). Los terrenos cultivables se dividen en: terrenos actualmente en cultivo 20,239 Has. que constituye el 11.92% del total del ámbito, y terrenos en descanso  destinados al pastoreo 21,088 Has. (12.43%). De los terrenos en actual cultivo (20,239 Has), son: bajo riego 2,358 Has. y bajo secano  17,881 Has.

La tenencia de la tierra es predominantemente parcelaria después de la desorganización y fraccionamiento de las dos cooperativas agrarias de producción y una sociedad agrícola de interés social que se habían constituido con la reforma agraria de 1969 en la hacienda La Pauca y anexos. El 94.38% de las familias (6,800 familias) tenían el 28.54% de las tierras (47,573 Has.), con un promedio de 6.64 Has. por familia; el 2.91% de las familias (222 familias) tenían el 54.39% de las tierras (90,667 Has.) con un promedio de 408.4 Has.; y el 2.71% (197 familias) en empresas asociativas tenían el 17.07% de las tierras (28,450 Has). con un promedio de 144.41 Has. (Machuca V., R. 1989:97)

  • Población

La población del ámbito provincial ha aumentado de 40,407 hts. en 1981, a 48,632 en 1993, estimándose para el año 2002 una población de aproximadamente 60,000 habitantes. Considerando la población urbana y rural, la relación es la siguiente

C. 01: Población Urbana y Rural en la Provincia de San Marcos

(Distribución Porcentual)

Distribución Año 1981 Año 1993
Urbano Rural Urbano Rural
Varones 49.14 48.46 48.86 49.65
Mujeres 50.86 51.53 51.14 50.35
Total % 9.83 90.17 17.01 82.99
Total hbts. 40,407 48,635

 Fuente: INEI 1994 T.I pág. 350.

          La tendencia predominantemente rural en el período intercensal ha disminuido en 8 puntos, tendencia que debe haberse acentuado ligeramente desde 1994 al 2002. A ello ha contribuido la tenencia parcelaria de las tierras y el carácter de la agricultura tradicional de subsistencia, por lo que los contingentes de población joven migran escalonadamente a los centros urbanos de la provincia, del departamento de la macrorregión norte y finalmente hacia la capital del país.

  • Los Distritos Político-administrativos, la ciudad, los pueblos y caseríos

La ciudad de San Marcos tiene origen como reducción de indios efectuada por los españoles en 1657. En la época prehispánica ésta microrregión tenía su centro administrativo en la actual ciudad de Ichocán (Ichuca) en la parte alta de la zona quechua de clima frío seco, muy saludable para la vida humana. Las zonas yungas y valles calientes eran pantanosas y palúdicas impropias para poblaciones permanentes.

San Marcos se constituye como sede distrital en 1915 mediante ley de creación número 2206. En 1982  por ley 23508 adquiere la categoría de provincia sobre la base de los antiguos distritos de San Marcos e Ichocán. La jerarquía provincial determina para que el ámbito del primero se divida en 5 distritos y el de Ichocán en dos. En consecuencia, la provincia tiene siete distritos que se establecen con sede en los caseríos más importantes como capitales pero con denominaciones de personajes que sobresalieron en contiendas bélicas de resistencia

Los distritos, sus capitales, población (censo 1993) y centros poblados más importantes son:

Pedro Galvez, capital San Marcos, población 16,350 habitantes (ciudad de San Marcos con 4,784 hbts.), con 43 centros poblados entre los que destacan además con más de 500 habitantes: Shutamalca, Huayobamba, Chuco, Juquit, y El Azufre.

Eduardo Villanueva, capital La Grama, población 2,421 habitantes, con 7 centros poblados entre los que destacan con más de 400 habitantes: Campo Alegre, Aguas Calientes (sede de la feria pecuaria de La Grama), y Colpón.

Gregorio Pita, capital Paucamarca, población 8,002 habitantes, con 40 centros poblados entre los que sobresalen con más de 300 habitantes: La Laguna, Ullillín, Muyoc, Manzanilla y Carbón Bajo.

José Sabogal, capital Venecia, población 10,232 habitantes, con 41 centros poblados entre los que sobresalen con más 300 habitantes: Jelic, La Pauca, Tinyayoc, La Florida, Ollero, Huagal, Casa Blanca, Camish, Capulí y El Cordón.

José M. Quiroz, capital Shirac, población 4,762 habitantes, con 58 centros poblados, siendo con más de 300 habitantes: Lic Lic, Moradas, Pauca y Malcas.

Ichocán, capital la ciudad “pueblo” del mismo nombre, población 3,402 habitantes, con 19 centros poblados entre los más importantes con más de 300 habitantes: Poro Poro y Llanupacha.

Chancay, capital pueblo del mismo nombre, población 3,395 habitantes, con 18 centros poblados entre los que sobresalen con más de 300 habitantes: Pomarongo y Socchagay (INEI 1996 T.I:405-8).

En 1993 se registraron en total 226 asentamientos humanos entre ciudad, pueblos, caseríos y anexos cuya dinámica económica y social se produce con referencia a las ferias pecuarias que semanalmente se realizan en determinados puntos como ejes de articulación de espacios microrregionales, regionales, macrorregionales y nacional.

  1. LOS FERIANTES
  1. Los Compradores-Vendedores

Los compradores-vendedores de ganado se clasifican en 4 grupos: a) los propietarios que crían vacunos y equinos como medios de trabajo (pequeños agricultores o  minifundistas) generalmente de las partes altas,  y los crianderos de ganado lechero de las partes bajas (valle de Condebamba); b) los pequeños intermediarios, que son igualmente pequeños agricultores, o agricultores sin tierras que compran uno o dos cabezas de ganado menor: carneros o chivos, complementando así sus ingresos de asalariados eventuales; c) los medianos intermediarios que también son pequeños agricultores, profesionistas o pequeños comerciantes de otras especies que tienen acuerdo con los compradores mayoristas para abastecerlos de los mejores especimenes de vacunos, por tanto recurren como “rescatistas” a las ferias menores o desde los mismos mercados realizan  los traspasos; y d) los compradores mayoristas que concurren a las ferias o envían sus representantes para “recoger” los mejores vacunos de sus “abastecedores”. También se puede considerar como vendedores de animales a las amas de casa que concurren a la feria llevando aves de corral y principalmente cuyes.

De acuerdo al destino de los animales estos son: a) para crianzas como auxiliares de trabajo: yunta, transporte; b) para centros de engorde cuya ubicación son también jerarquizados: en sierra (Cajamarca), costa regional (Chiclayo, Pacasmayo, Trujillo, Chimbote), y el gran mercado de la capital, Lima; y c) directamente para camal, estos animales de contextura media o viejos generalmente se llevan al mercado regional de la costa  norte.

Veamos algunos casos ilustrativos:

Anselmo un peón agrícola eventual de un caserío cercano del pueblo La Grama capital del distrito de “Eduardo Villanueva” ha traído a la feria de Aguas Calientes sector La Explanada un carnero que lo ha comprado en 30 nuevos soles y lo está ofertando a 35. Dice que siempre que puede trata de comprar algún carnerito o chivo para revenderlo en la feria.

Tolentino es otro peón agrícola eventual del caserío de El Milagro de la ciudad de San Marcos, vino a la feria de Aguas Calientes, compró un carnero a 90 nuevos soles y espera venderlo en 105 nuevos soles. Dice que si no lo vende en esta feria lo llevará a la feria de San Marcos. Esta actividad  efectúa “cada vez que puede” o tiene algún dinero, así complementa sus ingresos como asalariado.

María y su esposo de la ciudad de San Marcos, ella ama de casa y su cónyuge profesor de educación secundaria, van a la feria de Aguas Calientes y allí han comprado cuatro toros entre 1,000 y 1,350 nuevos soles cada uno para engorde y esperan venderlos hoy aquí mismo, o sinó llevarlo a la feria de San Marcos o a su centro de engorde. Señala varias alternativas: venderlo en esta misma feria a algún mayorista por lo menos con un adicional de 60 a 80 nuevos soles por cada animal; llevarlos a su chacra en San Marcos para engordarlos por unos kilos más y venderlos en la feria de esa ciudad a un mayor precio, o enviarlos a Trujillo al centro de engorde que tiene su hermano en el asentamiento humano de El Milagro. Indica que habitualmente realizan esta actividad entre las ferias de Aguas Calientes y de San Marcos.

Julián un pequeño agricultor de un caserío cercano a la ciudad San Marcos, en la feria de esta ciudad, ha comprado dos bueyes a 1000 y 1050 nuevos soles y los ha transferido, ganando 30 y 50 nuevos soles, a un comprador mayorista de Cajamarca que transporta para Lima respectivamente. Indica que con este mayorista tiene acuerdo de abastecerlo en la modalidad de crédito pagadero en la feria de la “próxima” semana, que generalmente es la siguiente. Vino a la feria con 50 nuevos soles, y desde muy temprano va observando los animales que van llegando, realiza ofertas y contra ofertas, hace regateo, para ello tiene contactos con feriantes que concurren a las ferias de Aguas Calientes o de San Isidro. Cuando ha transado un acuerdo entrega por “señal” de compra 20 o 50 nuevos soles por animal. Va al encuentro del comprador mayorista y recibe su paga de la venta de la semana anterior asegurándole que le tiene dos nuevas cabezas de vacunos Le menciona las característica indicándole los precios que ya incluye su ganancia y algo más para el regateo; esto lo hace mostrándole el ganado que ha separado. Una vez definida la transacción realiza el cambio de manos del dinero y de los animales. En este caso existe una relación de confianza del mayorista hacia el intermediario o abastecedor que se sustenta en su capacidad de conocimiento como tasador y seleccionador de buenos especimenes. De esta manera un mayorista puede tener más de un abastecedor. Nuestro informante asevera que para establecer estos contratos hay que iniciarse con un capital propio, el riesgo es que el mayorista no cumpla con los pagos o posponga su regreso durante varias semanas. Señala también que como intermediario no está atado definitivamente al mayorista porque tiene la opción de vender el ganado a otro mayorista si es que le ofrece mayor precio. De esta manera contrapone un mecanismo para mantener el equilibrio de confianza mutua. Destaca que esta modalidad de compra-venta es muy generalizada dentro de la escala de las ferias ganaderas más importantes como son Cajabamba, San Marcos y Cajamarca. En el caso de San Marcos la feria ganadera es una actividad importante para un gran sector de pequeños agricultores, comerciantes y profesionistas de la ciudad.

Otra modalidad es el caso de un comprador de ganado proveniente de Guadalupe (provincia de San Pedro de Lloc) que en vez de traer dinero en efectivo, viene a San Marcos con dos camiones: uno trayendo productos alimenticios manufacturados para venderlos en la feria, y otro para transportar el ganado que compra. Con el dinero que recibe de las ventas que realiza, efectúa sus pagos por la compra de ganado, bien a sus intermediarios o a los ofertantes directos. Señala que de este modo se evita riesgos de asaltos como ha ocurrido con otros transportistas y comerciantes.

Juan Briones es el típico representante del gran comerciante que transporta ganado para su centro de engorde en la capital, Lima. Él es cajamarquino y dice que se dedica a esta actividad por cerca de 60 años y que lo ha aprendido de su abuelo; trabaja con su hijo que es agrónomo y zootecnista y es ahora quien dirige el negocio del centro de engorde. Ha venido con dos camiones a la feria de San Marcos y ha comprado 18 toros a un promedio de 1,800 nuevos soles cada uno, para ello ha contado con dos tasadores intermediarios. Al día siguiente lunes estará en la feria de Cajamarca para comprar por lo menos unos 10 ó 12 toros más. En otras ocasiones concurre a la feria de Bambamarca. Indica que así como él hay otros cuatro compradores que en esta oportunidad han venido a la feria de San Marcos.

Estos comerciantes de ganado destacan que los mejores ejemplares en cuanto a peso y edad son seleccionados para el mercado de Lima. Hay ganado que directamente es llevado al camal, porque esta clase de ganado ha llegado a su tope por de edad y contextura, por lo que no es posible generarle mayores valores agregados. Estos animales, generalmente, van para los mercados de Pacasmayo, Trujillo y Chimbote.  Vacunos de menor calidad, pero con posibilidad de ser engordados, igualmente, van para dichos mercados.

  • Participación en la Feria

Los vendedores y compradores provenientes de otras provincias llegan el día anterior a los lugares de feria o viajan durante la noche para llegar al amanecer; en cambio los feriantes de los caseríos vecinos a parir de las 3 ó 4 de la madrugada, se desplazan desde sus hogares a la feria según las distancias y medios de transporte a utilizar.

De San Marcos a San Isidro el viaje en microbús o camión es de tres horas por lo que los feriantes de dicha ciudad salen antes de las 4 de la madrugada para instalarse en la feria antes de las 8 a.m. Para ir a la feria de Aguas Calientes (La Grama) en viaje de una hora en vehículo motorizado se aprovecha los omnibuses que vienen la ciudad de Trujillo con destino a Cajabamba. Generalmente por San Marcos pasan entre las 4 a 6 a.m. También desde esta ciudad el servicio diario de camionetas rurales, a través de dos comités de “combis”, los días de feria se hace intenso desde las 5 a.m.

Los pobladores de los caseríos que tienen que llevar sus ganados, desde las 3 de la madrugada inician la caminata hasta el lugar de la feria. Igualmente, otros participantes que llevan artesanías o productos agrícolas se desplazan utilizando los medios de comunicación a su alcance.

  • Jerarquía de las Ferias

Las ferias de ganado se clasifican en “Chicas” y “grandes”, o locales y microrregionales. Estas ferias se relacionan entre sí y articulan a los productores desde los sectores geográficos más apartados.

C. 02: Clase de Ferias Pecuarias (Cajamarca)

Ferias “Chicas· Locales Ferias “grandes” Microrregionales   Jurisdicción
Lugar Día Lugar Día
San Isidro   La Grama o Aguas calientes Viernes   Sábado   San Marcos     Domingo   Prov. San Marcos
Chuquibamba   Tabacal Jueves   Viernes   Cajabamba   Domingo   Prov. Cajabamba
¿?     Bambamarca Domingo Prov. Bambamarca
    Celendín Domingo Prov. Celendín
uanuco (Namora) ¿? Viernes   Cajamarca   Lunes Prov. Cajamarca y las Tres Prov. Anteriores

Fuente: Registro de observación y entrevistas. Octubre 2002.

Las ferias pecuarias “chicas” corresponden a los ámbitos locales de acuerdo a su ubicación geográfica y a la presencia de las vías carrosables de acceso y caminos de herradura que posibilitan las afluencias de población. Los compradores son “rescatistas” intermediarios o algunos mayoristas, y los vendedores son casi exclusivamente productores minifundistas y pequeños agricultores. El rasgo distintivo de estas ferias es la presencia directa de los productores y de rescatistas intermediarios, además del ámbito local, entendiéndose como tal al conjunto de caseríos cuyos caminos de herradura convergen a un lugar estratégico de encuentro donde hay acceso carrosable.

En el caso de de la feria de San Isidro que se realiza en el caserío del mismo nombre se ubica en distrito de José Sabogal de la provincia de San Marcos, zona de altura, en la ruta de carretera al Marañón, articula a los caseríos de la ex hacienda La Pauca, actualmente parcelada.

Igualmente, el caso de Aguas Calientes en el distrito de Eduardo Villanueva en el valle de Condebamba, zona yunga. Por su ubicación en la carretera a Cajabamba y límite con la provincia de San Marcos su carácter local reviste mayor importancia que la anterior.

Los productos recolectados en estas ferias se comercializan en la feria de San Marcos, que además de ser local es también de carácter microrregional, generándose valores agregados por “cambio de manos”.

Hasta los años 70 la feria representativa en esta jurisdicción era la feria de San Marcos. El sistema de hacienda predominante y la falta de carretera para el caso de San Isidro determinaron una menor integración local por lo que la capital de la provincia era el único eje de las relaciones comerciales existiendo “rescatistas” que individualmente recorrían los caseríos intercambiando productos mayormente en la modalidad de trueque. Los informantes recuerdan que la aparición de las ferias locales en Aguas Calientes y San Isidro fueron propiciadas en los años 70 por funcionarios del gobierno del General Juan Velasco Alvarado a través del SINAMOS (Sistema Nacional de Movilización Social) y técnicos del Proyecto de Desarrollo del valle de Condebamba financiado con la cooperación del gobierno Belga, quienes motivaron a líderes y autoridades locales y contribuyeron a la organización de dichas ferias, quedando instituidas desde entonces. También la feria pecuaria de Huanico en Matara más vinculada a la feria de Cajamarca pero que también comparte  con San Marcos.

Las ferias “grandes” de alcance microrregional comprenden aproximadamente los ámbitos provinciales a excepción de Cajamarca que por localizarse en la capital del departamento, además, tiene alcance mayor comprendiendo la zona sur del departamento, las provincias de Cajabamba, San Marcos, Cajamarca, Celendín, Hualgayoc, Chota y San Pablo.

En el siguiente cuadro se presenta la cantidad de ganado que en promedio estimado se acopia en las ferias chicas y grandes de Aguas Calientes y San Marcos

C. 03: Ganado Acopiado en las Ferias Pecuarias

  Ganado Aguas Calientes San Marcos
Feria “Grande” Feria “Chica” Feria “Grande” Feria “Chica”
Vacuno 250 150 400 200
Equino 40 20 50 30
Ovino 120 60 150 80
Caprino 100 70 60 30
Porcino 50 30 60 40

Fuente: Registro de observación y entrevistas. Octubre 2002

De acuerdo a las referencias y los datos registrados en las Gobernaciones locales encargadas de su control, se aprecia que la feria de San Marcos es más especializada en la comercialización de ganado vacuno, pues aquí se acopia en gran parte el ganado reunido tanto en San Isidro y Aguas Calientes; en cambio en esta última es diversificada la afluencia de especies pecuarias, debido particularmente a su carácter local y constituir el único centro de intercambios puesto que los asentamientos humanos son predominantemente rurales.

La secuencia de los días de feria durante la semana permite el nucleamiento de los espacios locales en los microrregionales, de tal modo que los compradores, intermediarios y mayoristas puedan organizar su movilidad y participación en la feria chicas y en las grandes y desde allí efectuar las sacas hacia la costa. Estratégicamente la feria de Cajamarca se realiza los días lunes, las ferias microrregionales provinciales generalmente los días domingos y las ferias locales los otros días de la semana.

Igualmente hay que distinguir ferias “grandes” y “chicas” con referencia a los días de feria durante el mes. Así se identifica como “sábado grande” o “sábado chico” en Aguas Calientes, y “domingo grande” o “domingo chico” en San Marcos. La última semana del mes y la segunda semana del mes siguiente son considerados como ferias grandes asociados, por diferentes motivos, a la mayor disponibilidad de circulante monetario: pago de sueldos y salarios quincenales y mensuales.

La visita efectuada el sábado 12 y domingo 13 de octubre a las ferias en mención correspondieron a días de “feria Grande” por lo que registramos la cantidad estimada de ganado reunido y vendido, según apreciaciones de varios informantes, y de modo particular  en las “Oficinas  de Gobernación” quienes con mayor propiedad conocen los movimientos de ganado en estas ferias.

C. 04: Sábado y Domingo “Grande” en las Ferias Pecuarias

De Aguas Calientes y San Marcos

Ganado Acopiado y Vendido

  Ganado Feria Aguas Calientes Sábado 12 octubre 2002 Feria San Marcos Domingo 13 octubre 2002
Acopiado Vendido Acopiado Vendido
Vacuno 250 100 350 200
Equino 30 20 50 30
Ovino 120 70 120 100
Caprino 80 50 60 50
Porcino 40 30 60 50

Fuente: Registro de observación y entrevistas. Octubre 2002

De acuerdo a los procedimientos formales en Aguas Calientes se vendió 100 vacunos y 20 equinos; en tanto que en San Marcos 200 vacunos y 30 equinos. Esta cantidad es mayor si tenemos en cuenta las ventas efectuadas en trato privado para crianza y trabajo con destino en el propio ámbito local. Los ovinos y caprinos generalmente salen para ser beneficiados y en menor proporción para crianza. Los porcinos se venden mayormente como lechones para crianza.

Además de estas especies en las ferias se comercializan otros animales menores y aves de corral. Destacan los cuyes que se crían en abundancia en los hogares campesinos y en pequeñas granjas. Los cuyes de los valles de Condebamba y de San Marcos son ampliamente reconocidos y valorados, constituyéndose esta zona como abastecedora a los mercados de Cajamarca y de la costa. Particularmente las amas de casa campesinas llevan a la feria de 5 a 10 cuyes que los venden a los acopiadores. Algunos informantes estiman que de la microrregión de San Marcos sacan semanalmente entre mil a mil quinientos cuyes.

También las ferias se distinguen por épocas: las ferias de mayor concurrencia de especies y población son desde el mes de mayo hasta octubre; y las ferias de menor importancia, desde noviembre hasta abril. Esta clasificación está vinculada al ciclo de producción agropecuaria determinada por las condiciones climáticas: época de lluvias que propicia las siembras de secano (noviembre-abril) y época de cosechas y estiaje (mayo-octubre). Como consecuencia de ello, los comportamientos económicos son diferenciados y complementarios entre la producción agrícola de riego de las zonas de valle yunga baja y alta, de secano de la zona de altura, con los de ganadería y artesanías. La saca de ganado se afianza después de las cosechas y se restringe en las épocas de siembra por que localmente los productores manejan con gran movilidad la venta y compra de vacunos y equinos de tal modo que estas especies sean bien utilizados en las actividades de la agricultura familiar.

En estas ferias el circulante más importante es el ganado y su convertibilidad en efectivo monetario permite la activación del resto de intercambios. Moviliza a la población en todas las actividades de producción y servicios puesto que el dinero para los diferentes consumos provendrá en primera instancia de la compra-venta de ganado y de toda especie de animales menores. En consecuencia, los actores no son únicamente los productores y negociantes de ganado, sino todos los sectores de la población. Se activa el comercio de otros productos manufacturados desde los establecimientos de abarrotes de la ciudad que se trasladan a las calles y espacios libres para ofertar mejor sus productos. Llegan comerciantes de abarrotes, indumentarias y otras manufacturas de las ciudades de Cajamarca, Trujillo y Chiclayo.

d)     Controles en la Feria Pecuaria

En la feria pecuaria la Gobernación del Distrito, como dependencia del Ministerio del Interior, es la encargada de efectuar los controles de compra-venta, así como de otorgar los Certificados de Venta. Tanto en Aguas Calientes como en San Marcos, por cabeza de ganado vacuno vendido, el vendedor paga 5 nuevos soles que se distribuye en la siguiente forma: 2 n.s. como contribución al Concejo Municipal respectivo y 3 n.s. para la Gobernación. En el caso de  equinos se paga 3 n.s. por cabeza (1 n.s. para la Municipalidad y 2 n.s. para la Gobernación). Los ovinos, caprinos y porcinos están exonerados debido a la pobreza de la población de la zona, según indica el Gobernador de Aguas Calientes

Previamente el Teniente Gobernador del caserío de procedencia del ganado debe expedir un Certificado de Procedencia por el que el propietario del ganado paga por cabeza un monto “voluntario” que puede ser de uno a dos nuevos soles. Este certificado acredita la procedencia legal de los vacunos y equinos que llegan a la feria y es el documento que los compradores reclaman para asegurarse la “saca”, por lo que el Certificado de Venta es a la vez el Pase de Tránsito.

Los Gobernadores de Aguas Calientes y San Marcos destacan que los pagos por certificado son del ganado vendido y particularmente del que tiene  como destino la costa. Hay ventas que se efectúan para crianza y trabajo con destino a los caseríos del ámbito local; en estos casos la transacción se realiza entre los contratantes sobre la base de los Certificados de Procedencia, sin la participación del Gobernador; también ocurre que estas transacciones se efectúan sin dicho comprobante, particularmente entre minoristas.

Eventualmente las Policía Nacional apostada en Ichocán y en San Marcos efectúan redadas de control solicitando a los vendedores que les muestren los respectivos Certificados de Procedencia de los ganados que ofertan. En algunos casos han detectado ganado robado o de procedencia dudosa.

Los ganados que no son negociados retornan con sus propietarios, por lo que hay que distinguir la cantidad de ganado que llega a la feria, de los vendidos para consumo local y para “exportación” fuera de los ámbitos locales.

  • Tasación de Ganado

Los intermediarios tienen indicadores que los conocen y los determinan al ojo y cálculo para determinar las características de los animales y así determinar su destino y precio, así:

La edad lo determinan por la dentadura: número y clase de dientes o su desgaste. Un vacuno con dentadura “cerrada” (completa) es de 4 años

Contextura: proporcionalidad de la estructura ósea, pecho amplio, cuello corto y grueso y gordura pareja

Un toro hasta los 4 años crece, “no engorda”, pero a partir de los 4 años “si engorda”

Un toro en engorde puede mantenerse hasta tres meses (90 días), pasado ese tiempo la inversión es inútil.

Por forma y tamaño de las astas se determina su utilidad para trabajo como yunta

  • Otros Productos de Intercambio

Las ferias ganaderas activan la producción e intercambio de diversas líneas de producción y de servicios. Toda la población de las áreas de influencia correspondientes de alguna manera están condicionadas por esta actividad básica. Los productos tradicionales locales en sus diversas manifestaciones artesanales concurren conjuntamente con los productos manufacturados procedentes mayormente de la costa.

Entre los productos artesanales locales destacan la cerámica que produce menaje de cocina, las alforjas de cuero y tejidos de lana, canastas de paja de sauco, chancaca, herramientas para el trabajo agrícola (yugos, arados, azadas, picos, sogas, etc.) Estos productos mayormente se venden en dinero y eventualmente se intercambia con otros productos.

Producción de Ollas

Los campesinos de Pomarongo, Choropampa y Socchagón son ceramistas, productores de ollas, tiestos, sartenes, cazuelas, teteras y depósitos grandes de barro cocido llamados “urpo”. También elaboran “crisoles” que son pequeños depósitos que se usan para la fundición de metales. Estos menajes, igualmente, los fabrican en forma de juguetes y silbatos. Su producción los llevan a las diferentes ferias pecuarias de la provincia de San Marcos, Cajabamba y Cajamarca.

Entre los meses de junio a octubre un artesano realiza de 4 a 5 quemas o series de producción de 200 a 300 artefactos. En una jornada de trabajo con la ayuda de algunos de sus hijos un ceramista confecciona 8 ollas medianas o 10 ollas pequeñas.

Los ingredientes que habitualmente se usan, son: tierra o “piedra” negra y arcilla o greda, siempre en mayor proporción la tierra. La mezcla batida en forma pastosa esta lista para fabricar los artefactos. Usan moldes pero no el torno. Una vez modelada las paredes laterales se “botan” al aire por el lapso de media hora a una hora para endurecerlos ligeramente antes de “palmetearse”. Nuevamente se bota al aire e inmediatamente se va colocando el asiento, los golletes o asas. Una vez terminado se pone a secar boca abajo durante 8 a 15 días según su tamaño, encontrándose listo para la quema.

El horno para la quema puede hacerse en dos formas: en un hoyo cavado en la superficie del suelo  o en un cuadrilatero con paredes de adobe similar a lo que se usa para la quema de tejas. Leña de monte o “chamiza” delgada se usa como combustible que se va colocando conforme se “enchora” las ollas y otros artefactos en el horno. La quema dura de 2 a 3 horas, una vez apagado el fuego se tapa con pedazos de tiestos de cerámica dejándose enfriar por 10 a 12 horas.

Artesanía Tejidos Ecológicos

El Centro Artesanal “Saucecito Verde” reúne a mujeres campesinas de los caseríos de Coro Coro, Saparcón, Montoya y Lahuaylla del distrito de San Marcos de la provincia del mismo nombre. Desde hace 18 años bajo la dirección de la señora Isabel Abanto Chávez del caserío de Montoya han venido participando en labores de promoción organizacional y trabajos con lana de carnero y tintes naturales.

Los directivos han asistido a eventos de capacitación en Huampaní (Lima), y en su local comunal en la ciudad de San Marcos, los días lunes desarrollan charlas y talleres de trabajo-capacitación, donde los miembros reciben las instrucciones y tareas a ejecutar en la semana para ser reportadas en la siguiente reunión de trabajo.

En los talleres realizan todos los trabajos con la lana de carnero y los tintes naturales, desde su estado natural hasta presentarlos en vistosas y atractivas indumentarias para uso personal o para adornos de casa. La lana es trabajada desde su clasificación, lavado, escarda, teñido,  hilado y tejido; de igual manera, los tintes son preparados utilizando materiales naturales de una variedad de plantas nativas y minerales no metálicos existentes en la zona.

La preparación de los tintes y la lana hasta tenerlos disponibles para el hilado son trabajadas en los talleres en acciones comunitarias, luego cada una de los miembros lleva a su domicilio las asignaciones de lana para ser hilados o tejidos de acuerdo a las muestras y tipos de indumentarias previamente acordadas.

Productos Ecológicos

Las integrantes del Centro Artesanal “Saucecito Verde” destacan su esfuerzo y valoración de los insumos naturales y los productos ecológicos que vienen promocionando. Evitan el uso de lanas sintéticas y colorantes químicos industriales. Sin embargo, son concientes de las limitaciones de los procedimientos técnico artesanales que disponen, en cuanto a diseños, implementos para el hilado y el tejido. En el hilado y tejido efectúan técnicas de la tradición prehispánica como son el  “uso”, el telar de cintura o “callhua”, combinando con el crochet. De allí que los productos, aun siendo vistosos, se ciñen a indumentarias del tipo tradicional citadino rural como atractivos de souvenir, que bien podría extenderse para diversos mercados con variados diseños y diversidad de indumentarias. Los productos se ofertan en las ferias dominicales de San Marcos a cargo de una de las socias que instala su puesto de venta en la calle en hileras conjuntamente con otros vendedores. La expendedora manifiesta que sólo venden en esta feria, pero que han visitado otras ciudades y pueblos en eventos feriales a las que han sido invitadas.

Los productos que se elaboran comprenden: chompas, gorros, chales, chalinas, guantes, bolsos, fajas, tapetes para mesa y para muebles.

Los Tintes

A continuación presentamos la relación de plantas y minerales que habitualmente usan en la elaboración de los tintes.

Insumos y Colores Naturales

Color Insumo natural
Negro Barro negro
Naranja Barba de la piedra
Rojo Cochinilla: 1er baño
Rosado Cochinilla: 2do baño
Lila Cochinilla: 3er baño
Verde brillante Sauce, molle, chilco
Verde petróleo Sauce, molle, chilco y alcaporosa (Tierra en forma de ceniza)
Amarillo opaco Amor seco
Amarillo brillante Molle
Marrón Nogal
Plomo Taya
Jaspeado Lana natural
Blanco Lana natural

Municipio del centro poblado menor de aguas calientes

Aguas Calientes es el nombre de los baños termales que se ubican  a orillas del río Crisnejas a 200 metros aguas abajo del puente que permite el paso del ámbito de la provincia de San Marcos a la provincia de Cajabamba. Se encuentra  en la jusisdicción del Distrito Eduardo Villanueva cuya capital es el pueblo de La Grama. Hasta los años 70 Aguas Calientes eran sólo las instalaciones de los baños termales.

En el desvío de la carretera que va a La Grama, antes de llegar al puente, viajando de San Marcos, habían algunas casas dispersas que fueron en aumento desde los años 70 al institucionalizarse la feria ganadera en un escampado llamado “La Explanada”para referirse propiamente a la “plaza pecuaria”, términos con que identifican al lugar y a las transacciones que se efectúan por la compra-venta de especies pecuarias. La población agrícola mayormente se concentra en el pueblo La Grama. El crecimiento de Aguas Calientes como centro poblado, en consecuencia, está asociado directamente a  la feria y al desvío de la carretera, por que éste era el punto estratégico de encuentro para acceder a los vehículos de ruta tanto a Cajabamba y San Marcos y Cajamarca. Desde entonces, se han construido otras viviendas que son utilizadas mayormente como puestos de venta de comida, no pasando de 30 construcciones de adobes con techos de tejas o calamina. Por tal razón, muchas de estas viviendas son habitadas sólo los fines de semana para atender las necesidades de servicio a los feriantes. Es así como ocurre con el establecimiento “La Casona”, que es una construcción de dos plantas cuyos propietarios residen en la ciudad de San Marcos y sólo vienen los sábados para atender como restaurante. Otros puestos de venta de comida en los ambientes habilitados como mercado son usados también únicamente los sábados por familias que vienen inclusive del pueblo La Grama. Por dichas circunstancias, la feria se conoce indistintamente como de “La Grama”, de “Aguas Calientes” o de “La Explanada”. Pero por la ubicación política administrativa corresponde al Concejo del Poblado Menor de Aguas Calientes, siendo en consecuencia este el nombre más apropiado de la feria o más propiamente de la “plaza pecuaria”.

Con el correr de los años y con el crecimiento de la feria pecuaria, cuando La Grama adquiere la categoría de capital de distrito en 1982, los pobladores de Aguas Calientes en 1994 consiguen su elevación a la categoría de Municipalidad de Poblado Menor. Desde entonces han resurgido las rivalidades y discrepancias con la autoridad del distrito a raíz de que el Concejo Municipal Menor asumió las competencias para la administración de los baños termales y de la cobranza de arbitrios de la feria pecuaria; por lo mismo, el alcalde del distrito, según manifiestan nuestros informantes, ha evitado efectuar inversiones de mejoramiento y conservación de la infraestructura de servicios urbanos en dicho asentamiento.

La disposición de los ambientes para la realización de la feria comprende tres sectores: a) un espacio cuadrangular cerrado de aproximadamente 80 metros lineales por lado con acceso a través de tres portones por la calle principal, en cuyos cuatro laterales se ha dispuesto espacios de 5 mts. para puestos de venta y, en el espacio interior se ha acondicionado empalizadas de adobe o palos a modo de mesas y cobertizos para puestos de venta. Durante la feria estos puestos están ocupados en menos de una cuarta parte ya que gran parte de los feriantes de telas, vestidos, sombreros, zapatos, hojalatas y otros productos manufacturados prefieren instalarse en la calle principal; b) un segundo espacio es la calle principal llamada Av. A. Fujimori que en el tramo de 150 metros ha sido invadida por los vendedores que han instalado sus puestos de venta en triciclos o simplemente en el suelo; igualmente, los establecimientos particulares laterales de la calle se han instalado como tiendas de abarrotes, chicherías o puestos de venta de comida; y c) “la explanada”, propiamente, a partir de segunda esquina de la avenida que se abre en una planicie ligeramente en pendiente en forma de triangulo recto con laterales de aproximadamente 80 metros. La diagonal de este espacio triangular es el cauce de playa de la quebrada de Yunguilla que ha sido canalizada rústicamente para evacuar las avenidas que eventualmente baja en las épocas de lluvias intensas. En este espacio en el extremo de la diagonal se ha construido un ambiente de adobe techado con tejas para el funcionamiento de la oficina de control de la gobernación, igualmente, siguiendo el lindero con el cause del riachuelo se han construido cinco letrinas cerradas con paredes de adobe y que actualmente se muestran semidestruidas y abandonadas por su desuso.

La feria y la ciudad de San Marcos

Los sábados y domingos son los días de mayor actividad y revuelo en la ciudad propiciada por la feria pecuaria que se realiza semanalmente. Desde el lunes y los siguientes días la gente del campo va “engordando” su producción que llevará el siguiente domingo a la feria. Mientras tanto, los otros días de la semana, en la ciudad transcurre la rutina doméstica familiar entre el trabajo en las chacras y el quehacer de la burocracia local del concejo provincial y de las dependencias públicas de la administración estatal (salud, educación, agricultura, justicia, interior y transportes). La vida comercial desde las tiendas y bodegas y el mercado de abastos de la localidad atienden las necesidades indispensables de la población.

Los días viernes y sábados los comerciantes intermediarios desde la madrugada se trasladan a las ferias de San Isidro y Aguas Calientes para comprar especies pecuarias que los traerán a la feria de San Marcos. Otros pequeños comerciantes llevan telas, ropa y productos alimenticios manufacturados

De otro lado, desde el medio del día sábado la ciudad recibe la visita de diversos comerciantes que participarán en la feria dominical. En estas circunstancias, los restaurantes, bares, chicherías,  hospedajes y otros establecimientos se benefician. La calle Inclán y las transversales Lima y Bolognesi, en dirección a la salida a Cajamarca, hasta el campo ferial, desde las primeras luces del día domingo son acondicionadas con toldos o puestos de venta de productos de abarrotes, vestidos, telas, plásticos, ferretería, productos artesanales y comida preparada. Mientras la plaza pecuaria se efectúa hasta las 2.00 p.m., la feria en general dura hasta las 6.00 p.m. Complementariamente se realizan espectáculos como son: fiestas sociales en espacios cerrados o en discotecas, deportes, juegos de gallos y reuniones familiares y de amigos.

Por eso los pobladores  reconocen que la vida económica de la ciudad depende en gran parte de esta feria dominical en que la gente trabaja  con mayor intensidad desde los viernes hasta el domingo. La “plaza pecuaria” funciona como un gran banco o una gran caja de cambio, donde las especies pecuarias circulan reproduciendo dinero por cada transacción del ganado. Comprando, vendiendo o revendiendo, los actores adquieren dinero fresco para dinamizar la circulación de otras especies que se exponen en la feria comercial; así como de los servicios necesarios y complementarios. La feria relaciona integrando desde los intereses particulares a la población rural y urbana, en primer lugar del espacio local microrregional y, después a nivel regional, macrorregional y nacional.

Los propietarios de los diversos establecimientos comerciales de la ciudad de San Marcos ven la permanencia o el crecimiento de sus negocios a partir de la intensidad del intercambio de ganado en la plaza pecuaria. La concatenación e integración de intercambios tradicionales de carácter mercantil simple hasta las diversas formas del intercambio comercial capitalista sustentan la coexistencia de pobreza y comodidad, o de susbdesarrollo y desarrollo en estos diversos espacios.

Señalan que la plaza pecuaria activa la feria dominical renovando semanalmente las indicativas y el ritmo de la vida económica y sociocultural de la ciudad y de los centros poblados de la microrregión del valle de San Marcos. Constituye la base de una relativa autonomía económico social local a la que confluyen otros espacios microrregionales como el de Aguas Calientes o el de San Isidro.

CONCLUSIONES

  1. Las economías campesinas de la sierra peruana constituyen sistemas de intercambio con rasgos predominantemente pre capitalistas. Son economías mercantiles simples que subsisten adecuándose al desarrollo del capitalismo dependiente y deformado existente en los paises llamados “subdesarrollados” o “en vías de desarrollo”. En consecuencia los términos de intercambio son desiguales en desmedro de las economías locales.
    1. La producción agrícola y pecuaria se ensamblan complementariamente en las economías campesinas, de tal modo que la agricultura tradicional se orienta, fundamentalmente, al consumo local, y la ganadería a la exportación, en la perspectiva de conseguir ingresos monetarios para sufragar necesidades “urgentes” y compromisos sociales.
    1. Las “plazas pecuarias” movilizan a todos los sectores de la población local y zonas de influencia impulsando actividades colaterales tanto de producción como de servicios. Se constituyen en ejes de los procesos económicos sociales de las economías locales, así como de los espacios microrregionales, articulándose a los espacios subrregionales, regionales y nacional. En tal sentido, la producción ganadera se orienta selectivamente a dichos mercados, propiciando, igualmente, la activación de mercados para los productos artesanales locales y manufacturados provenientes de la costa.
    1. Estas plazas pecuarias articulan los segmentos urbanos y rurales locales dinamizando su participación como abastecedores de productos y como ofertantes de servicios respectivamente.
    1. Se hace necesario investigaciones en profundidad sobre los procesos económico sociales locales para una mejor comprensión de las posibilidades y limitaciones de los desarrollo locales, microrregionales y regional a partir de la potenciación de los sitemas económico sociales e iniciativas locales.

BIBLIOGRAFÍA

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PLATTNER, Stuart

  1. “Mercados y Centros Mercantiles”. En: ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA. Ed. Alianza, México.

MACHUCA VILCHEZ, Rosseles

  1. “La Provincia de San Marcos y la Propuesta de Agricultura Orgánica del Centro IDEAS” En: IDEAS “PROPUESTA DE AGRICULTURA ORGANICA PARA LA SIERRA” Edic. Centro de Investigación, Documentación, Educación, Asesoramiento y Servicios (IDEAS), Lima

BASH, Manning

  1. “El Mercado y las Economías Campesinas Indígenas”. En: Plattner, Stuart ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA. Ed. Alianza, México.

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA (INEI)

  1. “Censos Nacionales: IX de Vivienda y IV de Población”. Lima.

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA (INEI)

  1.    “III Censo Nacional Agropecuario: Cajamarca Perfil”. Lima.

ANEXO 1

RESUMEN: DATOS EN CIFRAS

C. 1: Ganado Vacuno en la Provincia de San Marcos

Situación No.
Número cabezas ganado vacuno 21,000
Número unidades agropecuarias 6,000
Promedio vacunos por unidad agrop. 3.5

III Censo Nacional Agropecuario de 1994

c. 2: Distribución Ganado Vacuno: Prov. San Marcos

(Relación Porcentual)

Tamaño Unid. Agropecuarias %
Menores de 10.0 Has                          76.6
Mayores de 10.1 Has. 23.4

III Censo Nacional Agropecuario de 1994

C.3: Capacidad de Uso de las Tierras: Prov. San Marcos

Clase de Tierras Has. %
Cultivables 41,327 24.35
Pastos nat. y Bosques nativ. 57,923 34.14
Terrenos no productivos 70,440 41.51
Total 169,690 100.0

Fuente: III Censo Nacional Agropecuarios 1994

C.4: Clasificación de las Tierras Cultivables: Prov. San Marcos

Clase usos Has %
Cultivadas 20,239 48.9
     – Bajo Riego (2,358) (5.7)
     – En Secano (17,881) (43.2)
En descanso pastores 21,088 51.1
Total 41,327 100.0

Fuente: III Censo Nacional Agropecuarios 1994

C.5: Conductores de Tierras y Promedio de tenencia

  Clase de conductores Familias Tierras Pro- medio Has.
Núm % Has. %
Conductores Independientes 6,800 94.38 47,573 28.54 6.64
Feudatarios de Hdas. 222 2.91 90,667 54.39 408.20
Conduc. parcelamiento ex hdas. 197 2.71 28,450 17.07 144.41
Total 7,219 100 166,690 100  

Fuente: Machuca V., R. 1989:97

C. 6: Distritos, Población y Centros Poblados: Prov. San Marcos

Distrito capital Población Ditrital Ctros. Poblados Principales Ctros Pob.
Pedro Galvez   San Marcos 16,350 43 Shutamalca, Huayobamba, Chuco, Juquit, y El Azufre.
Eduardo Villanueva   La Grama 2,421 7 Campo Alegre, Aguas Calientes yColpón
Gregorio Pita Paucamarca 8,002 40 La Laguna, Ullillín, Muyoc, Manzanilla y Carbón Bajo
José Sabogal, Venecia 10,232 41 Jelic, La Pauca, Tinyayoc, La Florida, Ollero, Huagal, Casa Blanca, Camish, Capulí y El Cordón
José M. Quiroz, Shirac 4,762 58 Lic Lic, Moradas, Pauca y Malcas
Ichocán Ichocán 3,402 19 Poro Poro y Llanupacha
Chancay Chancay 3,395 18 Pomarongo y Socchagay
Total 48,567 226  

Nota: Población del San Marcos capital de la provincia 4,784Habitantes

ANEXO 2

PROCEDENCIA Y PRECIOS DE LOS PRODUCTOS

Procedencia de los Productos

En la feria de Aguas Calientes

Clase Procedencia
Ollas   Pomarongo, Choropampa y Socchagón
Alforjas Matara
Chancaca   El Porvenir, Malcas y Tabacal
Paja de sauce   Valle Condebamba para la confección de canastas
Leche La Grama y Malcas
Ganado vacuno de mejor calidad y cantidad   Cholocal, Amarcucho y Shahuincho. También viene de Cajabamba y desde Huamachuco

Precios:

Productos pecuario:

Cuy para ser beneficiado a 7 n. nuevos soles

Chivos “al barrer” cada uno a 43 n.s.

Carneros medianos “al barrer”  cada uno a 35 n.s.

Carnero merino grande uno a 180 n.s.

Carneros merino pareja  grande para reproducción a 380 n.s.

Toro de un año y medio para crianza entre  500 a 700 n.s.

Un toro de trabajo yunta entre 800 a 1,200 n.s.

Un todo de 3 años para iniciar en trabajo yunta entre 700 n.s. a 1,100 n.s.

Un par de toros de yunta a 2,600 n.s. (uno de 4 años a 1,150 n.s. y otro de 5 años a 1,450 n.s.)

Compra toro a 700 n.s. para revenderlo a 750 n.s.

Toro de 5 años para camal a 1200 n.s.

Toro para engorde de 5 años de 1,200 a 1,800 n.s.

Nota: Generalmente no se venden vacunos hembras, salvo vacas vieja que se destina directamente  para camal. Las hembras tiernas y vacas en producción se conservan para reproducción

Productos agropecuarios:

Ajo “pata de perro” la arroba entre 18 a 25 nuevos soles

Papa huamachuco la arroba a 3 n.s.

Un litro de leche fresca a 0.58 n.s. (Incalab)

Productos de artesanía:

Ollas de arcilla a un n.s.

“Urpo” depósito de cerámica

Paja de sauce para canastas 1 kilo a 4 n.s.  y la arroba a 48 n.s.

Yugo de arabesco a 25 n.s. (en San Marcos)

Lugar de procedencia del ganado en feria de San Marcos:

Lugares Lejanos:   Lugares cercanos:
Cajabamba   Milpo
Tacabamba   María Vila
Huamachuco   Azufre
Porcón   Chuco
    Lachuque
    Sabogal
    San Isidro
    Shitamalca
    Saparcón

Trujillo, 2004


[1] De acuerdo con S. Plattner, estos lugares de intercambio son “centros mercantiles” donde se alternan formas de intercambio pre capitalistas en relación a los mercados propiamente capitalistas (Nota a pie de pág: “Mercados y Centros Mercantiles”  1991:235)

UNIVERSIDAD Y DESCENTRALIZACIÓN

UNIVERSIDAD Y DESCENTRALIZACIÓN

                                                                       Ms. José F. Elías Minaya

                                                                       Facultad Ciencias Sociales

                                                                       Universidad Nacional de Trujillo

La Descentralización en la Era de la Globalización

La política de descentralización que en el país se viene produciendo a través del proceso de regionalización no es un hecho particular ni aislado. Está vinculado al fenómeno mundial de la globalización o mayor integración económico financiera y los correlatos de integración científico tecnológica, de los medios de información y de la cultura.

El centralismo, históricamente, ha sido peculiar de las políticas de dominación colonialista y del capitalismo dependiente, deformado y parasitario. Pues, ello ha permitido mantener la acumulación económica y del poder político imponiendo estructuras jurídicas y de cultura dominantes y excluyentes. La independencia y la instauración de la republica en el Perú no han quebrado el centralismo político administrativo concentrado en Lima, ni la mentalidad paternalista dependiente heredada de 400 años de coloniaje.

El desarrollo del capitalismo sin la competencia del sistema comunista después de la caída del muro de Berlín y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entra en su fase de mundialización tratando de superar las limitaciones de los ejes de dominación nacionales centralistas, que entrampan la fluidez de los capitales financieros en mercados dinámicamente competitivos en todo el espacio territorial. El problema de la expansión de los mercados capitalistas ha sido preocupación desde el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica después de la segunda guerra mundial, que en reuniones cumbre de Jefes de Estado proponía políticas de cambios estructurales de las economías nacionales. Tal es el caso de Punta del Este en Uruguay en 1961 en que se propone cambios radicales en las estructuras de propiedad de la tierra de los países latinoamericanos.

La globalización muestra una aparente paradoja: por un lado, el fortalecimiento de la hegemonía de las sedes centrales del capitalismo; y de otro, la expansión del capitalismo hasta los últimos confines del mundo. Fortalecimiento de las relaciones de dominación, de una parte; y libertades y desarrollo regionales y locales, por otro. La promoción de los desarrollos regionales y locales para superar la concentración y centralismos nacionales anacrónicos y desfasados es la estrategia que se está implementando con la ideología de la globalización. En consecuencia, tiene sentido la aparente contradicción de globalización o integración mundial y el despertar de los pueblos y culturas locales y regionales, más por inducción externa que por iniciativa de políticas nacionales.

En tales circunstancias, la descentralización y desconcentración económica y político administrativa, en el Perú y en otros países con similar proceso, es una necesidad histórica.

Por tanto, la descentralización, no sólo es la implementación de la ley, en lo político administrativo, sino que es la conjunción de cambios en el conjunto de estructuras de la sociedad y culturas múltiples del territorio nacional. Esto difícilmente lo van entendiendo las clases gobernantes. Particularmente, implica cambios en la mentalidad y actitudes de los sujetos ciudadanos de las múltiples nacionalidades y realidades socioculturales del territorio nacional. Cómo transformar la mentalidad y actitud paternalista y clientelista predominante en todos los sectores de la población; cómo interrelacionar integralmente la concurrencia de los sectores tecnoeconómicos y sociales para lograr ciudadanos de calidad y competitivos éticamente y moralmente; como lograr ciudadanos más democráticos y participativos.

Estas interrogantes, nos hacen percibir otra paradoja. La posibilidad o las limitaciones de la concurrencia de la lógica del capitalismo en la era de la globalización con el desarrollo económico social regionales y locales equitativo, participativo y democrático. Este asunto, posiblemente será un tema pendiente luego de los avances del proceso de descentralización en el país.

Educación y Descentralización

Todo parece indicar que la educación en todos sus niveles tiene que ser encarada con mayor atención. Mas aun, cuando se destaca el poder del conocimiento como la base para acceder al resto de oportunidades. Pero, cómo los pobres y los sectores de la población en extrema pobreza, que representan el 48% y 23% respectivamente en la realidad peruana, pueden tener los medios disponibles para acceder a ello. La política económica neoliberal a ultranza, seguramente, no resolverá dicho problema, por lo que habría que construir políticas socialdemócratas eficientes para atender estos retos.

Mientras los agentes externos que promueven el desarrollo de los pueblos dentro del contexto de la globalización se empeñan por tener eficientes abastecedores y consumidores de bienes y servicios a escala transnacional, las clases políticas nacionales, regionales y locales están entrampadas en formas tradicionales de acceso y usufructo del poder político, no permitiendo implementar cambios sustanciales en los sistemas de producción, redistribución de la riqueza y de los servicios sociales de educación, salud e información. Esto hace prever la acentuación de la tendencia selectiva y elitista en el acceso a las mejores oportunidades educativas.

La regionalización y el desarrollo de espacios locales deberán tratar de revertir no sólo el problema del centralismo y la concentración, sino el carácter discriminatorio y excluyente del sistema económico social. El fortalecimiento del aparato productivo para generar mayores oportunidades de empleo es urgente y estratégico, complementándose ello con programas educativos cuyos currículos respondan a las necesidades del desarrollo de los espacios regionales y locales. Mientras estos aspectos no se encaren con seriedad y proyección futurista, dejando de lado las mezquindades de las políticas partidaristas, seguiremos en lo mismo. La percepción de la población acerca de la continuidad de esta tendencia pone en descrédito y desconfianza de la forma actual de hacer política, negando, consecuentemente, representatividad y autenticidad a los partidos y frentes políticos.

Por lo tanto, la alternativa de iniciativa y acción de la sociedad civil a través de sus organizaciones y instituciones con capacidad de gestión autónoma, constituyen la reserva para acometer los cambios. Coyunturalmente, a ello, confluyen las orientaciones de los foros mundiales de las Naciones Unidad y de la Cumbre del Milenio, este último realizado en New York en setiembre del 2000 con la participación de 189 Jefes de Estado donde se han definido ocho grandes objetivos a evaluarse después del 2015. Se incentiva a que la acción ciudadana, aparte de asumir posiciones criticas y de control a los gobiernos de turno en todos sus niveles, contribuyan al cambio de actitudes de la clase política, formando a su vez mejores líderes.

Universidad y Descentralización

Así como la familia abre el inicio del círculo de la vida social y del proceso de aprendizaje y endoculturación del ser social, la universidad es el inicio y el fin de la organización de la sociedad moderna.

La universidad, como entidad del más alto nivel educativo, forma y acredita a nombre de la nación los cuadros académicos, científicos y profesionales en las diversas especialidades del conocimiento. La misión que ha asumido la universidad desde su creación es investigar para producir nuevos conocimientos implementando a los seres humanos de los instrumentos científico tecnológicos para que conduzcan su función social en las mejores condiciones.

Siendo este el fin de la universidad, sus egresados asumen la conducción de las entidades públicas y privadas en todos los aspectos de la realidad económico social. Sin embrago, dichas entidades, como se ha visto, parecen no responder a los retos de los cambios que implica la modernidad y la globalización.  El centralismo, la ineficiencia y el discurso ajeno a las necesidades de cambio de las realidades diversas del país, nos llevaría al cuestionamiento de la naturaleza de nuestras universidades.

¿Qué está pasando con las universidades, particularmente del sector público, que en gran parte se han convertido en exclusivamente profesionalizantes, como escuelas superiores o institutos tecnológicos?

El burocratismo y la centralización de la capital las han absorbido. Hay diversos estudios que destacan el alejamiento de las universidades de sus contextos económico sociales, constituyéndose como feudos que procesan y reciclan conocimientos traídos de fuera. No sirven con eficiencia a los reales requerimientos de los cambios y transformaciones de su entorno económico social., Sino mas bien, dentro de su misión de servicio, sus egresados profesionales desde las entidades del estado definen sistemas operativos ajenos, desarrollando programas oficiales que imponen paquetes tecnológicos extranjeros en los diversos sectores de producción y servicios sociales. La universidad, de este modo habría sido aliada para los fracasos de las políticas de cambios y transformaciones, consecuentemente de la centralización.

Pero, se podría argumentar, que existen universidades de la capital y de provincias que están desarrollando por su propia iniciativa, programas de descentralización o desconcentración de sus sedes hacia sub sedes ubicadas en provincias o distritos donde no existen universidades. Esta oferta de servicio de educación universitaria satisface la demanda de la juventud ávida de oportunidades, pero en forma precaria y deficiente.

Hay dos factores que están impulsando políticas de creación de sub sedes de universidades. Primero, el factor rentista, muy propio de la universidad privada; y en el caso de la universidad del Estado, debido a su desfinanciamiento y a directivas del gobierno central que inducen a que generen sus ingresos propios y fin de cubrir sus gastos. Segundo, el factor político, particularmente en el caso de las universidades del Estado. Aquí los Rectores, dentro de sus expectativas políticas personales, utilizan la universidad para alcanzar réditos políticos. Para ello entran en alianza con los alcaldes, quienes, igualmente, están en campaña para asegurarse clientelaje electoral para las siguientes elecciones generales para cargos en los gobiernos regionales y en el Congreso de la República.

La política de creación de sub sedes de las universidades públicas, viene generando secuelas negativas, como son: la dispersión de los escasos recursos presupuestales otorgados por el gobierno central, destacando docentes que desatienden sus funciones académicas en la sede central, agregando a ello la dispersión de los escasos recursos materiales; la generación de ingresos propios resulta coyuntural, puesto que los padres de familia aceptan financiar el costo de enseñanza superior de sus hijos como punta para después lograr la gratuidad de la enseñanza como corresponde por ley en el caso de las universidades del estado. Esto viene creando problemas financieros a la administración universitaria porque tienen que sustentar ampliación presupuestal del Estado, hecho que debiera hacerse para potenciar la calificación de la formación académica científica en sede central. Otra secuela, es la precariedad académica con que se conduce la sub sede. Asignaturas programadas para 16 semanas que se realizan en 4 semanas; sesiones de trabajo antiacadémico de 6 ó 7 horas continuas; clases predominantemente discursivas por falta de bibliotecas equipadas como para que los estudiantes realicen sus propias investigaciones; carencia de laboratorios y equipos para la enseñanza aprendizaje práctica.

La universidad frente a la necesaria descentralización económica y político administrativa a través de la regionalización y de los desarrollos locales, y ante el influjo de la globalización y el predominio del conocimiento como fuente del poder, tiene otros retos que aun no se han planteado.

Ello implica, entre otros aspectos, modificar el sistema universitario nacional, otorgando autonomía a las entidades de coordinación ínter universitaria de los ámbitos regionales. Clasificar a las universidades por lo menos en dos tipos: universidades académico científicas, creadoras de nuevos conocimientos en base al potenciamiento de la investigación científica; y universidades académico profesionalizantes para la formación de tecnólogos para la acción del desarrollo. Así  mismo, es necesaria la conformación de redes inter universitarias a nivel regional, nacional y de la zona andina para homologar la organización y la función académica de tal forma que se viabilice la fluidez de docentes y estudiantes con los créditos, grados y títulos equivalentes. Y finalmente, asumir la valoración de los recursos naturales y humanos propios, así como de las identidades locales que comprendiendo sus propias valoraciones, impartir la formación universitaria con base humanista, fortaleciendo la calidad y competitividad de los egresados.

Trujillo, marzo del 2005

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MÁS ALLÁ DE LOS ENCANTOS” DE LA ANTROPÓLOGA TRUJILLANA DRA. LAURA LARCO (26 Sept. 2008. Paraninfo Univ. Nacional de Trujillo)

Señores

Agradezco al Dr. Santiago Uceda y a la comisión organizadora de este evento académico, por haberme invitado a comentar el libro titulado “Más Allá de los Encantos: Documentos sobre extirpación de Idolatrías Trujillo (siglos XVIII y XX)” de la antropóloga trujillana Dra. Laura Larco Manucci.

Es para mi un honor y un privilegio el haber sido uno de los primeros lectores de esta maravillosa obra. Digo maravillosa porque, de modo general, desde la ciencia de la antropología sociocultural tiene diversas perspectivas. Primero, por su concepción como proyecto y su presentación final como libro, que en la tradición de las investigaciones antropológicas, como muy pocos estudios, asocia con gran acierto la etnohistoria y la etnografía; y segundo, porque nos ofrece diversas opciones de lecturas, de análisis y compresión del proceso histórico de la realidad social del Perú y particularmente del norte peruano que fue el ámbito del Obispado de Trujillo. Presenta los testimonios de curanderismo y toda la secuela de juicios y prejuicios de los administradores eclesiásticos coloniales del proceso de transculturización religiosa a través de la estrategia de extirpación de idolatrías, que a pesar de esta política ultrajante a las costumbres y formas culturales nativas, dichas formas de tratamiento de la salud y de la relación hombre naturaleza se mantienen vigentes en pleno siglo XXI.

En el prólogo el maestro Dr. Luis Millones Santagadea destaca la iniciativa de la autora al acometer el estudio de la extirpación de idolatrías en el norte del país que no ha merecido atención por parte de otros investigadores, ya que tampoco hay crónicas que registren estos hechos como los hay para el centro y sur del país. Ello debido a la ausencia de las clases nobles y de especialistas la clase sacerdotal del reino Chimor que por la política de conquista de los incas habían sido enviados a otros territorios. Sin embargo, las prácticas curanderiles y toda la cosmovisión de los pueblos de la cultura Muchik se mantuvieron dispersas en las gentes del pueblo. Estas prácticas curanderiles y de magia consideradas como brujería y hechicería por los catequizadores del cristianismo  fueron documentados en los expedientes administrativos de juzgamiento realizadas por la burocracia eclesiástica y que obran en los archivos de Obispado ahora Arquidiócesis de Trujillo.

El libro comprende dos partes En la primera parte, se expone en tres capítulos la postura teórica y metodológica, y en la segunda se presenta la transcripción de 19 expedientes administrativos emitidos a partir de las pesquisas del abogado de la real Audiencia del Obispado y de los curas de las Doctrinas de Indios con  función de Juez de idolatrías

La postura académico científica se enmarca dentro de la perspectiva histórica estructural cuyo gestor fue el antropólogo norteamericano L. White que sostiene que la cultura es eminentemente simbólica cuyas expresiones  tienen relación con el dominio de energía que moviliza las relaciones técnicas y económicas. De acuerdo a ello Rappaport a quien cita la autora define el ritual como “…la realización de secuencias que no han sido codificadas por los ejecutantes” conformando contextos estructurales que se trasmiten a través del tiempo. Por eso en las relaciones de conquista un sistema se impone al otro tal como ocurrió en Europa con la hegemonía del cristianismo con la expansión del imperio romano y su lucha contra diversas expresiones de paganismo. Estas estrategias fueron implantadas en América por los catequizadores para establecer el control ideológico y teológico  para viabilizar el sistema sociopolítico colonial.

Metodológicamente, el estudio parte de la observación y lectura de los archivos eclesiásticos, en los que se aprecia  cómo el clero de la iglesia católica desarrollaba la política de persecución y extirpación de la persistencia de la práctica tradicional de la “mesa del curandero” como expresión de los rituales nativos. La investigadora ha logrado acceder a los archivos de la Arquidiócesis de Trujillo que tan celosamente guardan

Los testimonios de las declaraciones tomadas compulsivamente a los maestros curanderos y las personas participantes como colaboradores o pacientes considerados como brujos e idólatras, muestran cuados vivos de las relaciones conflictivas de dos contextos socioculturales, con el agravante del costo agresivo y denigrante con que los administradores eclesiásticos trataron de realizar la transformación religiosa.

Los hallazgos en las fuentes documentales fueron confrontados con observaciones etnográficas de las prácticas de curanderismo en Ascope, Huancabamba y otros lugares de la región, prácticas que inclusive se realizan cotidianamente en la ciudad.

Es importante destacar la necesidad de asociar de modo complementario  las diversas fuentes y métodos de investigación específicos en las diferentes disciplinas de las ciencias sociales, sea desde la antropología sociocultural, la arqueología, la historia y la lingüística.  Y la autora logra complementar magistralmente las fuentes y métodos de los documentos históricos y la observación del pueblo vivo, hechos que permiten comprender la continuidad de las práctica curativas y de magia ancestrales desde la “mesa del curandero”, que son muy peculiares en el norte del país.

Los 19 expedientes de persecución por “hechicería” que obran en los archivos de la Arquidiócesis de Trujillo y que fueron transcritos en el libro que comentamos, corresponden: 11 a pueblos de la costa (Mansiche 1, Moche 1, Huanchaco 2, Paiján 2, Santiago de Cao 1, Pueblo Nuevo 1,  San Pedro 2, y Lambayeque 1) y 8 a pueblos de la sierra (Otusco 1, Carabamba 2, Lucma 1; Cascas 2, Calipuy 1 y Ayabaca 1). De todos ellos 10 son del siglo VXIII y 9 del siglo XIX.

Como muestra de la forma como se realizaban los interrogatorios, citamos un texto del libro Más Allá de los Encantos. “Las preguntas de los interrogatorios estaban basados en estas acusaciones, y en muchos casos los acusados eran guiados en sus respuestas. Los testimonios presentados por los testigos y las respuestas dadas bajo presión reflejan las presuposiciones de los párrocos y jueces de idolatrías. Estos testimonios e interrogatorios proveyeron el marco para exageraciones, distorsiones, manipulaciones y creaciones fantásticas”.

“En el legajo 8 de 1774, leemos el caso de María Encarnación Chaihuac, Ana María Noberta y Hilario de La vega, todos indios del pueblo de Paiján. De acuerdo con el interrogatorio inicial, Hilario de la Vega se dirigió a comprar miel y en el camino fue llamada por la curandera María Oyola. A medida que se acercaba a ella, Hilario vio un grupo de hombres entados en círculo y conversando. De pronto y sin ningún aviso un animal negro apareció corriendo <(…) un chivato negro echando fuego por los ojos y boca…>. Hilario aterrorizado invocó en voz alta a Santa María y ante estas palabras el chivato desapareció dejando un fuete olor a azufre. Similares declaraciones fueron hechas por María Noberta y María Oyola. Al final del proceso la acusada declara que éstas eran palabras del cura, el cual había amenazado con azotes para que confesase. Además, éste le prometió <de que la daría por libre> si declaraba que la mitad o más del pueblo de Paiján eran cómplices del delito de hechicería (folios 12r y 12v)” (p.43)

Es probable que todos los aquí presentes si no han observado y participado en sesiones de curanderismo, llamadas también sesiones shamánicas, tienen algún conocimiento de ellas. Habitualmente, cada vez más abiertamente la gente de todas las clases sociales hablan o concurren  a estos rituales, sea por simple curiosidad o con el propósito de conseguir algún beneficio particularmente para su salud. Y a ello está contribuyendo como bien dice la autora, las preocupaciones académicas y también la propaganda que realiza la prensa respecto de la concurrencia a estos actos por personajes públicos.

En la celebración del ritual: la secuencia de elementos  que se registraron a mediados el siglo XVIII se mantienen casi inalterables pese los más de 350 años transcurridos. Estos elementos y secuencia incluyen: el acuerdo entre el curandero y el paciente, las invocaciones a los espíritus de los cerros, lagunas y huacas o a los santos católicos protectores; los “tarjos” o cantos y silbidos; el rastreo; la limpia; el encantamiento y el florecimiento. El uso de alucinógenos como el gigantón o cactus y el tabaco siguen los mismos procedimientos. La mesa del curandero mantiene la misma estructura: a la izquierda la mesa ganadera o de los encantos donde se ubican piedras de diverso tipo y procedencias, ceramios y otras artes; y a la derecha la mesa yerbatera o curandera. Entre ambas partes de la mesa debe establecerse el equilibrio que se proyecta en el restablecimiento del equilibrio del estado de salud de los pacientes. La sonaja, los cantos y los silbidos llaman, invocan a los espíritus auxiliares del maestro curandero

Los curas, párrocos y funcionarios eclesiásticos en base al manual de Instrucciones para la Doctrina de los Naturales elaborado por el primer Arzobispo de Lima Jerónimo de Loayza (1549) inician la persecución a los practicantes de los ritos nativos. Este manual refería en forma detallada “las formas y manera de destruir las huacas durante las visitas eclesiásticas”. En 1610  empezó la primera campaña de visitas para extirpación de idolatrías con la creación de “un cuerpo especializado de jueces eclesiásticos visitadores de idolatrías”. Francisco de Ávila, cura de San Damian en Huarochiri “pretendió haber descubierto que los indios bautizados seguían practicando su religión y debían ser tenidos como apóstatas y herejes” (Duviols 1986: xxxi). Ello originó para que el Arzobispo de Lima y el Rector de la Compañía de Jesús vean nuevos medios y campañas de extirpación. En 1621 José de Arriaga en su texto  “La extirpación de idolatrías en el Perú”  “indica la necesidad de visitar a los pueblos de indígenas una y otra vez, dejando constancia de lo necesario para remediar la presencia de idolatrías”.

Después en 1643  Pedro Villagomez Arzobispo de Lima redacta la “Carta pastoral de exhortación  e instrucción contra las idolatrías de los indios del arzobispado de Lima” donde establece el procedimiento administrativo para la elaboración de los expedientes de indagación y juzgamiento a  los brujos e idólatras. En base a  este manual de instrucción en todo el país se registran los incidentes de idolatrías que obran en los archivos de los obispados.

Duviols (1987) dice que la invención de los Jueces eclesiásticos de idolatras se hizo otorgándoles poderes excepcionales. Estos poderes eran superiores a la de los tradicionales visitadores eclesiásticos. Y con respecto de la política de extirpación, llamada también de visitas o procesos de idolatrías y hechicerías, dice que son una versión del Santo Oficio o de la Inquisición  cuyo proyecto fundamental era desfuir. “Contemplaba la destrucción de las religiones andinas, la deculturación. Procuró prohibir no solamente creencias o ritos sino también costumbres, comportamientos tradicionales indígenas que consideraba contrarios a la moral y costumbres cristianas…” (p.lxxiii).

La importancia de poner al alcance  de la comunidad académica y del público en general los testimonios de los expedientes de la administración de extirpación de idolatrías; así como toda clase de documentos acerca de la historia de los pueblos, es fundamentalmente, contribuir al desarrollo de la consciencia social y al fortalecimiento de las identidades culturales locales y regionales. Así lo hizo en su tiempo Guamán Poma de Ayala al escribir al rey de España Felipe III una carta de denuncia de los abusos que cometían los clérigos y administradores coloniales contra la población nativa.

El trauma de la conquista y la confrontación de los contextos socioculturales andinos y de occidente aun están latentes. Los programas de modernidad contrapuestos en permanente conflicto están haciendo emerger a los pueblos y culturas sumergidas y avasalladas. De este proceso no solamente somos testigos sino de alguna forma, actores, seguramente en distintos frentes.

Finalmente, cabe expresar públicamente nuestras felicitaciones y aplausos a la Dra. Laura Larco por la producción del libro que estamos comentando y que seguramente viene investigando temas conexos a la problemática del conocimiento de la historia regional.

Muchas Gracias, JOSÉ F. ELÍAS MINAYA jeliasmi@yahoo.es

ANTE EL CAPITALISMO SALVAJE PORQUÉ NO ASUMIR EL MODELO DE ECONOMÍA MIXTA?

JOSÉ FERNANDO ELIAS MINAYA
Si los inversionistas mayormente se preocupan de acumular dinero pagando salarios miserables que lindan con la semiesclavitud y propician la informalidad, particularmente en el comercio ambulatorio y la mendicidad; porqué oponerse a que el Estado asuma también actividades de producción en determinadas lineas, empezando por el fortalecimiento de la industria básica?
A quiénes protegen nuestros pseudo politicos?
Es necesario analizar y reflexionar sobres éstos temas y tomar posiciones. De lo contrario dejaremos que al final del tercer centenario estaremos en lo mismo o peores, con el sindrome del colonialismo.
Si no asumimos reflexivamente posiciones humanistas, el hambre de los pobres hará que éstos reviertan esta cruel realidad.ES.WIKIPEDIA.ORGEconomía mixta – Wikipedia, la enciclopedia libreLa economia mixta o también llamado mixtismo, se refiere a un modelo económico que recurre al mercado para asignar los recursos, pero en el que…

EL CENTRALISMO EN LIMA ASFIXIA: ¿CÓMO CONDUCIR LA DECENTRALIZACION PARA EL DESARROLLO DEL PAÍS?

JOSÉ FERNANDO ELÍAS MINAYA
Una alternativa viable para superar el asfixiante centralismo en Lima seria el desarrollo de ciudades intermedias. Pero esto es cuestión de política de Estado que lamentablemente no se avizora. Mientras la gente sigue llegando a la capital en busca de oportunidades, lo que logran es incrementar el sector terciario insertándose, mayormente, en el comercio ambulatorio e informal, reproduciendo cada vez más la pobreza y extrema pobreza, o cayendo en la proliferación de la criminalidad, Mientras todo esto ocurre de manera creciente desde la década de 1940, los políticos de turno en el gobierno generalmente se preocupan por atender los intereses de grupos que ostentan el poder económico y social y/o se enfrascan en discusiones intrascendentes, a espaldas del clamor del pueblo, como viene sucediendo actualmente en la disquisición de la independencia de poderes sin la visión de país. La visión de país, que es ambigua o casi inexistente en el caso peruano, se expresa en el conflicto entre el ejecutivo y el legislativo y la debilidad del poder judicial.
Para el desarrollo de las ciudades intermedias de orden secundario y terciario, hay que estimular la transformación industrial de la producción primaria de cada región teniendo en cuenta su vocación productiva según los ingentes recursos existentes. Para ello es urgente fortalecer la formación de científicos y técnicos altamente capacitados y mejorar la calidad educativa en todos los niveles para lograr ciudadanos responsables. Esto implica, priorizar la inversión económica complementaria en alimentación y salud del recurso humano que es la mayor riqueza de los pueblos.
Si no hay partidos políticos que asuma estos retos, construyamos partidos políticos auténticos. Esto es el deber de la nuevas generaciones.

DOCTOR HONORIS CAUSA AL DOCTOR JUAN M. OSSIO ACUÑA POR LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

JOSÉ F. ELIAS MINAYA

Facultad de Ciencias Sociales

Señores y señoras:

Es un alto honor exponer aspectos de la vida académica del Dr. Juan Ossio Acuña para su incorporación a nuestra alma Mater mediante el otorgamiento del Grado de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a su trayectoria académica profesional y particularmente por los vínculos que se han ido forjando reiteradamente con la Facultad de Ciencias Sociales.

Por dichos merecimientos el Consejo de Facultad con fecha 01 de junio del año en curso, ante la debida argumentación del Jefe del Departamento Académico de Arqueología y Antropología aprobó por unanimidad gestionar ante el Consejo Universitario el otorgamiento de dicho alto grado académico. Consecuentemente, el Consejo Universitario a su vez, igualmente, por unanimidad, con fecha 15 del mismo mes aprobó el otorgamiento del grado académico de Doctor Honoris Causa al Dr. Juan Ossio Acuña, primer antropólogo que es reconocido con tal alto grado por nuestra universidad.

De acuerdo al artículo 436 del nuevo estatuto de la Universidad Nacional de Trujillo, el otorgamiento del grado académico de doctor Honoris Causa se propicia a profesores nacionales o extranjeros de reconocido prestigio o méritos notables en la educación, el arte y la ciencia, que en el caso del doctor Ossio pasamos a mencionar:

El doctor Ossio es historiador y antropólogo peruano natural de Lima, realizó sus estudios Universitarios en la carrera de historia en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sus estudios de post grado los realizó en la Universidad de Oxford (Inglaterra), donde obtuvo el diploma en Antropología Social y el grado de Doctor en Filosofía (Ph. D.). En Oxford tuvo orientación del antropólogo Evans Pritchard que influyó sustantivamente en el desempeño de su vida académico profesional

Su carrera docente la ha realizado en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde ingresó en 1961 como asistente y continúa en la actualidad como profesor principal desde 1979. Así mismo ha sido profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Como profesor visitante ha dictado cátedra en las Universidades de Chicago y Virginia en los Estados Unidos de Norteamérica (USA); en la Escuela Práctica de Altos Estudios de Paris y en la maestría de Estudios Amerindios del Aula Bartolomé de las Casas en Madrid.

Como antropólogo se ha dedicado a estudiar las manifestaciones culturales de las comunidades quechuas y chancas del sur del Perú, haciendo estudios etnográficos para la comprensión del pensamiento andino. Esta inquietud académica se fortalece a partir de la revaloración que hiciera de la obra de Guamán Poma de Ayala “La Nueva Crónica y el Buen Gobierno”.

El tema del “pensamiento andino abordado con mayor amplitud como cultura andina es un problema aun incomprendido, más aun cuando se lo relaciona con el tema de la identidad “nacional”. Este problema ha sido el objeto principal de las investigaciones del doctor Ossio, tema que los ha enfocado desde diversas ventanas y en diferentes comunidades humanas del territorio nacional. Sin embargo. el laboratorio principal de sus indagaciones ha sido la comunidad de Andamarca ubicado en la provincia de Lucanas en Ayacucho, elegido a propósito porque corresponde al área donde Guamán Poma de Ayala inicia el relato de sus vivencias y observaciones.

El “Perú profundo” dicho a veces con eufemismo, visto superficialmente en los rasgos somáticos del poblador andino de sierra y costa, y en lo que llamamos formas de vida tradicionales, encubre grandes incógnitas que subyace vigente en las estructuras mentales de este hombre como continuidad del hombre prehispánico, que en el transcurso de poco mas de quinientos años se mantiene fuertemente arraigada, sin que esto significa que no esté participando de la modernidad, del mercado y de la tecnología que ofrece el mundo globalizado del capitalismo.

Lo que sucede es que los dos mundos, el de occidente que nos llega con los españoles y el andino, ambos con raíces culturales milenarias coexisten mirándose a lo lejos, con desconfianza, temores e indiferencia. Esto puede entenderlo el antropólogo que se adentra a las profundidades de la racionalidad del pensamiento de muchas de las comunidades rurales.

Así lo hizo el antropólogo alemán Henry Cunow en 1890 cuando observó y escribió el trabajo pionero sobre la terminología y relaciones de parentesco, titulado “El sistema de Parentesco Peruano y las Comunidades Gentilicias de los Incas” siguiendo las pautas del gran antropólogo norteamericano Lewis Morgan. Este planteamiento que fue olvidado por mas de 50 años es retomado por el antropólogo holandés Tom Zuidema que llega al Perú en 1953 para hurgar con paciencia las raíces culturales y sociales de las comunidades del sur peruano, publicando en 1964 su clásico libro de “El sistema de Ceques del Cusco”. Cierto que Zuidema imprime el sello funcional estructuralista, logrando desde esta perspectiva valiosos aportes.

Juan Ossio que venia imbuido de las enseñanzas de la tradición antropológica británica, la chispa que tenía encendida de sus análisis de la obra de Guamán Poma de Ayala, se aviva con  su encuentro con Zuidema, realizando un prolongado trabajo de campo en la comunidad de Andamarca, cuyo resultado fue su tesis de doctorado en Oxford en 1978, que después en 1992  sale publicado con el título “Parentesco, Reciprocidad y Jerarquía en los Andes: Una aproximación a la organización social de la comunidad de Andamarca”, que se constituye en un clásico de los estudios antropológicos en el Perú.

Coadyuva a estos estudios con basamento etnohistórico su proyecto sobre “Tras las huellas del Fray Martín de Murúa” que destaca como uno de los más importantes, y que culminó con el hallazgo del original del manuscrito de Loyola llamado también “Manuscrito Galvín”, o “Códice de Galvín” en razón de ser propietario del texto. Estos manuscritos que tienen ilustraciones de los siglos XVI y XVII complementan los textos y gráficos de la “Nueva Crónica y Buen Gobierno” de Guamán Poma de Ayala.

Siguiendo la pista metodológica de Guamán Poma que comunica al Rey de España sus percepciones, utilizando las categorías mentales nativas, Ossio propone la aproximación al mundo rural actual, no desde el individuo, sino desde la colectividad social, la comunidad campesina, indagando en ella temas específicos como la estructura social basada en el parentesco. y particularmente en el parentesco ceremonial, es decir, el compadrazgo, como el eje articulador del sistema de jerarquías sobre los que se edifica la unidad comunal, su fortaleza y su continuidad. Desde esta perspectiva en la Pontificia Universidad Católica se orientaran diversas investigaciones sobre ideología andina y parentesco buscando de entender la racionalidad del pensamiento del hombre andino.

Sus estudios de economía campesina en Huancavelica y el valle del Mantaro, frente a los criterios predominantemente monetaristas, se sustentan en las estructuras sociales en la que subyace la racionalidad del pensamiento del hombre andino actual que orienta el sentido de comunidad, cooperación y reciprocidad, instrumentos que con habilidad utiliza para posicionarse en el mundo económico y sociocultural exterior del mercado regional y nacional y ahora internacional.

La diversidad económica en que se mueve el pueblo andino guarda relación con las diversas cosmovisiones que ha ido agregando a su matriz cultural. Aquí radica su fortaleza y su capacidad de resistencia ante las irracionalidades de la economía estrictamente capitalista. Estos planteamientos los expone en su libro: “Familia Campesina y Economía de Mercado” publicado en 1985 en sociedad con Oswaldo Medina García. Dicho planteamiento, en términos de la perspectiva marxista se entendería como subordinación complementaria de desarrollos desiguales con predominancia de las estrategias dominantes del capitalismo.

El doctor Ossio también realizó estudios sobre la música andina y su registro de poesía y sonidos ilustra temas sobre interculturalidad. Efectúo estudios en las etnias de los Aguarunas del Alto Marañón, de los indios Q’eros en la región de Paucartambo, Cusco.  Realizo investigaciones sobre el uso tradicional de la hoja de coca en el Perú; igualmente, sobre las manifestaciones religiosas en la marginalidad urbana; sobre el crédito rural en el campesinado andino; estudios sobre la violencia estructural en el Perú, sobre fronteras étnicas en Huarochirí.

Entre otros textos de su vasta producción científica mencionaremos algunos de los más importantes, además de los que comentáramos sucintamente; tales son los libros: “Ideología Mesiánica del Mundo Andino”; y “Educación y cultura popular”

Y entre sus diversos artículos señalamos: “Música tradicional en el valle del Mantaro”; “Violencia estructural en el Perú”; “Los Indios del Perú”; “Las Paradojas del Perú oficial”; “El sistema de Ceques en el Cuzco”; “Programa de protección y defensa de los pueblos indígenas en aislamiento de la reserva territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros”.

A estas obras hay que sumar sus esfuerzos por perennizar la música tradicional andina de: Rituales Guerreros, Tupay en Chiaraje; Corpus Christi en Cusco; Mamita Candelaria y Toro Pucllay.

Su experiencia y compromiso con las comunidades campesinas y rurales en el Perú le ha permitido ser nombrado a distintos cargos públicos, dentro de los que destaca el de Ministro de Estado en la nueva cartera del Ministerio de Cultura. Es necesario subrayar que se trata del primer antropólogo en haber alcanzado este cargo de Ministro de Estado.

Anteriormente ha sido Jefe del Instituto Indigenista Peruano. Ha sido asesor de la Comisión Investigadora de los sucesos de Uchuraccay, hartamente conocido por la muerte de ocho periodistas en la década de violencia de Sendero Luminoso. Ha sido también miembro de distintas Comisiones, como en el Consejo Consultivo del Instituto Nacional de Cultura; miembro de la Comisión Nacional de Preservación de la Identidad Nacional; del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; de la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos.

Actualmente es miembro de las más importantes instituciones académicas del Perú y del mundo, como: de la Sociedad Peruana de Historia; de la Sociedad Peruana de Etnohistoria; del Centro Regional de Estudios Socio-económicos; de la Asociación Peruana para el Fomento de las Ciencias Sociales; del Consejo Asesor para el programa de Preservación Cultural de la Fundación Ford; del Latin American Studies Association; del Royal Anthropological Institute; del Consejo Editorial de Anthropology Today; del Consejo Editorial de Antropológica de la PUCP; del consejo editorial del Latin American Research Review y del directorio del Instituto de Investigaciones Energético – Mineros de la Sociedad de Minería.

Justamente como miembro del Consejo Asesor para el Programa de Preservación Cultural de la Fundación Ford, le cupo para beneplácito nuestro, apoyar con su firma la primera subvención de la Fundación Ford para el inicio de los trabajos en el Proyecto de las Huacas de Moche en 1991.

En muchas ocasiones el profesor Ossio ha visitado nuestra universidad a invitación nuestra para ofrecer conferencias magistrales en la facultad de Ciencias Sociales, de las cuales hemos sido beneficiarios docentes y estudiantes. Como docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú ha acogido como maestro y asesor a docentes que han realizado estudios de post grado en dicha universidad. Y como efecto de estos vínculos académicos ha propiciado la participación de docentes y estudiantes de nuestra facultad en trabajos de campo de proyectos de investigación  dirigidos por él como becario de  diversas instituciones científicas, como: el Instituto de Cultura Hispánica, la Unesco, la Wenner Gren Foundation, el IDRC de Canadá, John Simon Guggenheim Memorial Foundation y la Getty Center Fellow.

Recientemente, al inicio del año académico del presente año, el doctor Ossio nos ha honrado como invitado para dar la primera lección en la ceremonia de apertura; así mismo ha tenido a bien apadrinar  con la señora Rosa Nuñez de Acuña la colocación de la primera piedra de la ampliación del pabellón de la facultad de ciencias sociales en la ciudad universitaria.

Finalmente hay que destacar que gran parte de sus investigaciones el doctor  Juan Ossio las ha vinculado al asesoramiento a empresas mineras y otros sectores en conflictos sociales, así como en estudios de impacto ambiental. Sus asesorías estaban orientadas a estudiar la problemática y brindar sugerencias para resolverlas. Entre las empresas asesoradas destacan: Empresa Statkraft Engeneers, Minera Milpo, Empresa Anaconda, Proyecto Cheves de Peruhydro, Empresa Barrick, Mobil Oil, Empresa Marsa, Minera Yanacocha. En algunos de estos proyectos, colegas antropólogos han participado como colaboradores.

Estas capacidades desarrolladas como investigador y profesional le han merecido para que se le distinga como Profesor Honorario en la Universidad San Antonio Abad del Cusco y sea reconocido como “Hamauta” por el Primer Congreso de Pueblos Quechuas.

Por todas estas razones, existen los méritos suficientes para que nuestra Casa Superior de Estudios, la Universidad Nacional de Trujillo, se le otorgue al Dr. Juan Ossio Acuña el Grado Académico de Doctor Honoris Causa.

Trujillo, 15 de julio del 2011

OTORGAMIENTO DEL GRADO DE “DOCTOR HONORIS CAUSA” AL DOCTOR JOSE MATOS MAR POR LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

JOSE FERNANDO ELIAS MINAYA

Facultad Ciencias Sociales

Señores

Es un alto honor para mi presentar la semblanza de vida académica del doctor José Matos Mar, a quien nuestra Alma Mater otorgará el Grado de Doctor Honoris Causa. Los merecimientos académicos forjados por el doctor Matos en poco más de 60 años, sobradamente justifican éste y otras distinciones y homenajes. La comunidad académica en general, así como en las esferas de la administración publica del Estado y organismos internacionales reconocen su trayectoria de producción intelectual y de promoción al trabajo interdisciplinario y por la formación de generaciones de profesionales.

Para los científicos sociales y de modo particular para los antropólogos, el doctor Matos es un referente, un ícono, como forjador de las más brillantes promociones de antropólogos y sociólogos desde el Departamento de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y de investigadores en diferentes ramos desde el Instituto de Estudios Peruanos, desde donde también se proyecto hacia las universidades de provincias.

José Matos Mar por su origen proviene de un hogar campesino humilde del Cusco, nació en 1921 en Coracora capital de la provincia de Parinacochas en el departamento de Ayacucho; y como el mismo refiere, su padre biológico los abandonó a él, su hermana y su madre cuando tenía menos de dos años de edad; pero para suerte y éxito de su vida posterior, los acoge como padre el abogado cusqueño doctor Aurelio Fernández Baca quien tenía el cargo de Juez de Primera instancia. Con este magistrado, por motivo de su oficio se trasladan a Tarma y luego a Lima donde termina sus estudios de instrucción primaria y continúa su formación académica. Refiere que el contacto con dicho humanista, quien fue ex prefecto y ex diputado le permitió interactuar en las altas esferas sociales y de la intelectualidad, líderes políticos y la burocracia del Estado.

En 1933 cuando iniciaba estudios de instrucción secundaria en el Liceo Comercial del Perú en el centro de Lima tuvo como profesores a los doctores Luis Alberto Sánchez, Emilio Romero y Andrés Echegaray, termina sus estudios de secundaria en el Colegio “San Luis” Maristas de Barranco en 1938. La experiencia vivida desde tierna edad le permitió distinguir lo que llamaría los contrastes del Perú oficial y del Perú marginado y excluido pero después emergente.

Ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1941 realizando estudios de abogacía, que los abandona para iniciar estudios de etnología y arqueología entre 1946 y 1948. Sus profesores fueron grandes maestros, entre ellos: Julio C. Tello, Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, Arturo Jiménez Borja, Mariano Ibérico y Luis E. Valcárcel, este último su principal mentor. Siendo alumno del Instituto de Etnología y Arqueología se desempeñó además como jefe del gabinete de trabajo del referido Instituto y fue asistente del doctor Luis Eduardo Valcárcel.

Este gran maestro fundador de los Institutos de Etnología y Arqueología en San Marcos y en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco fue el verdadero gestor de la institucionalización de las ciencias sociales en nuestro país inculcando el inicio del análisis científico de la realidad nacional para superar las diversas formas de indigenismo que hacían ver los contrates de los pueblos en el Perú. Esta es la escuela que recibió José Matos Mar.

En la década del 40, después de la segunda guerra mundial se produjeron expectativas inusitadas. El mundo se mira en su propio espejo y se da cuenta de las tremendas diferencias. Mientras la industria bélica había generado el despliegue tecnológico en gran escala, se dio cuenta de la existencia de vastas regiones atrasadas que obstaculizaban la expansión de las inversiones y el desarrollo del industrialismo, por lo que se impulsan desde los organismos multinacionales políticas de modernización. En el Perú los regimenes democráticos del primer gobierno de Manuel Prado Ugarteche y de Luis Bustamante y Ribero posibilitaron procesos de movilización social y política en el campo y en la ciudad llamando a una mayor atención de los problemas por los siguientes gobiernos de turno. En medio de esta efervescencia incursiona la antropología, cuyos principales actores Luis E. Valcárcel y José Mayos Mar retoman la posta de los sueños e ilusiones de los indigenistas desde principios del siglo y emprenden la academia científica para el conocimiento de la realidad nacional. Valcárcel culmina su predica institucionalizando los estudios arqueológicos y etnológicos en San Marcos y en el Cusco y José Matos inicia los estudios sistemáticos con sendos proyectos de investigación.

Desde el inicio de la institucionalización de la ciencia social en San Marcos, la formación académica se asocia con proyectos de investigación, siendo el proyecto Virú en 1946 el primero en implementarse con el apoyo financiero de universidades norteamericanas. Virú fue modelo de investigación con integración y cooperación interdisciplinaria y participación de connotados científicos de diferentes países europeos que como consecuencia de la gran guerra migraron a los Estados Unidos. Dichos antropólogos difunden las enseñanzas de la escuela de Frank Boas y José Matos y otros estudiantes de las primeras promociones se benefician de las enseñanzas de: Julián Steward, Duncan Strong, Wendell Bennett, Gordon Willey, Junios Bird, Daniel Collier, Allan Holmberg, Jorge Kubler entre otros. Con esta rica experiencia después: José Matos desde San Marcos, Oscar Nuñez del Prado en el Cusco y Efraín Morote Best en Ayacucho como directores de los institutos de Arqueología y Etnología desplegarán sus actividades académicas formando cuadros de distinguidos antropólogos y arqueólogos.

En 1948 José Matos empieza dirigiendo la primera expedición de estudios del flamante instituto de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la comunidad de Tupe en Huarochiri con la colaboración de Carmen Delgado, Rebeca Sotelo, Rosalía Avalos y Carlos Inchaustegui, cuyos informes fueron presentados como tesis de bachillerato.  Matos sustenta la tesis: “Tupe: una Comunidad del Área Cultural del Kauke en el Perú. Geografía y Economía”. Entre 1953 y1954 realiza estudios de post grado en la Escuela Práctica de Altos Estudios de la Universidad de París, graduándose como doctor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1958 con la tesis: “La Estructura Económica de una Comunidad Andina. Taquile, una Isla del Lago Titicaca”.

Luego como director del Instituto de Etnología y Arqueología dirige los proyectos de investigación en la zona del Altiplano en Puno entre 1950-52 estudiando la comunidad de Taquile y la hacienda de Amantani; el proyecto Huarochiri entre 1952 a 1955 donde se estudian seis Comunidades de indígenas con un equipo de destacados alumnos entre los que se encuentra Julio Cotler, Eduardo Soler, Teresa Guillén, Francisco Boluarte entre otros. En las barriadas de Lima realiza observaciones desde 1945 sistematizándolos en 1955 a partir de observaciones en Ciudad de Dios que se traduce en la primera publicación de las barriadas de Lima y en el inicio de los estudios del proceso de urbanización. Luego el proyecto del valle de Lurín entre 1958 a 1961 donde se contrasta la presencia de las haciendas y las comunidades de Lurín y Pachacamac realizado con otro grupo de selectos estudiantes entre los que se encuentra José Portugal y Waldemar Espinoza. En 1963 el proyecto del valle de Yanamarca en Jauja con la participación de los estudiantes Rodrigo Montoya y Heraclio Bonilla.

Después como fundador y director del Instituto de Estudios Peruanos dirige el proyecto del valle de Chancay con el apoyo inicial del Instituto Frances de Estudios Andinos (IFEA) y después con el apoyo de la Universidad de Cornell. Dicho valle, dentro del criterio microregional,  es elegido como laboratorio de investigaciones de varias promociones de antropólogos entre 1964 hasta 1969. Así tenemos los estudios de Huayopampa con el equipo de Fernando Fuenzalida y Jurgen Golte entre otros; el estudio de la comunidad de Pacaraos por Emilio Mendizabal y Carlos Ivan Degregori; la comunidad de Lampian por Olinda Celestino; la hacienda de Caqui por Humberto Rodríguez; la comunidad de Acos por Isabelle Lausent.

El estudio sobre las haciendas del valle de Chancay la realiza José Matos dentro del proyecto de estudios de haciendas y latifundios conjuntamente con Henri Favre y Claude Collin-Delavaud, quienes realizan estudios en Huancavelica y en la costa norte.

Como síntesis del los estudios en el valle de Chancay el I.E.P publica el libro: “Dominación y Cambios en el Perú Rural” (1969) donde se expone la formulación teórica de los procesos económico sociales del valle y del Perú rural destacando los planteamientos  de los integrantes del equipo de investigadores del Instituto de Estudios Peruanos, entre los que se encuentran: además de José Matos , Julio Cotler, Fernando Fuenzalida, William White, Giorgio Alberti, Lawrence Williams y Oscar Alers.

Los proyectos de investigación dirigidos por Matos se enmarcaron dentro de la concepción de áreas culturales propuesto por J. Steward, donde la noción de microrregión, interrelación de asentamientos humanos, pluralidad y cambios culturales, son las variables de observación y análisis para distinguir las formas de asentamiento humano significativos y los sistemas de interrelaciones económico sociales. Los estudios de comunidades campesinas, o de haciendas y caseríos dentro de espacios microrregionales y la noción de interdependencia superan los estudios clásicos de comunidades como entes autónomos y aislados de su contexto cercano y de la realidad regional, nacional e internacional. El enfoque funcional estructuralista es lo predominante en dichos estudios ante el dogmatismo de los cultores del materialismo histórico que fue tomando importancia al finalizar los años 60 y durante la década del 70, por lo que ambos se tomaron distancia.

En su trayecto académico en San Marcos y desde el Instituto de Estudios Peruanos el maestro Pepe Matos fue profesor de brillantes grupos de investigadores, entre los que mencionamos a:  Eduardo Soler, Julio Cotler, Teresa Guillen, Francisco Boluarte, José Ma. Arguedas, Luis Guillermo Lumbreras, Aníbal Quijano, Alejandro Ortiz, Humberto Gershi, Carmen Delgado, Emilio Mendizabal, Waldemar Espinoza Soriano, Martha Escobar, Alberto Chen, Hernán Castillo, Fernando Fuenzalida, Teresa Valiente, Jurgen Golte, José Luis Villarán, Heraclio Bonilla, Rodrigo Montoya, Cesar Fonseca, Olinda Celestino, Carlos Iván Degregori, entre muchos otros más.

Desde el Instituto de Estudios Peruanos con el proyecto de “Estudio de Cambios en Pueblos Peruanos”, José Matos se proyectó a las Escuelas de Antropología de las universidades de provincias: docentes y alumnos de las Escuelas de Antropología y Sociología de: Arequipa, Cusco, Ayacucho, Huancayo y Trujillo participamos, en mi caso como representante de Trujillo, en ciclos de capacitación y trabajo de campo en las respectivas zonas de estudio marcando, hecho único desde entonces. Ello hace que desde dichas universidades tengamos un aprecio especial a tan insigne docente e investigador.  

Con Pepe Matos el Instituto de Etnología y Arqueología, después Departamento de Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos alcanzó su mayor brillantez siendo reconocido como el más importante a nivel latinoamericano. Anualmente tenía un programa de profesores extranjeros visitantes que actuaban como docentes e investigadores que incluían en su equipo a alumnos sanmarquinos de diferentes carreras como asistentes. La vida académica era muy intensa con debates, conversatorios y conferencias sobre problemas teóricos y metodológicos, debates también de sustentación de los avances y resultados de las investigaciones. El Departamento de Antropología de San Marcos tenía la mejor biblioteca y hemeroteca de Latinoamérica y entre sus estudiantes de etnología, arqueología y lingüística había jóvenes de otras nacionalidades. Desgraciadamente, como a veces ocurre, el doctor Matos fue injustamente separado de su alma Mater en 1969, desde entonces Antropología en San Marcos nunca más fue como la gloriosa década del 60. Por eso, este acto de reconocimiento es, de alguna manera, una forma sencilla de reivindicación de la valía y trascendencia de tan ilustre maestro, aunque realmente no fuera necesario dado a su renombre y ubicación en el contexto académico científico internacional.

El año de 1970 le cupo al doctor José Matos presidir el 39 Congreso Internacional de Americanistas llevado a cabo en la ciudad de Lima. La designación del Perú como sede de dicho congreso internacional fue por el auge que había alcanzado las ciencias sociales en nuestro país y al reconocimiento de la fructífera trayectoria del amauta doctor Matos, tanto como docente de San Marcos y líder de investigadores en el Instituto de Estudios Peruanos.

Con su vasta experiencia como científico social e investigador de la problemática nacional y como gestor del desarrollo institucional, recorrió el mundo académico internacional como conferencista y expositor de los resultados de sus investigaciones. Fue requerido como asesor de Presidentes y ministros de los diferentes gobiernos del Perú y dirigió cursos para la alta burocracia del Estado como lo fue el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM) y cursos de maestría y doctorado en diversas universidades del país y también del extranjero; en todos los casos para hacer entender y sensibilizar a la alta burocracia del Estado, donde se toman las decisiones políticas, la necesidad de hacer mejor gobierno para resolver los problemas cruciales del Perú como nación en formación y atender las necesidades urgentes de la población diversa.

En 1989 fue invitado a dirigir el Instituto Indigenista Interamericano con sede en el distrito federal de México, cargo que ejerció por 6 años hasta 1995, hecho que a la vez fue oportunidad para que viera más de cerca la problemática “indígena” de Latinoamérica y del mundo. Durante su gestión en el Instituto Indigenista Interamericano y en los siguientes 10 años hasta el 2005 se desempeñó como consultor y asesor de organizaciones gubernamentales de México y en organizaciones internacionales vinculadas al problema del desarrollo, como son: el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); fue consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México (1995-2000); consultor del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), México (1999- 2003); consultor de la Organización de los Estados Americanos (OEA); consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación (UNESCO); también de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Cuando regresa al Perú en el 2005 es acogido en el 2007 por la Universidad Ricardo Palma donde actualmente se desempeña como Director del Centro de Investigación de dicha universidad.

La producción científica del doctor Matos Mar y de los equipos de investigadores que dirigió, fruto de largos años de trabajo de campo,  son fuente importante de consulta en todas las universidades. Tiene más de 20 libros publicados y cientos de artículos en revistas y compilaciones a nivel internacional. Entre sus publicaciones más significativas, además de las mencionadas, podemos indicar sus libros sobre: “Las Barriadas de Lima” (1955 y 1966), “Erasmo: Yanacón del valle de Chancay” (1974), “La Reforma Agraria en el Perú” (1980), “Memorias de Luis E. Valcárcel” (1981), “Desborde Popular y Crisis del Estado” (1984), “Taquile en Lima” (1986), “Población y Grupos Étnicos en America” (1994),  y el reciente libro “Perú: Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente” publicado en febrero de este año por el Fondo Editorial de la Universidad Ricardo Palma. Este último libro, como él mismo lo dijo en varias entrevistas, es testimonio de vida personal y de seguimiento que hace de los migrantes rurales hacia la ciudad de Lima, transformándolo con el rostro andino del Perú profundo, el otro Perú, frente al Perú oficial criollo.

Una breve apreciación de la perspectiva de su producción científica lo destacamos en dos vertientes: primero el estudio de la sociedad rural desde sus formas de asentamientos como son las comunidades de indígenas, las haciendas y los caseríos y las interrelación entre sus actores dentro del contexto del sistema latifundista; y su situación de abandono por parte del Estado que viene desde la política excluyente, marginatoria y racista del régimen colonial, sumiendo en la pobreza crónica y al primitivismo a este sector de la población, que Matos llama el Otro Perú, el Perú invisibilizado, pero que, sin embargo, lenta y silenciosamente fue forjando su propia historia, gestor de un proceso de revolución sociocultural. Segundo, el estudio del proceso de formación del nuevo perfil de la sociedad urbana, a partir de la formación de las barriadas y la gesta que realizan los migrantes en la gran Lima y que se reproduce con similares características en otras ciudades costeñas receptoras de migrantes.

El sistema latifundista oligárquico se quiebra con la reforma agraria de 1969, siendo incluso esta medida política del gobierno del general Velasco Alvarado, una consecuencia del proceso de movilización social y revolución cultural que desde la década del 40 emprenden de manera sostenida la población rural asediando desde el desierto y los cerros de las afueras de la capital peruana, llamada Ciudad de Los Reyes. La ocupan y le dan un nuevo perfil.

Esta epopeya social que es a la vez la epopeya académica del maestro José Matos, como bien lo señala Martín Tanaka historiador y ex director del Instituto de Estudios Peruanos se registra minuciosamente en su último libro: “Perú Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente”. Es un hermoso testimonio de la historia corta del Perú moderno desde 1945 de cómo lo migrantes al no tener oportunidades en sus pueblos optan por migrar a la capital y emprender la construcción de las barriadas y que después con el trabajo cooperativo comunal acordados en el “camachico” la convierten en tres nuevas Lima agregando a la Lima Tradicional, ellas son Lima Norte, Lima Este y Lima Sur.

El libro de 573 páginas impreso con nuevas técnicas de edición presenta ilustraciones  de planos, cuados estadísticos, gráficos, colección seleccionada de fotografías que nos transportan a espacios y escenas de la odisea de los migrantes; también expone referencias diferenciadas  a color acerca de casos de ocupación y formación de las barriadas que han marcado pauta en la transformación de la Gran Lima; así como testimonios de vida personal del autor que como migrante alto andino, como etnógrafo y analista de la realidad sociocultural,  con toda autoridad propugna la necesidad de un mejor gobierno, que si no la hacen las actuales clases políticas, la harán los propios representantes de este Perú emergente.

La publicación de este hermoso libro, según diversos comentaristas, después de José Carlos Mariátegui presenta una nueva interpretación del Perú “moderno”, donde los dos Perú, ahora son uno solo, pero diverso; donde el matiz del Perú antes marginado deviene con la fuerza de la cultura ancestral. Planteamiento muy provocador, del que habrá sectores de intelectuales que no comparten, y por lo mismo, motivo de reestudios y otros nuevos estudios.

Maestro José Matos Mar, aquí estamos presente algunos de los que lo conocimos directamente, otros que aprendimos de sus libros y la juventud universitaria ávida de saber quien es usted y aprender de su legado. Tenga usted el reconocimiento nuestro con todo respeto y admiración. Muchas gracias.

Trujillo, 11 de mayo del 2012